17/04/2026
Capacidad mediúmnica enferma al servicio de lo involutivo; cuando esta se desvía de su verdadero propósito, el desastre estará asegurado.
Antes de continuar, necesito decirte algo desde la verdad más profunda de mi experiencia.
Nací con una capacidad que durante años no supe comprender. Una sensibilidad y capacidad de ver a aquellos que dejaron este mundo con sus visitas provocando noches difíciles de entender...que no venía acompañada de manual ni de respuestas, y donde el sufrimiento fue compañero de viaje durante mucho tiempo. No fue un camino fácil. Fue un proceso de aprendizaje, de golpes, de silencio, de dudas, de en algunos casos un total kaos… donde poco a poco, con el paso de los años, las experiencias vividas, el estudio constante y la participación directa en diferentes doctrinas en distintos países del mundo, esa facultad fue limándose, ordenándose, encontrando su lugar.
Y aun así, superados los 50 años, uno comprende algo esencial: que en este mundo tan bello seguimos estando en pañales. Que todavía queda mucho por entender, por experimentar y por trascender.
Es ahí donde entiendes que la mediumnidad, cuando es otorgada, no es un privilegio para imponerse ni para dominar, sino una herramienta más para depurar nuestras cargas de existencias pasadas, sirviendo a los demás. Porque dañar, manipular o desviarse implicaría cargar aún más peso sobre aquello que ya traemos, aumentando las consecuencias en nuestra vida presente.
Escribo estas palabras desde la experiencia directa, desde el lugar donde cada día llegan personas buscando ayuda, comprensión y alivio, dañadas económicamente por promesas y rituales sacados de YouTube, algunos con una teatralidad digna de película de terror…
Y es aquí donde no puedo evitar sentir pena. Pena por el daño provocado, no solo a la persona, sino también por la falta de respeto hacia todos aquellos que decidieron dedicar su vida a ayudar a los demás, aprovechando la oportunidad de hacerlo a través de su capacidad mediúmnica al servicio de lo más bello y elevado.
Cuando esto llega a las puertas de mi local y, comprendiendo la situación que tengo presente, solo puedo reaccionar de una manera: escuchando sin juzgar, ofreciendo una mano a la que agarrarse para salir de ese desespero, y no pensando en mi bolsillo o en el dinero. Porque hacerlo sería convertirme en uno más de aquellos que tanto daño provocan jugando con el sufrimiento y el desamparo humano y desviandome de la oportunidad otorgada.
En esta casa atendemos a todo aquel que lo necesita, tenga o no tenga capacidad económica, sea médium o no, rico o pobre. Porque nuestra labor no está regida por el dinero, sino por el compromiso de acompañar al ser humano en su proceso evolutivo, trabajando en aquello que debemos ayudar y se nos permita,respetando el libre albedrío de la persona. .
Dejemos claro algo:
No todas las personas que se presentan como médiums lo son. Existen falsos médiums sin capacidad real que construyen discursos aprovechándose del sufrimiento que porta su víctima. El diálogo se basa, entre otras cosas, en generar urgencia, en hacer creer que existe un peligro inmediato, y que solo mediante un pago se puede solucionar. Y ese pago, en muchos casos, arruina durante años a la persona. Hay quienes incluso venden su coche o piden créditos para afrontar lo que les exigen.
También existen médiums con facultades desequilibradas o enfermas, e incluso algunos que están siendo dirigidos por entidades de bajo nivel o planos involutivos… algo realmente delicado ,muy delicado.
El resultado es siempre el mismo: miedo, dependencia, confusión, pérdida de poder personal y una espiral de paranoia de la que a veces es difícil salir ,en definitiva un estado sufriente continuo.
El crecimiento espiritual verdadero nunca actúa desde el temor. Aquello que es elevado no somete, no amenaza ni limita, ni pide que te desangres económicamente, ni mucho menos que dañes a tu entorno por celos, venganzas u otras miserias humanas.
Invita a mejorar. A soltar lo que oscurece. A transformar el odio, el miedo, los celos, los abusos… Acompaña desde el amor, elevando, mostrando, reflejando partes de ti que ni siquiera has expresado antes, siempre desde la paz y el respeto.
Y sí, a veces hay que limpiar aquello que se ha adherido a nosotros por distintas causas… pero te digo algo claro: por ello siempre evitamos cobrar ni un céntimo. Y sé que esto incomoda a quienes han hecho negocio de ello… pero aquello que se siembra, se recoge o todo sufrimiento provocado tendrás que repararlo para poder evolucionar entre otros...
Y ahora te hablo aún más claro:
Si lo que buscas es dañar, someter o amarrar a alguien que no es para ti —porque si lo fuera, no necesitarías atarlo—, si deseas enfermedad, ruina o calamidad para quien consideras tu enemigo, entonces lo tendrás fácil.
Te será muy fácil reconocer aquello que se presta a ayudarte, porque resonará con tu oscuridad.
Pero entiende bien lo que estás eligiendo: no es ayuda, es un descenso a los mundos inferiores donde te dan y tú pagarás de un modo que ahora te niegas a entender .
Todo aquello que nace desde ese lugar no libera, encadena. No protege, corrompe. Y todo lo que pongas en movimiento desde ahí volverá a ti de una forma que escapa a tu imaginación. No como castigo… sino como consecuencia.
Por eso es fundamental comprender a qué estás acudiendo: a lo evolutivo o a lo involutivo, a lo que libera o a lo que esclaviza.
La única manera de detener estos abusos es observar, discernir y aplicar conocimiento. Nadie puede hacer por ti el trabajo que te corresponde, pero sí puedo acompañarte desde el respeto, la verdad y la experiencia, ayudándote a recuperar tu equilibrio y a despejar aquello que entorpece tu camino.
Entiéndelo…
Compréndelo…
Aplícatelo…
Cada vez que acudas a un lugar del que sales con miedo y mermado económicamente.
Lo que es luz no necesita imponerse.
Lo que es verdad no necesita asustarte.
Lo que es amor no necesita someterte.
El verdadero camino espiritual te libera…
Se despide tú hermano Luis de la Botica Universal