20/01/2026
LA TRÁGICA SINFONÍA DE LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL DE ASTURIAS.
LA ANTIGUA GUATEMALA
El año nuevo está ya en curso, el tiempo de la expectativa terminó y el barco se hunde. Ya son dos años y el municipio colapsa gracias al farsante que juró ser un férreo fiscalizador del que hacer municipal y hoy no es capaz de hacer más que regurgitar el mismo discurso, perdido entre palabras, no solo no pudo con los problemas del municipio, sino que los agudizó todavía más. En medio del caos su solución ha sido viajar y evadir toda clase de responsabilidad.
Los ya conocidos, repetitivos, esquivos y desgastados “discursos” de Juan Manuel Asturias Sueiras, no solo reflejan una desalentadora falta de integridad, sino que también dejan al descubierto la cruda realidad de un “líder” cuyas respuestas y acciones se entrelazan en una danza desordenada de inconsistencia y deslealtad hacia su propio pueblo.
Este individuo, quien se aferraba a la bandera de la fiscalización y el compromiso con la ciudadanía durante su campaña, declaró su propia incompetencia ante las dañinas decisiones tomadas a lo largo de estos dos años.
Unos pocos meses bastaron para que el municipio de Antigua Guatemala perdiera toda buena reputación ante los ojos del turismo nacional, en apenas el tiempo que lleva esta administración; Asturias logró convertirse en el enemigo de cada uno de los sectores productivos y económicos dentro de Antigua Guatemala, declarándoles la guerra a través de ordenanzas municipales lesivas y restrictivas que solo buscan un revanchismo político, alejado de todo principio de progreso y desarrollo.
No se trata únicamente de un "nenón" con poder. Detrás de esta desequilibrada figura, yace una oscura telaraña de intereses personales, un tejido de conveniencias que deja en entredicho toda esperanza de una administración consciente. ¿Hasta dónde pretende llegar la farsa de un constructor inescrupuloso? La respuesta es clara: hasta donde sus ansias de poder y riqueza lo permitan y hasta donde el pueblo antigueño le permita avanzar.
Este grotesco espectáculo llamado "Administración Asturias" no es más que una orquesta de hipocresía y doble moral, donde sus amigos y aduladores llegan para saquear los recursos que aún quedan del municipio, a través de altos salarios y mediocres perfiles, encuentran apoyo y complicidad de aquellos falsos líderes comunitarios que se alimentan de las migajas de poder que pueden levantar del piso.
Este ya es un patrón de conducta en donde llegan foráneos y ven un botín que saquear en el municipio de Antigua Guatemala, piensan que los locales son estúpidos y que con espejos volverán a conquistarlos. Esta es justo la actitud de Asturias y de aquellos que ya piensan dar continuidad a esta nefasta manera de gobernar, armados en una perversa alianza en un plan B dejarán impunes los actos cometidos en esta administración.
Estamos viviendo un año preelectoral, el equipo político ha resentido la falta de transparencia entre ellos mismos, llevándolos a tal punto de expulsarse entre sí. La ambición genera que nadie pueda confiar en nadie dentro de "la rosca" del equipo municipal. La inconformidad creada gracias a la falta de pantalones del “futurista” Juan Manuel Asturias, ha creado informantes que desde lo interno revelan las flaquezas del grupo, ventilándose día a día cada roce y cada pleito.
El barco se hunde, pues todos quieren ser capitanes, pero ninguno ha sabido navegar en mares turbulentos que ellos mismos han creado en un océano invisible, eran grumetes limitados a los básicos oficios e ilusionados con la silla del capitán, sin embargo, hoy ya hace agua el barco y nadie sabe qué hacer.
La economía de muchos sectores en Antigua Guatemala ya está afectada y se viene lo peor. La ciudad dejará de ser líder en visitas, los ojos de los nacionales están puestos en otros destinos y no por sus anfitriones que son el pueblo si no por desiciones de sus malos gobernantes.
El mismo que se sentó a la mesa a decir de frente que sería distinto, es el mismo que ahora señala sin pruebas, acusa sin fundamento y huye de la opinión pública, pues se encuentra ahogado en mentiras y cegado por la avaricia y la ambición.