16/11/2025
La desintegración sensorial ocurre cuando el cerebro tiene dificultad para organizar y dar sentido a los estímulos que llegan: sonidos, luces, texturas, olores, movimiento… cosas que para muchos pasan desapercibidas, pero que para algunos niños pueden ser abrumadoras.
En mi caso, mi pequeño diagnosticado con autismo nivel 2, a veces siente el mundo “demasiado fuerte” o “demasiado rápido”, y eso se nota en su cuerpo y en sus emociones.
Pero algo muy importante que quiero compartir es esto:
✨ No todas las personas autistas tienen desintegración sensorial, y quienes sí la tienen, la viven de maneras muy diferentes. Cada persona es un universo único.
Cuando hay desintegración sensorial, pueden aparecer:
• Sensibilidad intensa a ruidos, luces o texturas
• Necesidad de moverse, saltar, apretar o morder para regularse
• Dificultad para concentrarse
• Reacciones fuertes cuando el ambiente los sobrecarga
No es berrinche, no es mala conducta.
Es su sistema nervioso pidiendo ayuda y seguridad.
Desde mi experiencia como mamá:
• Crear pequeñas rutinas sensoriales que lo calman y lo hacen sentir seguro
• Reducir ruidos, luces o estímulos que lo saturan
• Anticipar cambios para que no lo tomen por sorpresa
• Validar todo lo que siente y ofrecerle opciones
Cada día con mi pequeño me enseña que acompañarlo no es cambiarlo… es comprenderlo, amarlo y ayudarle a que su mundo sea más amable.
Gracias por leer, aprender y compartir.
Desde mi corazón de mamá,
Mi Corazón es Azúl 💙