Máster Homeopatía Clásica Guatemala

Máster Homeopatía Clásica Guatemala Maestría tiene una duración de 2 años. Estudio de doctrina, clínica, Materia Médica. Investigación homeopática.

10/10/2013

Síndrome mental
Investigación Dr. Erik Espinoza. Notas, aclaraciones.

No es lo mismo el síndrome mental que los síntomas morales, emocionales, que se derivan de lo que se denomina enfermedad mental o de una enfermedad corporal. En un síndrome corporal los síntomas físicos, cursan con síntomas emocionales, que no necesariamente es un síndrome mental. En consecuencia síntoma mental no es sinónimo de enfermedad mental. Porque también una enfermedad mental tiene síntomas físicos. Lo importante es la consideración de una totalidad característica peculiar en ambos casos; considerando, a veces, la cualidad del síntoma mental peculiar, como importante; al igual que la peculiaridad de algún otro síntoma físico siempre y cuando haya concordancia en la totalidad.

Hahnemann dice que la enfermedad mental se unilateraliza, porque es una enfermedad del organismo, corporal. Al igual que una gastritis, que se localiza, la esquizofrenia, se localiza se lateraliza. Si se hace tratamiento tomando en consideración los síntomas propios de la enfermedad (llámense enfermedad mental o fisca); sin considerar una totalidad característica del Ser, tanto fracasa una, como la otra. Tratamientos solo locales, suprimen. Por eso, se considera la totalidad singular peculiar en ambas condiciones; más aún, si es de un origen profundamente miasmático, que si lo es. Eso significa, que los síntomas morales, o el estado anímico, o lo emocional, en ambos casos, formarán parte de la totalidad, paralelamente a otros síntomas. Casi siempre son de relevancia el estado anímico, dice el maestro.

Para sustentar estos preceptos que en la práctica suelen suceder, primero se analiza qué es lo unilateral para Hahnemann. Luego analizar los dos procesos separados, aunque muy unidos: Enfermedad mental y estado anímico. Una, no es la otra. Aunque puede ser parte de lo mismo. Luego su comportamiento, y su totalidad para el similium.

Para comprender esta dinámica hay que valorar dinámicamente. No bajo la linealidad de la psiquiatría convencional, organicista, ortodoxa; sino bajo los conceptos Hahnemanianos. Antes que nada, debe analizarse como homeópata, bajo los principios de la homeopatía, lo demás sucede por añadidura.

Es necesario el respaldo del Organon.

§ 210 (Subrayamos la importancia).

“De origen psórico son casi todas las enfermedades que otras veces he llamado unilaterales (parciales), y que parecen más difíciles de curar en razón de este mismo carácter (unilateral) que consiste en que todos sus demás accidentes desaparecen ante un gran síntoma predominante y único. De este carácter son las llamadas enfermedades mentales. No obstante, no constituyen una clase nítidamente separada de todas las otras, pues en las demás enfermedades corporales, el estado de ánimo y de la mente siempre está alterado. (¡Cuan a menudo, por ejemplo, se encuentran enfermos que exhiben un estado de ánimo dulce, benigno, a pesar de estar sujetos desde muchos años a afecciones muy dolorosas, de modo que uno se siente lleno de compasión y de respeto para con ellos! Pero cuando si se logra dominar a la enfermedad y sanar al paciente, lo que con frecuencia se logra por el método homeopático; se ve a veces presentarse un cambio en su estado de ánimo. Será testigo de la reaparición de la ingratitud, la dureza del corazón, la maldad refinada; los caprichos repugnantes que formaban el carácter del individuo antes de que cayera enfermo. Así vera que los que estaban pacíficos, cuando no tenían enfermedad, se vuelven a menudo obstinados, violentos, arrojados, o intolerantes y caprichosos o impacientes o desalentados cuando se enferman; los que antes eran castos y modestos, se vuelven lascivos y desvergonzados. No es raro que la enfermedad embrutezca a un hombre de talento, que haga de un genio débil otro más prudente y capaz, y de un ser apático un hombre lleno de presencia de espíritu y de resolución); y en todos los casos de enfermedad que debamos curar, el estado de ánimo del paciente es de particular importancia junto a la totalidad de los síntomas, si deseamos trazar un cuadro de la enfermedad que se ajuste a la realidad, a fin de estar en condición de tratarla homeopáticamente con éxito.”

