Soy lo que me Nutre

Soy lo que me Nutre Nagore Lázaro · Terapia y Nutrición PsicoCorporal nagorelazaro@.com

Apego seguro para un mundo mejor
24/11/2021

Apego seguro para un mundo mejor

"Las resonancias magnéticas de los cerebros de personas con trastorno de la personalidad antisocial, los llamados psicópatas o sociópatas, muestran diferencias con los cerebros de la población en general. Diferencias que indican que existe una maduración acelerada en algunas zonas que podría ser fruto de un sufrimiento emocional intenso durante la infancia.
Suena a psiquiatría freudiana de principios del siglo XX, “pero ahora hablamos de evidencia científica”, apunta el psiquiatra del Parc Taulí Narcís Cardoner, uno de los autores del estudio publicado en Psychological Medicine en el que se recoge este hallazgo sobre las diferencias cerebrales de personas psicópatas.
Se trata de una revisión de unos 400 artículos científicos de todo el mundo en el que se había utilizado la resonancia magnética para comparar los cerebros de alrededor de 2.000 personas con psicopatía y que estaban en la cárcel.
“Nos atrevemos a proponer que entre otros muchos factores hay uno, la hipermaduración cerebral, que podría tener su origen en un sufrimiento emocional intenso en la infancia. Esa maduración acelerada que se ve en las resonancias como un exceso de mielinización, demasiada sustancia blanca a la vez que se ve adelgazada la sustancia gris, es una anormalidad que permite no padecer al niño expuesto a ese sufrimiento emocional, le hace más inmune al sufrimiento. Pero el efecto secundario es que le vuelve un adulto sin escrúpulos ni remordimiento y le pone en riesgo delinquir”, resume el neurólogo Jesús Pujol, investigador y director de la unidad de resonancia magnética del hospital del Mar y coordinador del estudio.
“La parte emocional de nuestro cerebro suele madurar más tarde, durante la adolescencia. Al acelerar la maduración, se salta esta parte y hay estructuras del cerebro que no tienen un desarrollo óptimo”, explica Cardoner.
El hallazgo o la propuesta que se atreven a hacer con los datos analizados no cambia la capacidad que se le supone al psicópata. “Distingue perfectamente lo que está bien o mal, lo que es legal o ilegal. No es una patología sino una variante, una forma de actuar distinta de la normal, sin tener en cuenta al otro y siempre en beneficio propio”, aclaran ambos expertos.
Este mayor conocimiento de qué diferencias hay entre un grupo de personas psicópatas y la población general “nos permite pensar en un futuro en el que podamos identificar mejor a estas personas y sobre todo prevenir. El maltrato infantil está presente en muchos de los problemas de salud mental, es algo que ya observaba Freud y hoy contamos con evidencia. Esa prevención sería probablemente la de mayor impacto en la salud, no sólo en la mental, de las personas”, opina Cardoner.
En las resonancias magnéticas se observan diferencias anatómicas –esa sustancia blanca excesiva– y también funcionales. “Se produce un bloqueo doble que supone una falta de conexión entre pensamiento y emoción en dos direcciones”, explica Pujol. “Esa alteración afecta a l estímulo hacia el pensamiento y del pensamiento a la emoción”. Traducido al comportamiento, quienes no tienen esa alteración, cuando ven el sufrimiento en otros se lo imaginan en sí mismos, “nos podemos en su lugar de forma automática; ellos, no”."
Nota de Ana Macpherson
14/12/2018 para diario La Vanguardia https://www.lavanguardia.com/ciencia/20181214/453538324793/cerebro-psicopata-maduracion-acelerada-infancia.html

Te llevamos dentro por siempre a través de la Biosintesis. Gracias por tu maravilloso legado transformador desde y para ...
23/11/2021

Te llevamos dentro por siempre a través de la Biosintesis. Gracias por tu maravilloso legado transformador desde y para el alma❤️

