17/05/2026
Hay una idea muy extendida que dice que ser fuerte es no necesitar a nadie.
Que las personas resilientes son las que aguantan solas, sin quejarse, sin pedir.
Y esa idea, aunque tiene buena intención, hace bastante daño.
Porque normaliza cargar en solitario con cosas que no tendríamos por qué cargar solos. Y convierte el hecho de pedir ayuda en algo que hay que justificar, o incluso en algo de lo que avergonzarse.
A veces lo que nos impide pedir ayuda no es que no la necesitemos. Es la creencia de que no deberíamos necesitarla. Y esa creencia también se puede trabajar.
Carmen Pastor Psicólogos es una institución dedicada a la Psicología Clínica en dos vertientes: terapia y formación para psicólogos