Nota: enfermedad mental dentro de enfermedad corporal.
Primero Hahnemann no toma en cuenta la enfermedad mental como separada del organismo, o como una especialidad que solo incumbe a los que tratan el fenómeno mental. Él, llama unilateralidad, como cualquier enfermedad física, que se unilateraliza; y que no hay que tratarla simplemente desde la óptica de los síntomas propios de la enfermedad; sino bajo una dinámica integral, totalidad.
Segundo: Los síntomas emocionales o del estado de ánimo, suceden tanto en enfermedad mental como en enfermedad corporal. En ambos estados, enfermedad mental y enfermedad corporal, se afecta el carácter, el estado de ánimo de la persona. La forma como se expresa y reacciona es importante para ubicar, bajo una totalidad corporal (emocional, física), bien sea en enfermedad mental o en la corporal, el mejor similium.
La enfermedad del cuerpo entonces es de índole mental o de índole física; ambos cursan con síntomas físicos y emocionales.

§ 21.

“Lo dicho anteriormente, tiene importancia, a tal grado, que el estado moral (estado de ánimo) del paciente, a menudo determina, principalmente el remedio homeopático seleccionado, dado que es un síntoma decididamente característico; jamás debe pasar inadvertido a la observación del médico.”

Nota: dice a menudo, o casi siempre; no dice, siempre. “A menudo” debe formar parte de la totalidad. Es peligroso considerar los síntomas emocionales como la importancia divina, o solamente ellos como la totalidad. Puede ser peligroso en muchos casos, caer en un planteamiento muy mentalista. La totalidad, no es se forma con una parte nada más. Se cae en la unilateralidad. La totalidad de Hahnemann no es un concepto de espacio o de región. La totalidad es una cualidad dinámica, tampoco es numérica. Para él, la totalidad solamente estará formada por los síntomas característicos y peculiares. No por los síntomas comunes de las enfermedades. Y estos se toman en cuenta no importa dónde suceden. Se complementa con el concepto de Boeninghausenn, que muestra un método semiológico de convertir lo común en característico al Modalizar las quejas, hacerlas propias; y luego compaginarlo con una totalidad por medio de síntomas peculiares concomitantes. No quiere decir que no se consideren y se indaguen los síntomas comunes. Si y deben se muy claros en relación a la enfermedad mental que se esta investigando. Lo que interesa, es ir más allá del concepto organicista en homeopatía. Convertir estos síntomas en procesos dinámicos del Ser. Hahnemann en el parágrafo anterior, no dice que estado moral (otras traducciones dice estado de ánimo, estado emocional) es igual a enfermedad mental. Ambos casos, enfermedad mental con estado de ánimo o síntoma emocional no resulta ser igual, uno es parte de lo otro. Asimismo, los síntomas comunes de la enfermedad mental serían los síntomas propios de las misma, con lo que se idéntica el proceso. La diferencia es que para Hahnemann, este síndrome mental además de los síntomas propios, tiene síntomas en otras esferas. En la parte física. Los síntomas físicos, serían concomitantes al fenómeno mental. Son síntomas propios pero del Ser con la enfermedad mental. Así, aquellos síntomas como ansiedad, tristeza, preocupación, agresión, resultan a grosso modo, síntomas comunes. Es necesario, entonces, indagar los síntomas emocionales característicos, singulares, peculiares del Enfermo Mental; por ejemplo, cómo, cuándo, dónde, porqué sucedieron esos síntomas en el Ser; y luego tomar en consideración manifestaciones peculiares del estado físico para considerar un buen similium para la enfermedad mental. Ese de que el estado emocional a menudo determina; se considera para cualquier estado morboso, no solo para la enfermedad mental.

§ 212
En las experimentaciones: los medicamentos siempre afectan el estado de ánimo y de la mente.

Nota: Precisamente, indica lo mismo: la reacción del Ser es importante en la consideración de lo peculiar, pues los síntomas mentales forman parte de esa reaccion del Ser al igual que el estado físico.

