La Brújula

La Brújula Diálogos con el Tarot para el viajero interior: lecturas que unen conocimiento y percepción mágica. Duración aproximada 60 minutos.

Sesiones de Tarot virtuales, debido a la pandemia, a través de una plataforma de videollamadas.

Hoy es la Quema del Diablo en Guatemala.Una costumbre que empezó limpiando la casa antes del día de la Virgen de la Conc...
07/12/2025

Hoy es la Quema del Diablo en Guatemala.
Una costumbre que empezó limpiando la casa antes del día de la Virgen de la Concepción y terminó funcionando como símbolo: deshacerse de lo que estorba y tirarlo al fuego. El diablo como basurero cultural.

En el tarot, el Diablo funciona distinto.
No se quema.
Aparece cuando algo adentro tomó demasiada fuerza: un deseo que se salió del cauce, una negación que insiste, una parte de uno que actúa sin permiso explícito. En lectura lo veo seguido: fascinación por lo que descoloca o rechazo absoluto de lo que igual está ahí. Las dos rutas llevan al mismo punto, una parte interna moviéndose sin ser nombrada.

La carta deja constancia de eso.
Muestra el lugar donde la voluntad pierde centralidad y otra fuerza propia organiza los movimientos.

Por eso hablo de “conversar con el Diablo”.
No como rito, sino como ejercicio de claridad: ponerle palabras a lo que rechazamos o justificamos. Cuando se articula, deja de filtrarse por donde quiere. La integración ocurre así, reconociendo qué lugar ocupa esa parte y por qué empuja tanto.

Cuando ese reconocimiento no sucede, llega la Torre, consecuencia de sostener una tensión que ya no tiene dónde ir. Después de la Torre, el costo siempre es más alto. Por eso prefiero hablar con el Diablo antes, porque La Torre no se la deseo a Nadie.

*El año del Colgado*Cada año, en el nuevo ciclo brujo, s**o una carta para leer la corriente que empieza a moverse bajo ...
01/11/2025

*El año del Colgado*

Cada año, en el nuevo ciclo brujo, s**o una carta para leer la corriente que empieza a moverse bajo mi vida.
Este año, el Tarot me entregó El Colgado.
Al principio lo recibí con alivio. Pensé que me hablaba de pausa, de mirar las cosas desde otro ángulo, de soltar la prisa. Después de un año de trabajo incesante, de pérdidas, de cuerpos que piden descanso, esa lectura parecía un bálsamo.
Pero el Colgado tiene más profundidad que eso.
Es también la carta del sacrificio.
No del que nace del ego ni de la culpa, sino del que exige ofrecernos por algo más grande, aun cuando ese algo no nos incluya en el resultado. A veces el sacrificio no es renacimiento: es desaparición, es disolución, es dejar que la corriente use nuestra forma para que otro sentido pueda manifestarse.
Al volver a los textos de mis maestros, comprendí que el Colgado representa un movimiento opuesto al del Ermitaño, que fue mi carta del año anterior.
El Ermitaño asciende hacia la luz interior, busca comprender desde la altura.
El Colgado, en cambio, desciende hacia sí mismo.
Donde el Ermitaño se eleva para encontrar claridad, el Colgado se entrega a la raíz, a la oscuridad que revela lo esencial.
Uno levanta la lámpara; el otro se rinde al árbol que lo sostiene.
Y aún hay otra dimensión: el Colgado está suspendido fuera del mundo. Nada lo toca. Desde ese punto intermedio, observa sin intervenir, irradia sin decidir.
Es la pausa antes del acto, el respiro antes de volver a la tierra.

Tal vez el Colgado no viene a darme una respuesta, sino a sostenerme en la pregunta.
A permanecer suspendida entre la rendición y la revelación,
mirando el mundo desde el vacío que, de pronto, también es luz.

