03/01/2026
Adolescentes con TDAH en casa. Consejos prácticos para ayudar a madres y padres…
Grupo Atlas centro multidisciplinar… Santander ( Cantabria)
Importante restringir las pantallas a los fines de semana !!!! El tlf únicamente para control mientras están fuera de casa…
Para ayudar a un adolescente con TDAH en casa, lo más eficaz no suele ser “intentar que se esfuerce más”, sino ajustar el entorno, las rutinas y la comunicación para reducir fricción y aumentar la probabilidad de éxito. A continuación tienes pautas claras, pensadas para madres y padres.
1. Rutinas simples y predecibles
Conviene que haya una estructura diaria estable (horarios similares para levantarse, comidas, deberes, ocio y sueño). No hace falta un horario militar: basta con “bloques” claros. Cuando hay cambios (examen, médico, visita familiar), anticipadlo con tiempo y repetidlo varias veces.
2. Pocas normas, muy concretas, siempre visibles.
Mejor 4–6 normas que se cumplan que 20 que nadie recuerda. Escribidlas en positivo y con conducta observable: “Móvil fuera durante deberes” mejor que “No te distraigas”. Colocadlas en un lugar visible (nevera o tablón). Revisadlas en 2 minutos una vez por semana, no en medio de una discusión.
3. Instrucciones cortas, de una en una
En vez de “ordena la habitación, ponte a estudiar y luego saca al perro”, mejor: “Primero, recoge la ropa del suelo”. Cuando lo haga, dais la siguiente. Si hace falta, pedid que os repita lo que va a hacer (“Vale, ¿qué toca ahora?”) para asegurar comprensión.
4. Dividir tareas grandes en pasos pequeños.
Al TDAH le cuesta iniciar y sostener tareas largas. Ayuda convertir “estudiar” en micro-pasos: abrir libro, subrayar 1 página, hacer 5 preguntas, etc. Un truco útil: “solo 10 minutos para empezar”. Muchas veces, el arranque es lo más difícil.
5. Tiempo visible y descansos programados
Usad temporizador (móvil en modo avión o reloj) y bloques cortos: 20–25 min de trabajo + 5 min de descanso; o 15/5 si está muy saturado. El descanso debe ser breve y claro (agua, estirar, caminar por casa) y no algo que atrape (redes, videojuegos) si luego cuesta volver.
6. Menos discusiones, más acuerdos por adelantado.
El mejor momento para negociar pantallas, deberes, salidas o consecuencias es cuando está tranquilo. Haced “pactos” claros: qué se espera, cuándo, y qué ocurre si se cumple o no. Evitad negociar en pleno enfado; ahí casi siempre se rompe el vínculo y no se cambia la conducta.
7. Refuerzo positivo inmediato y específico
El TDAH responde mejor a consecuencias cercanas en el tiempo. En vez de “bien”, mejor: “Has empezado sin que te lo recordara, eso es responsabilidad”. Señalad el comportamiento que queréis repetir. No es “premiar por todo”, es entrenar el hábito que cuesta.
8. Consecuencias lógicas, breves y consistentes
Si no cumple, la consecuencia debe estar relacionada y ser proporcionada. Ejemplo: si no respeta el horario del móvil, el móvil se guarda durante el bloque de estudio al día siguiente. Evitad castigos largos (“una semana sin móvil”) porque suelen generar guerra y no enseñan qué hacer.
9. Comunicación que baja la tensión
Cuando se desregula, reduce la capacidad de pensar. Usad frases cortas y tono neutro: “Ahora paramos. Hablamos en 10 minutos”. Validar no es dar la razón: “Entiendo que te supera” puede coexistir con “aun así, esto hay que hacerlo”.
10. Preparar el entorno para que “lo fácil sea lo correcto”.
Material escolar en un sitio fijo. Mochila preparada la noche anterior con checklist. Espacio de estudio con pocas distracciones. Si el móvil es el principal problema: fuera de la habitación durante estudio, o con una caja/estación de carga común.
11. Sueño, movimiento y alimentación como “tratamiento de base”.
Un sueño insuficiente empeora atención, impulsividad e irritabilidad. Objetivo: horarios regulares y rutina de desconexión 45–60 min antes de dormir (luz baja, sin pantallas, actividad tranquila). Además, actividad física diaria (aunque sea caminar) mejora autorregulación. Evitad meriendas muy azucaradas justo antes de estudiar.
12. Acompañar sin convertirte en “policía”
Lo ideal es supervisar el proceso, no hacerle el trabajo. Preguntas útiles: “¿Por dónde vas a empezar?”, “¿Qué te falta para terminar?”, “¿Cuánto tiempo necesitas?”. Si hay bloqueo, ofrecéis 2 opciones: “¿Empiezas por mates o por lengua?” (dos elecciones aceptables).
13. Entrenar habilidades, no solo exigir resultados.
Organización, planificación y gestión del tiempo no “aparecen” con la edad; se aprenden. Practicad una vez a la semana: revisar agenda, partir tareas, planificar exámenes, ordenar carpeta. 15 minutos bien hechos valen más que horas de bronca.
14. Coordinación con el centro y con profesionales.
Si hay tutor/a, orientador/a o especialistas, pedid un plan simple: adaptaciones razonables, forma de entregar tareas, recordatorios, calendario. Si toma medicación, cualquier ajuste debe hacerlo el médico; en casa podéis observar (sueño, apetito, irritabilidad, horarios) para informar con datos, no impresiones.
15. Señales de alerta para pedir ayuda extra
Consultad con un profesional si hay ansiedad o tristeza persistente, bajada brusca de notas, aislamiento, consumo, agresividad frecuente, autolesiones, o conflictos diarios muy intensos. No es “fallo familiar”: es una indicación de que la carga supera los recursos actuales.