§ 213
Nunca, pues, se curará de un modo conforme a la naturaleza -es decir, de un modo homeopático- mientras que en cada caso individual de enfermedad, aún cuando sea aguda, no se atienda simultáneamente (otras versiones dice: paralelamente) con los otros síntomas, los que se relacionan con los cambios en el estado de ánimo (moral) y de la mente y sí, cuando procuraremos aliviar al paciente no seleccionamos de entre todas las potencias morbíficas, una medicina que, además de la similitud que guarde respecto los otros síntomas de enfermedad, sea también capaz de producir un estado similar moral y mental. (Así el Acónito rara vez o nunca produce una curación rápida y permanente cuando el humor del enfermo es quieto, apacible e igual, ni la Nux vómica cuando el carácter es suave y flemático, ni la pulsatilla cuando es feliz, alegre y obstinado, o Ignatia cuando es imperturbable y poco dispuesto a sufrir por sustos o p***s).

Nota: los síntomas emocionales que resultan de la enfermedad mental o corporal, deben ser considerados paralelamente junto a otros síntomas, por supuesto característicos, en una totalidad singular del caso. No porque es enfermedad mental, solamente síntomas mentales. O porque sea solamente un síndrome físico, considerar los físicos, o solamente mentales. Hahnemann es claro, cuando considera valorar una totalidad. No cualquier totalidad. Es una totalidad singular. Si estos son comunes, aunque sean mentales no sirven de nada.

§ 214.

“Las instrucciones que tengo que dar relativas a la curación de las enfermedades mentales pueden reducirse a muy pocos puntos, ellas deben ser curadas del mismo modo que todas las otras enfermedades, es decir, con un remedio que muestre, por los síntomas que cause en el cuerpo y la mente de un individuo sano, el poder de producir un estado morboso tan semejante como sea posible al caso patológico que se tiene a la vista, y no pueden curarse de otra manera.”
Nota: Este es el Boom. Se trata del mismo modo que las corporales: qué significa. No considerar los síntomas comunes propios de la enfermedad local, unilateral. Sino una totalidad peculiar, singular del caso. Totalidad similium. Lo más similium.

§ 215
“Casi todas las llamadas enfermedades mentales no son nada más que enfermedades corporales en los que está acrecentado el síntoma de perturbación de la mente y el carácter, mientras que los síntomas físicos declinan (más o menos rápidamente), hasta alcanzar a lo último el aspecto notable de enfermedad parcial, como si fuera una enfermedad local situado en el órgano sutil e invisible de la mente o del carácter.”

Nota: Lo mental, tiene muchos síntomas emocionales del carácter. Pocos síntomas físicos. Entonces cae a una enfermedad local, con síntomas comunes del síndrome mental presentado. Cuáles serán los síntomas propios del Ser; no de la enfermedad mental que se presenta. Sino de la reacción del Ser con su enfermedad mental localizada. Eso sería importante tomar en consideración en la enfermedad mental junto a los otros síntomas físicos.

§ 216

“No son raros los casos, en las enfermedades llamadas corporales que amenazan la existencia, como la supuración del pulmón, la alteración de cualquiera otra víscera esencial, o en algunas otras enfermedades agudas, como la fiebre puerperal, etc., en las que aumentando rápidamente la intensidad del síntoma morales (psíquicos) la enfermedad degenera en locura (insania), en melancolía o de manías, ante las cuales los síntomas corporales dejan de ser peligrosos y mejoran casi hasta la salud perfecta o más bien disminuyen a tal grado que su presencia opacada solamente puede descubrirse por la observación de un médico dotado de perseverancia y penetración. De este modo son transformados en una enfermedad parcial (unilateral), o por decirlo así, local, en la cual el síntoma de la perturbación mental, que al principio era ligero, aumenta hasta convertirse en el síntoma principal, que en parte ocupa el lugar de los otros síntomas (corporales), cuya intensidad la domina de una manera paliativa, en una palabra, las afecciones de los órganos materiales del cuerpo hubieran sido transferidos a órganos espirituales y mentales y emocionales, donde el anatómico jamás ha llegado, ni llegará, con su escalpelo.”

