21/05/2026
Si un libro me sacudió por dentro fue este, «Paula», de Isabel Allende
Han pasado más de veinticinco años desde que lo leí, pero recuerdo perfectamente sus primeras líneas: «Escucha, Paula, te voy a contar una historia, para que cuando despiertes no estés tan perdida».
No fue tanto la historia que narra (que también), sino lo que encendió en mí y lo que ha supuesto en mi trayectoria personal y profesional.
“Paula» es un libro al que hago referencia en conferencias, conversaciones y, seguramente, el que siempre menciono cuando hablo de literatura; y es, sin duda, el que destaco cuando me preguntan por mi libro favorito (y eso que creo que no debería llevarse uno solo esta distinción, después de más de cuarenta y cinco años de lectura empedernida).
En su día le escribí un email a Isabel Allende dándole las gracias por abrirme la puerta a la posibilidad de escribir, o al menos intentarlo. Y, aunque pensé que no respondería, lo hizo.
Durante una semana nos escribimos: un gracias, un me alegra que te haya gustado, y después varios mensajes donde le contaba mi deseo de escribir, pero también mis miedos. Siempre contestó.
Recuerdo abrir ese correo muchas veces para comprobar que era ella y no su asistente quien respondía. Su tono, su forma… sus giros. No había duda: era ella.
A veces, saltar o intentarlo es cuestión de tiempo. A mí me llevó años publicar mi primer libro después de esa conversación, pero desde entonces creo que, si algo te llama de verdad, debes intentarlo. Primero por fidelidad a ti misma. Y porque la vida, al final, va de eso: de intentarlo. El éxito o el fracaso es otra historia.
La primera vez que vi la portada de «No tires la toalla, hazte un bonito turbante» me dio hasta vergüenza, no podía mirarlo… como si fuera el chico que me gustaba o algo así.
Y cuando se publicó «Cuando todo haga Boom quiero estar contigo» supe que, si podía hacerlo no una, sino dos veces, podría hacerlo una tercera.
Esta vez me está costando más. Pero ya entenderéis que en el “fregao” en el que me he metido ahora y con los años tan agitados que he pasado… está siendo complicado sacar tiempo.
Antes de ponerme a ello, he de volver a ejercitarme, como cuando Rocky salía a entrenar con esa sudadera gris y la cinta en el pelo. Poco a poco…
Pero si, de haberla (que espero que si) incluso en esta ocasión será gracias a Paula.
Y a Isabel.