17/04/2026
Me he dado cuenta de algo a las malas sufriendo rigidez articular y soledad
La soledad no siempre es un n**o en la garganta. A veces es una contractura en la nuca que llevas tres semanas ignorando. O esas manos que, al final del día, no abren del todo.
El otro día leí algo que me dejó helada: somos mamíferos. Suena ridículo decirlo así, pero es que necesitamos el roce. Literal. Sin contacto, el cuerpo se siente en peligro y se acoraza. Las cervicales se convierten en cemento para ver si así aguantamos el golpe que no llega.
Y no es que estés rota, es que tu cuerpo está haciendo su trabajo de guardaespaldas en un mundo donde hablamos por WhatsApp pero no nos tocamos nunca.
Me lo apunto: A lo mejor el ibuprofeno de hoy no era ibuprofeno. Era una caña con alguien que te escucha de verdad.