21/06/2017
El Agata es un tipo de calcedonia, por lo tanto pertenece a la familia de los cuarzos de cierta manera, está compuesta de millones de partículas cristalinas que no son cristales en sí mismas sino criptocristales. Las capas concéntricas del Agata se formaron en burbujas de gas formadas en el magma incandescente o bien al llenarse de ácido silícico durante las erupciones volcánicas. Usualmente muestra aros o anillos de colores, giros, crestas, ojos, círculos e incluso paisajes y escenas en variadísimos colores teniendo cada uno su vibración específica.
En el camino de los cristales el primer paso para entrar en este reino o iniciático es la FASE DEL AGATA. la apertura inicial de nuestra alma materializada para la percepción de lo subjetivo; es el primer contacto con una realidad multidimensional más allá de la materia.
Actuando como trascendentalizadora del hombre y alineada en el progreso del hombre en su espiral evolutiva, el Agata sigue al crecimiento humano y trabaja con el hombre hasta que se produzca el fin mismo de los ciclos establecidos para este planeta y se inicie la Gran era de Acuario, que ya está aquí, de hecho.
Conforme evoluciona el hombre, también lo hacen las Agatas. Todo individuo puede sintonizar con un tipo de Agata especial que se halla en armonía con su tipo de cuerpo físico o contenido mineral. Todos somos un Agata en una u otra forma, pues el Agata es en realidad una clave de la vida que evoluciona en nuestro mundo tal y como existe y nos ha sido dada como un don para poder mirar más allá de lo que vemos.
Debido a sus formas múltiples y multicolores al Agata se le ha llamado “La Piedra Sagrada del Astral”. El mundo astral ha sido descrito como la 4ta dimensión, el mundo del deseo; dividido en diversos planos desde los más bajos hasta los más altos. Todo lo que existe en el mundo material esta primero plasmado en idea pura allí; ahí estan tanto las formas materiales del mundo como las formas mentales de las personas. Es el mundo de lo imaginario y de los pensamientos, donde todo lo que piensan los humanos queda grabado allí, y los sentimientos, desde el amor hasta el odio y desde el placer hasta el dolor se encuentra grabado en este plano como fuerza astral. Así, dependiendo del pensamiento y sentimiento humano se alimentan los diferentes planos astrales. El mundo Astral es la esencia del mundo físico, una extensión sutil de su conciencia. Allí existen diversas entidades que personifican los pensamientos y sentimientos humanos, ahí conviven ángeles y demonios, palacios de Luz y de miseria en diferentes niveles.
La base de la sanación radica en saber cómo transformar la raíz de los sentimientos y los pensamientos en el astral, y al hacerlo se transforma la realidad física, pues la esencia del o físico reside en el astral.
Debido a su múltiple coloración y al ser un microcosmos del mundo astral al Agata se la asocia con el mundo del pensamiento y lo imaginario. El contacto con esta piedra hace que nuestra visión resulte espiritualizada. Ella abre nuestros canales de percepción hacia otras dimensiones y nuestra mente hacia lo subjetivo, permitiendonos presenciar lo que serîa inimaginable para la mente materialista. El Agata nos permite aceptar la existencia del mundo sutil, de los cuerpos sutiles y la interrelación y responsabilidad de nuestros pensamientos y sentimientos con nuestro mundo físico.
El Agata ha sido llamada: “La Piedra de los Dones”; con ella adquirimos tal sensibilidad espiritual que nos volvemos capaces de identificar y sentir presencias de seres sutiles atreviéndonos incluso a acercarnos a ellos. Al espiritualizarnos el Agata potencia nuestras capacidades mágicas latentes; despierta los dones de clarividencia, clariaudiencia, el don de leer las auras, capacidad para hacer viajes astrales, la intuición o sexto sentido y los dones premonitorios; de acuerdo con la capacidad y el nivel del alma de cada uno.