"La terapia è frequentemente un percorso in cui si impara a lasciare andare i vecchi schemi, le vecchie tensioni, a esprimere sentimenti sepolti, ad abbandonare le false identificazioni. La guarigione
può essere considerata come la nuova modalità di entrare in contatto con fonti di nutrimento fisiche, emotive, mentali e spirituali. Liberarsi dei vecchi detriti è di scarso vantaggio se non siamo in grado di aprire canali attraverso i quali fare entrare aria fresca, ispirazione, nuova speranza e più luce. Ingerire del buon cibo può essere un'impresa difficile se l'organismo è ostruito da blocchi e non è in grado di assimilare. Terapia e guarigione sono il catabolismo e l'anabolismo del cambiamento personale; sono necessari l'uno all'altro, come l'inspirazione e l'espirazione.
Questa è la loro polarità, la loro dualità. Lo sviluppo di uno solo dei due poli genera problemi. Il lavoro spirituale che cerca di sviluppare i centri più alti di coscienza ignorando o reprimendo quelli più bassi subito si tramuta in una piramide instabile che collasserà in un mucchio di sabbia. Il lavoro terapeutico che si concentra solo sulla rottura delle difese e sull'apertura ai dolori del passato, può lasciarci ferite profonde.
Al di là della loro dualità, si trova l'unità. Terapia viene da una radice greca che significa "avere cura di". Guarigione deriva dalla stessa radice di "tutto". Avere cura di qualcuno significa aiutarlo a riscoprire la sua totalità, che è salute. Essere completi significa avere cura di se stessi, del proprio vicino e del proprio pianeta."
Cit. - articolo Soma, Sé e origine di David Boadella.

Il 19/11/2021 David Boadella è venuto a mancare. Lo ricordiamo con particolare affetto per tutto ciò che ha lasciato a noi terapeuti biosistemici.
Ancora attuale il libro scritto con Liss "la Psicoterapia del corpo".
Grazie David Boadella ❤️

Soy lo que siempre quise Ser, lo que siempre fui❤️.
02/11/2021

Soy lo que siempre quise Ser, lo que siempre fui❤️.

El maravilloso poder de las palabras.

Leticia!💓

Leticia fue mi alumna en la escuela 'Justo Sierra", en plena Sierra. Tenía 11 años de edad.

Once años conociendo las carencias y la mugre de la vida.

Siempre con la misma ropa, heredada por una tradicional necesidad familiar.

Once años batallando con los bichos de día y de noche.

Con una nariz que como vela escurría todo el tiempo.

Con el pelo largo y descolorido sirviendo de tobogán a los piojos.

Aun así, era de las primeras en llegar a la escuela.

Tal vez iba por los momentos necesarios para soñar que era lo que no; aunque enfrentara el rechazo y el asco de los demás.

A la hora del trabajo en equipo nadie la quería.

No dieron la oportunidad para demostrar qué tan inteligente era: el repudio fue lo que Leticia conoció.

Me desconcertaba el hecho de ver que algunos varones con características semejantes a las de Leticia eran aceptados por el resto de las niñas y los niños, pero no ocurría lo mismo con Leticia y las niñas.

A mí sólo se me ocurría hacer recomendaciones que nunca fueron atendidas.

En ese tiempo me preguntaba:

¿de qué sirve leer cuentos a esos niños que no han comido?;

¿serviría de algo alimentarlos con fantasías?

Yo creía que sí, pero no sabía hasta dónde.

Constantemente les brindaba relatos, sobre todo en la mágica hora de lecturas, dos veces por semana.

Un día conté "La Cenicienta" y cuando llegué a la parte en que el hada madrina transformó a la jovencita andrajosa en una bella señorita de vestido va****so y zapatillas de cristal, Leticia aplaudió frenéticamente el milagro realizado.

Había una súplica en su rostro que provocó la burla de los que no tenían la misma capacidad ni la misma necesidad de soñar.

Esta vez hubo recomendaciones y regaños.

En otra ocasión, pregunté a mis alumnas y alumnos: ¿qué quieren¬ ser cuando sean grandes?