PELDAÑO SEISEl tiempo no es lineal: hay ciclos y umbralesEl esoterismo no piensa en progreso continuo, sino en ritmos, r...
17/08/2025

PELDAÑO SEIS

El tiempo no es lineal: hay ciclos y umbrales

El esoterismo no piensa en progreso continuo, sino en ritmos, retornos y aperturas.
Cada ciclo —día, año, vida— es una espiral.
Y hay puertas donde lo invisible se hace más presente: eclipses, tránsitos, rituales, muertes, nacimientos.
Lo importante no es correr, sino aprender a leer los umbrales.

Carta: La Rueda de la Fortuna (X)
La Rueda gira. Nadie se queda fijo.
El tarot nos recuerda que el destino no es una recta: es una danza.
El cambio no es amenaza, es ritmo.
Cuando todo parece moverse sin control, quizás estás justo donde debías girar.

Peldaño 5: El ser humano es un puente entre mundosCarta: El Mundo (XXI)La danzante del Mundo habita el centro del mandal...
03/07/2025

Peldaño 5: El ser humano es un puente entre mundos

Carta: El Mundo (XXI)
La danzante del Mundo habita el centro del mandala. Su cuerpo es tierra y cielo. Ha cruzado todas las pruebas y ahora sostiene el equilibrio. Ella encarna el puente. Es el alma realizada.

Somos microcosmos: en nosotros vive una chispa de lo divino, pero también materia, instinto, sombra. El camino esotérico busca integrar todas las partes, no negarlas. Es un proceso de alquimia interior.

Peldaño 4 – La verdad no se enseña: se develaCarta: El Colgado (XII)El Colgado no busca entender.Se suelta.Y en esa susp...
28/06/2025

Peldaño 4 – La verdad no se enseña: se devela

Carta: El Colgado (XII)

El Colgado no busca entender.
Se suelta.
Y en esa suspensión, algo cambia de plano.

La verdad no llega por deseo,
sino por disposición.
Cuando dejas de mirar como siempre,
ves lo que siempre estuvo.

Peldaño 3 – Todo lo que existe está conectadoCarta: El Hierofante (V)El Hierofante camina entre planos.Es puente entre l...
23/06/2025

Peldaño 3 – Todo lo que existe está conectado

Carta: El Hierofante (V)

El Hierofante camina entre planos.
Es puente entre lo sagrado y lo mundano.
Reconoce que toda forma responde a una estructura mayor.

Sostiene las llaves.
Y lo que abre, se abre en dos mundos a la vez.

Peldaño 2: Hay un lenguaje simbólico que ordena el mundoCarta: El Mago (I)El Mago conoce los lenguajes del mundo. Usa el...
20/06/2025

Peldaño 2: Hay un lenguaje simbólico que ordena el mundo

Carta: El Mago (I)

El Mago conoce los lenguajes del mundo. Usa el símbolo, el gesto, la palabra, la voluntad. Es el primer alquimista, el que comienza a construir con lo invisible. Su mesa es un altar. Él traduce lo oculto en forma.

Peldaño 1: No todo lo real es visibleCarta: La Luna (XVIII)Hay algo que no cuadra.Una sensación.Un reflejo que no perten...
19/06/2025

Peldaño 1: No todo lo real es visible

Carta: La Luna (XVIII)

Hay algo que no cuadra.
Una sensación.
Un reflejo que no pertenece al espejo.
Así empieza el camino esotérico: cuando lo visible ya no alcanza.

El esoterismo no es un sistema cerrado, ni un manual de respuestas. Es una forma de mirar el mundo como si estuviera lle...
18/06/2025

El esoterismo no es un sistema cerrado, ni un manual de respuestas. Es una forma de mirar el mundo como si estuviera lleno de capas, símbolos y ritmos que sólo se revelan cuando los ojos interiores aprenden a ver.

En esta serie, recorreremos diez peldaños. No para subir, sino para adentrarnos.
Cada uno es una clave, un vértice, una forma de comprender la estructura profunda de la realidad.

Y con cada peldaño, una carta del Tarot.
Porque el Tarot es eso: una gramática simbólica que da cuerpo al alma.