Nota: observar, cómo el síndrome corporal, se hace un síndrome mental. Enfermedad mental. Y cómo los síntomas cambian de físicos a psíquicos. No dice, que solo se contemple, uno síntomas y otros no. Llama atención cuando esta se unilateraliza, se hace local. Por lo que de acuerdo a las recomendaciones de Hahnemann, en otros apartados, su tratamiento no debe ser local. Sino contemplar una totalidad. Y lo aclara en el siguiente párrafo.

§ 217
“En estas enfermedades (mentales) debemos tener mucho cuidado en captar (conocer, captar) la totalidad de los fenómenos, tanto aquéllos que pertenezcan a los síntomas corporales como, y muy en especial a los pertenezcan al síntoma principal que es el estado de ánimo (moral) y de mente peculiar y siempre predominante, cuyo carácter preciso es necesario comprender cabalmente a fin de extinguir toda la enfermedad, mediante la selección entre todos los remedios, cuyos efectos puros son conocidos, de una potencia medicinal patogenésica homeopática; es decir, un remedio cuya lista de síntomas despliegue, con la mayor similitud posible, no sólo los síntomas morbosos físicos del caso presente, sino también y en particular, a tal estado mental y emocional.”

Nota: el método bien sea para atender una enfermedad unilateral corporal o mental; es siempre considerar síntomas peculiares, propios del Ser; haciendo una imagen de la totalidad. En esto no se recomienda Hahnemann solamente síntomas mentales. Las tendencias mentalistas hacen abuso de esta parte. Pero la experimentación de los remedios, emergen síntomas de ambas esferas física emocional. Y el Organismo es una totalidad completa. No solamente son síntomas emocionales. Aunque, la enfermedad sea predominantemente mental.

§ 218

“A este conjunto de síntomas pertenece, en primer lugar la descripción exacta de todos los fenómenos de la llamada enfermedad corporal anterior, antes de que degenerase, por la preponderancia de los síntomas psíquicos, en una parcial, y se convirtiese en enfermedad mental y del estado de ánimo. Esto puede saberse por el relato de los allegados del paciente.”

Nota: investigar la originalidad del caso. Que peculiaridades sufría antes de que se hiciera una enfermedad mental propiamente dicha. Esos síntomas son importantes para la totalidad.

§ 219 “Comparando estos síntomas precedentes de la enfermedad corporal con los vestigios que de ella todavía subsisten en la actualidad, aunque casi extinguidos (y que aún en esta época, se hacen a veces bastante sensibles cuando hay un momento lúcido, cuando la enfermedad mental experimenta una disminución pasajera), se puede uno convencer plenamente de que, aunque encubiertos, jamás han dejado de existir.

Nota: misma idea, anterior. Hahnemann insiste en tomar en cuenta siempre una totalidad física mental. Para ello debe interpretarse, como Hahnemann, como homeópata. No como con un pensamiento mecánico, derivado de las especialidades médicas alopáticas, que tienen que ver con el estudio de la mente y su enfermedad. Así todo se reduciría a un fenómeno mental nada más.

§ 220
“Añadiendo a esto el estado mental y de ánimo observado con exactitud por los amigos del enfermo y por el médico mismo, tendremos así formada la imagen completa de la enfermedad, para lo que se debe investigar entre los remedios antipsóricos, un medicamento capaz de producir síntomas notablemente semejantes con particularidad un desorden análogo de la mente, si la enfermedad psíquica ha durado ya algún tiempo.”

Nota: imagen completa. Luego análisis antipsórico (debe leerse, anti miasmático, o miasmático congruente con la imagen), para ubicar su prescripción más similium.

§ 221 “Sin embargo, si la locura o manía (debida a un miedo, vejación, abuso de bebidas espirituosas, etc.), se ha presentado repentinamente como una enfermedad aguda en el estado de calma ordinaria del paciente, aunque casi siempre se debe a la psora interna, como una llama que brotase de ella, no obstante, cuando ocurre de esta manera aguda no debe tratarse desde luego con remedios antipsóricos, sino en primer lugar con los indicados para el caso, en otra clase de medicamentos experimentados (p. ej. Acónito, Belladonna, Stramonium, Hyosciamus, Mercurius, etc.) en dosis sumamente potentizadas, pequeñas, a fin de dominarla a tal grado que la psora vuelve a su estado latente anterior, en que el paciente aparece completamente bien.”

