19/06/2023
No sentir nada puede ser un salvavidas cuando las cosas están mal.
La formas de sobrevivir de los infantes a sus familias abarcan un sin número de estrategias que se agrupan en cuatro grandes grupos. Estas estrategias, llamadas apegos buscan obtener de parte del infante seguridad, sosiego, tranquilidad ante la amenaza de separación. Una de estas estrategias, la llamada evitadora supone una relación traumática en la infancia, de tal forma que el infante conculca sus emociones y parte de su riquísimo mundo afectivo interior los que no son entonados por los cuidadores apropiadamente ni reparadas las asincronías de la relación. Habitualmente hay fallas importantes en la mentalización es decir en la habilidad de ser pensado por otro, que pueden llegar a ser severas. Como defensa ante esta agresión del mundo, el infante se desconecta para salvaguardar la integridad del Self, lo que habitualmente incluye desconectar la residencia de las emociones y sensaciones; el cuerpo.
Por eso no debe extrañar que en la adultez encontremos disociaciones patológicas del cuerpo, como anorgasmias, ey*******ón retardada o precoz, anestesias corporales, vaginismo. dispareunias, etc. En algunos casos encontraremos síndromes evitativos o aversivos sexuales severos. Hay que entender estas respuestas del sujeto como defensas psico-corporales, especialmente cuando las cosas están mal. Por eso la mejor prevención sexual es la dedicación maternal de los padres en los dos primeros años y el entonamiento afectivo con el mundo de infante
Dr. Christian Thomas (CesCh)