Y el cofre de sus deseos se abrió ante mí: alguien quería ser astronauta, aunque al pueblo ni el autobús llegaba; otros querían ser maestros, artistas o soldados.

Cuando le tocó el turno a Leticia, se levantó y con voz firme dijo:

“¡Yo quiero ser doctora!"

y una carcajada insolente se escuchó en el salón.

Apenada, se deslizó en su banca invocando al hada madrina que no llegó.

Mi labor en esa escuela terminó junto con el año escolar.

La vida siguió su curso.

Después de quince años, regresé por esos rumbos, ya con mi nombramiento de base.

Hasta entonces encontré algunas respuestas y otras preguntas.

Las buenas noticias me abordaron en autobús, antes de llegar al crucero donde trasbordan los pasajeros que van al otro poblado.

Llegaron en la presencia de una señorita vestida de blanco.

-¡Usted es el maestro Víctor Manuel!... , Usted fue mi maestro! –me dijo-
sorprendida y sonriente.

El que podía encantar serpientes con las historias que contaba.

Halagado, contesté:
-Ése mero soy yo.

- ¿No me recuerda, maestro? -preguntó, y continuó diciendo con la misma voz firme de otro tiempo- yo soy Leticia ... y soy doctora ...

Mis recuerdos se atropellaban para reconstruir la imagen de aquella chiquilla que en otro tiempo nadie quería tener cerca.

Se bajó en el crucero dejando, como La Cenicienta, la huella de sus zapatillas en el estribo del autobús ...

Y a mi con mil preguntas.

Todavía alcanzó a decirme: - Trabajo en Parral ... búsqueme en la clínica tal... y se fue …

Un día fui a la clínica que me dijo y no la encontré.

No la conocían ni la enfermera ni el conserje.

¡Era demasiada belleza para ser verdad!

"Los cuentos son bellos pero no dejan de ser cuentos", me lamentaba.

Arrepentido de haber ido, y casi derrotado, encontré a la directora de la clínica y hablé con ella.

Lo que me dijo, revivió mi fe en la gente y en la literatura:

-La doctora Leticia trabajaba aquí -me contó-.

Es muy humana y tiene mucho amor por los pacientes, sobre todo con los más necesitados.

-Ésa es la persona que yo busco -casi grité.

- Pero ya no está con nosotros-dijo la directora.

-¿Se murió? -pregunté ansioso.

-No. La doctora Leticia solicitó una beca para especializarse y la ganó ... ahora está en Italia.

Leticia sigue aprendiendo más y enseñando sus secretos para luchar.

Yo sigo queriendo saber hasta dónde llega el poder de las palabras; ¿cuál es el sortilegio para encantar a las serpientes que jalan a los descobijados?; como profesor, ¿qué puedo hacer para equilibrar la balanza de la justicia social ante casos parecidos?; ¿cuándo empezó el despegue de los sueños de Leticia en cuanto al resto de sus compañeras y compañeros?; ¿dónde radica la fortaleza de las mujeres que superan cualquier expectativa?

Ya no quiero ser el maestro de Leticia: Ahora quiero aprender.

Quiero que me enseñe cómo evoluciona una oruga hasta convertirse en ángel y, sobre todo, quiero descubrir cuál fue la varita mágica que la convirtió en la Princesa del Cuento.
Del muro:Enseñanza

Alas y Raíces
La vida es como te la cuentas 🌻

Apego algo fundamental para sentir plenitud en la vida
26/03/2021

Apego algo fundamental para sentir plenitud en la vida

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Our Story

Esta pagina trata de profundizar en un lenguaje accesible sobre nutrición, terapia psico-corporal y masaje. Desarrollo mi labor tanto con grupos como en procesos individuales. En consulta privada trabajo con los tres recursos de salud: nutrición, psicoterapia, masaje. En función de las necesidades de la persona. Una oportunidad para crecer, conocerse y sentirse. "Somos lo que nos nutre"