Hoy me hice un regalo terrenal.Huevos divorciados, un jugo de zanahoria inmenso, y una mesa tranquila para una.Desde hac...
06/06/2025

Hoy me hice un regalo terrenal.

Huevos divorciados, un jugo de zanahoria inmenso, y una mesa tranquila para una.

Desde hace unos días empecé a marcar los viernes con algo solo para mí. Algo que me recuerde que estoy viva, que habito un cuerpo, que puedo detenerme sin pedir permiso.

Venus acaba de entrar en Tauro.
Y con ella, todo lo simple se vuelve sagrado: lo que se mastica, lo que se toca, lo que se hace sin prisa.
No hay apuro en esta lección.
Solo una invitación constante a volver al cuerpo.

Hoy el regalo fue desayuno. Otro día será una siesta, una flor, un silencio largo.
No importa la forma. Importa la presencia.

El tránsito del Ermitaño y la llegada de la RuedaHoy salieron juntos.El Ermitaño (IX) y la Rueda de la Fortuna (X).Uno d...
25/05/2025

El tránsito del Ermitaño y la llegada de la Rueda

Hoy salieron juntos.
El Ermitaño (IX) y la Rueda de la Fortuna (X).
Uno detrás del otro, como si la vida se viviera en secuencia.

Y me cayó el veinte:
El Ermitaño no se esconde. Escala.
No es un retiro pasivo. Es una subida hacia lo más alto de sí.
Un tránsito ascendente.

En la mano derecha, lleva la luz de su potencial —lo que puede llegar a ser.
En la izquierda, una vara: la que le ayuda a cruzar obstáculos, sostenerse cuando el terreno tiembla.

Cada paso del Ermitaño es una lección.
No rápida, no vistosa. Pero real.
Y si hiciste el trabajo —si de verdad hiciste el trabajo—
la carta que sigue no es sólo un giro.
Es un destino que cambia.

Porque entonces aparece ella:
la Rueda.

La Fortuna gira, pero no al azar.
Gira diferente cuando la recibe alguien que ya aprendió a sostenerse en la sombra,
a leer la señal en la noche,
a reconocer el momento exacto en que el camino se parte en dos.

Si el Ermitaño te enseñó bien, la Rueda no te arrastra.
Te eleva.

Y lo que viene, si viene desde ahí, te cambia la vida.

Sobre el tránsito de Neptuno en Aries a través del TarotImaginá que El Colgado decidiera bajarse del árbol.Después de añ...
01/04/2025

Sobre el tránsito de Neptuno en Aries a través del Tarot

Imaginá que El Colgado decidiera bajarse del árbol.
Después de años suspendido en el umbral, mirando el mundo al revés, contemplando lo invisible… decide actuar.
Toca el suelo. Y no vuelve al camino del peregrino.
Se sienta, en cambio, en el trono del Emperador.

Pero no es un Emperador cualquiera.
No viene de la guerra ni de la política.
Viene del campo simbólico.
Del sueño.
De la rendición profunda.

Este tránsito de Neptuno en Aries —que durará catorce años— habla de ese cruce:
de cuando la visión quiere volverse acción.
De cuando el espíritu busca forma.
De cuando el mito del héroe se vuelve colectivo, y todos, en algún rincón, quieren salvar o ser salvados.

Pero el riesgo está ahí: que el colectivo, en su necesidad de dirección, idealice al héroe sin verlo del todo.
Que la visión se proyecte, se sobreinterprete, se endiose… y se confunda con verdad.

Aries quiere actuar.
Neptuno quiere trascender.
Y en esa tensión, el alma del tiempo va atravesando un proceso lento, necesario:
dejar de proyectar la salvación en el otro
y empezar a encarnar el fuego desde otra conciencia.

Porque catorce años de este tránsito no son solo tiempo astral.
Son tiempo alquímico.
Tiempo para bajar del árbol sin perder la visión.
Y para sentarse en el trono sin olvidar el símbolo.

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Zona 10
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