06/01/2026
No hay nada más decepcionante que un hombre adulto que todavía elige la mentira en lugar de la honestidad.
A su edad debería entender que el engaño no es solo un error… es una traición.
Cuando un hombre te mira a los ojos y te miente, sabiendo cuánto lo amas, cuánta confianza has puesto en él y cuánto has sacrificado para estar a su lado, duele de una forma que las palabras no alcanzan a describir.
Un hombre adulto mintiendo no es solo inmadurez. Es destructivo.
Porque las mentiras no se quedan pequeñas. Se expanden, corroen y terminan pudriendo los cimientos mismos del amor, el respeto y la seguridad que toda relación necesita para sobrevivir.
La verdad es que debería tener la madurez emocional para hablar con claridad, admitir errores y ser transparente.
Pero en cambio, elige jugar: esconder detalles, torcer historias, hacerte dudar de tus propios instintos como si fueras tú la que está equivocada por notar lo que no encaja.
Y la tragedia es que, cuanto más perdonas esas mentiras, más cree que siempre lo harás.
Sus disculpas se vuelven ensayadas, sus excusas practicadas, y empieza a confundir tu amor con debilidad.
Pero el amor sin verdad no es más que un desmoronarse lento y silencioso… una muerte que se siente pedazo a pedazo.
Tú mereces más que ese dolor.
Mereces un hombre cuyas acciones estén a la altura de sus años, cuya madurez se refleje en la integridad y cuyo amor se demuestre con honestidad.
No alguien que confunda el engaño con protección o la manipulación con cuidado.
Porque el hombre correcto no te hará dudar de tu valor ni de tu cordura, sino que creará un lugar seguro donde la honestidad sea constante, la confianza sagrada y el amor firme.
Y hasta que tengas eso, es mejor estar sola en la verdad que sostenida en unos brazos construidos sobre mentiras.
Créditos a quien corresponda