Nota: en otros apartados, es clara esta disyuntiva. Primero liberar la parte más aguda, antes de hacer un tratamiento más de fondo. El análisis miasmático es importante, di el síndrome mental tiene una tendencia crónica.

§ 222
“Pero el paciente que se ha recobrado de una enfermedad mental o moral aguda con el uso de estos medicamentos no antipsóricos, nunca deberá considerarse como curado; al contrario, no debe perderse tiempo, e intentar librarle completamente, (Acontece muy raramente que una afección mental o emocional, antigua, cese espontáneamente; pues la discrasia interna se traslada por sí misma otra vez a los órganos más densos (profundos) del cuerpo; estos son los pocos casos que se encuentran de vez en cuando, en que un enajenado haya sido despedido del manicomio en apariencia curado. Además, hasta ahora, todos los manicomios continúan atestados, de modo que las otras numerosas personas locales que solicitan su admisión en estas instituciones, con dificultad pueden encontrar lugar a menos que muera alguno de los asilados. ¡Ni uno siquiera de los enfermos internados se cura, real y permanentemente! Es una prueba convincente, entre muchas otras, de la inutilidad completa de este arte no curativo practicado hasta hoy, que ha sido ridículamente honrado por la ostentación alopática, con el título de medicina racional. ¡En cambio, con cuánta frecuencia, el arte verdaderamente curativo de la homeopatía genuina restablece a estos seres desdichados en su salud mental y física y les devuelve al mundo y a sus alborozados amigos!); por medio de un tratamiento antipsórico prolongado del miasma crónico psórico, que a la verdad se ha hecho latente otra vez, pero que está presto a aparecer de nuevo; si esto se hace no hay temor de oro ataque semejante, si el paciente sigue fielmente la dieta y el régimen que se le ha prescrito.”

Nota: Hahnemann en otros escritos, publica casos de enfermedad mental, profundamente estudiados. Aquí plantea una enfermedad mental de origen psórico, por ejemplo; cuando estudia los otros miasmas, se complementa esta observación. Hay tendencias de la enfermedad crónica mental, donde se aplica en general lo miasmático. No quiere decir que todo el fenómeno mental es nada más psórico. Los otros miasmas, latentes o en letargo, según Hahnemann, pueden ser despertados por activadores traumáticos. Y con un buen arte como lo dice él, pueden nuevamente restablecer el orden perturbado y llegar a una latencia. Así hay enfermedades mentales con reacción hacia la inhibición, hacía la aceleración, hacía la violencia o destrucción.
Asimismo, es bueno observar la importancia que Hahnemann adjudica a los desdichados mentales, que han sido víctimas en los manicomios, y cómo recomienda este tratamiento para la ayuda psiquiátrica. Por ello, sería bueno que los que atienden directamente este tipo de problemas, se tomaran muy en serio este aspecto, no pierden nada, con estudiar homeopatía; posiblemente, puedan ofrecer mejor calidad bajo estos principios. Eso significa estudiar este proceso con conciencia y con una mentalidad abierta, no lineal. Sobre todo, porque el fenómeno mental resulta siendo un proceso Sindrómico, cuyo contexto, es amplio y nunca unicausal.

§ 223 “Pero si se omite el tratamiento antipsórico, debemos esperar casi seguramente la aparición rápida, por una causa mucho más ligera que la que produjo el primer ataque de locura; de un nuevo acceso de duración más larga y grave, durante el cual la psora se desarrolla con frecuencia completamente y se convierte en una desviación mental periódica o continua, que entonces es mucho más difícil de curar con antipsóricos.”
Nota: La tendencia crónica debe tratarse profundamente.

