04/01/2026
Hay familias que no soportan un día más la hora de comer.
Gritos, reproches, portazos.
Todos intentando lo mismo: que su hija coma, que todo vuelva a la normalidad.
Pero no es la comida el problema.
Es el miedo, la impotencia, el cansancio.
Y aunque lo haces con amor, cada intento acaba en batalla.
No necesitas hacerlo sola ni hacerlo perfecto.
Hay una forma diferente de acompañar, una forma que no duele.
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