09/12/2025
Hoy me han operado.
Una operación que llevaba mucho tiempo esperando… y necesitando.
Llevo años conviviendo con luxaciones de repetición. Años de dolor, de límites que mi cuerpo me imponía, de miedo a caerme o a hacer un movimiento “demasiado rápido”. Este último año fue especialmente duro: ya ni siquiera podía recolocarla yo sola. Y cuando tu cuerpo te habla así, no te queda otra que escucharlo.
Además, este año también viví un ab**to. Esa experiencia removió muchísimas cosas, entre ellas el miedo. El miedo a volver a pasar por un embarazo sin sentirme segura en mi cuerpo.
Por eso, esta operación es mucho más que un paso médico: es un paso hacia la tranquilidad, hacia el bienestar y hacia poder vivir un futuro embarazo sin el miedo constante a lesionarme.
Hoy empieza otra etapa.
Una de recuperación, paciencia y mucho amor hacia este cuerpo que tanto ha sostenido.
Una etapa donde sigo aprendiendo —como muchas de las personas que acompaño— que cuidarnos también es permitirnos pedir ayuda, hacer pausas y tomar decisiones difíciles para estar mejor.
Y aquí quiero dar las gracias desde el corazón:
A K**e, por ser hogar incluso cuando mi cuerpo no lo era. Por su cariño, su calma y por sostenerme con una paciencia infinita.
A mi familia, que siempre aparece, aunque yo diga que no hace falta, y que me recuerda que no tengo que poder con todo sola.
Y a mis amigas, que han sido refugio, humor, amor, compañía y presencia incluso en los días más difíciles.
Me siento muy afortunada.
Gracias también a quienes estáis aquí, acompañándome incluso desde la distancia.
Os iré compartiendo este proceso con la transparencia de siempre: con vulnerabilidad, pero también con esperanza.
Un abrazo grande,
Cris 💖✨