10/01/2026
⏩ ¿Sabes distinguir un cristal auténtico… o solo estás usando una pulsera decorativa?
La pulsera de los siete chakras es una de las más populares en el universo de los cristales.
Y precisamente por eso, también se ha convertido en una de las más falsificadas de todo el mercado mineral.
Hoy traemos un ejemplo muy común: una pulsera de los siete chakras ampliamente comercializada, compuesta por materiales sintéticos, cristales teñidos y piedras producidas en laboratorio, vendida como terapéutica cuando, en realidad, no posee propiedades energéticas reales.
Comencemos por la llamada “ágata roja”.
Las ágatas existen en la naturaleza, sí, pero los colores rojo intenso, rosa, lila o azul vibrante no son naturales. Estas tonalidades se obtienen mediante procesos químicos de teñido. Una ágata teñida pierde su vibración original y, en consecuencia, no actúa terapéuticamente. Lo que queda es solo estética, no frecuencia energética.
El supuesto ámbar presente en este tipo de pulsera no es ámbar natural. Se trata de resina sintética, producida en laboratorio. El ámbar verdadero es una resina fósil antigua, con características físicas y energéticas muy específicas, imposibles de reproducir artificialmente con autenticidad vibracional.
Las piedras verdes y azules de esta pulsera son howlita teñida.
La howlita natural se presenta únicamente en tonos blancos o crema, con vetas grisáceas. Cuando encuentras howlita verde o azul, estás frente a howlita blanca que ha sido teñida artificialmente. El teñido altera la estructura vibracional de la piedra, haciendo que pierda sus propiedades terapéuticas originales.
La piedra vendida como turquesa en esta pulsera es, en realidad, howlita teñida de azul. La turquesa verdadera es un mineral raro, de formación geológica específica, coloración irregular y alto valor. Una “turquesa” de azul perfectamente uniforme, brillo artificial y precio accesible es un claro indicio de falsificación por teñido.
El ojo de tigre utilizado tampoco es auténtico. En muchos casos se trata de material reconstituido o vidrio mineral, creado únicamente para imitar el efecto visual de la piedra natural, pero sin su composición ni su campo vibracional.
La amatista, en este contexto, es sintética. Observa la coloración: violeta intenso, homogéneo, sin variaciones naturales. La amatista verdadera presenta zonas de transparencia, gradaciones de color y formaciones internas.
Lo mismo ocurre con el lapislázuli, que, cuando es auténtico, contiene inclusiones naturales de pirita y calcita. El lapislázuli sintético es solo un material coloreado, sin estructura mineral real.
En resumen, estamos ante una pulsera totalmente sintética, compuesta por cristales teñidos y materiales de laboratorio, creada únicamente con fines estéticos y decorativos. No posee propiedades terapéuticas, no actúa sobre los chakras ni promueve el equilibrio energético.
Si tienes una pulsera de este tipo, no es motivo de culpa.
Pero sí es una invitación a la conciencia ❣️
Observa tus cristales. Cuestiona los colores perfectos. Aprende a reconocer el origen, la textura, las variaciones naturales y la composición mineral.
Aquí, la información se comparte con responsabilidad.
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