§ 224 “Si la enfermedad mental no está completamente desarrollada y si es dudoso todavía de que dependa realmente de una afección corporal o es producto de fallas en la educación, prácticas perniciosas, moral corrupta, descuidos mentales, superstición o ignorancia, se decidirá este punto, disminuyendo o mejorando la condición mental si procediese de alguna de estas causas, por exhortaciones razonables y amistosas, argumentos consoladores, advertencias serias y consejos sensatos. Mientras que si la enfermedad realmente mental o moral depende de una enfermedad corporal, se agravará rápidamente con este método de manera que el melancólico se pondrá todavía más abatido, querelloso, inconsolable y reservado; el maníaco rencoroso más exasperado y el demente locuaz manifiestamente se volverá más loco. (Parece como si la mente, en estos casos, recibiese con disgusto y pesar la verdad de estas advertencias racionales, y obrase sobre el cuerpo como si quisiese restablecer la armonía perdida, pero también parece que el cuerpo por medio de su enfermedad reacciona sobre la mente y el carácter y los lleva a un desorden todavía mayor por transferencia de sus sufrimientos sobre ellos).”

Nota: Además de insistir en lo corporal mental; ahora habla del contexto que hace reaccionar al Ser. Diversas reacciones, suceden en un proceso mental que puede ser solucionable de manera tranquila o muy profundamente, especialmente cuando la perturbación es mayor.

§ Parágrafo 225 No obstante, como se acaba de decir, existen enfermedades emocionales, ciertamente pocas, que no han desarrollado a expensas de enfermedades corporales, sino que de una manera inversa, se originan y sostienen, aunque afectando ligeramente al cuerpo, por causas emocionales, tal como la ansiedad continua, las preocupaciones, vejaciones, injurias y la producción frecuente de un gran temor o susto. Esta clase de enfermedades emocionales con el tiempo destruyen la salud del cuerpo, a menudo en alto grado.
Nota: en otro apartado dice que las enfermedades crónicas en general se activan por factores de índole física y emocional. Esta retomando la misma idea. (§ 31)

Parágrafo 226 Solamente las enfermedades emocionales como éstas, que primitivamente han sido engendradas y subsecuentemente sostenidas por la mente misma, son la que pueden cambiarse rápidamente, con tal que sean todavía recientes y antes que hayan invadido gradualmente el estado corporal, por medio de remedios psíquicos, tales como una demostración de confianza, exhortaciones amistosas, consejos sensatos y a menudo por un engaño bien disfrazado, en un estado de salud de la mente (y con una dieta y régimen apropiados, al parecer, también en un estado de salud el cuerpo).
Nota: misma consideración del proceso activador, específicamente las que se activan por índole emocional traumático. §31 “Las fuerzas hostiles en parte físicas, y en parte psíquicas a las que se expone la existencia…producen su actividad si hay predisposición previa.” Y cuál es esa predisposición, la condición miasmática programada del Ser, su causa fundamental.

§ 227 Pero la causa fundamental en estos casos es también el miasma psórico, que no ha llegado todavía a su completo desarrollo, y por seguridad el paciente, al parecer curado, debe sujetarse al tratamiento radical antipsórico, a fin de que no caiga otra vez en un estado semejante de enfermedad mental, como podría ocurrir fácilmente.
Nota: el miasma psórico u otro causa fundamental miasmática: Sycosis, syphilis. Un tratamiento miasmático es fundamental, en el tratamiento del síndrome mental. Y eso significa totalidad singular.

§ 228 En las enfermedades mentales y morales que resultan de una enfermedad corporal que sólo puede curarse con medicamentos homeopáticos antipsóricos, junto con su régimen de vida cuidadosamente regulado, debe observarse escrupulosamente, por medio de un régimen mental auxiliar, un proceder psíquico apropiado en cuanto se refiere al paciente y por parte del médico también. A la manía furiosa se opone la calma intrépida y fría, la resolución firme; a las lamentaciones lúgubres, quejumbrosas, una demostración muda de conmiseración con la apariencia y ademanes a la locuacidad insensata, silencio no desprovisto en absoluto de atención; a la conducta repugnante y abominable y a la conversación del mismo carácter, ninguna atención. Únicamente debemos procurar impedir la destrucción y daño de los objetos que rodean al paciente, sin reprenderles jamás por sus actos, arreglando de tal manera todo, que se evite la necesidad de castigos o torturas corporales. Esto es tanto más fácil de realizar, porque en la administración del medicamento, la única circunstancia en que puede justificarse la violencia, según el método homeopático, las pequeñas dosis de la sustancia medicinal apropiada nunca hieren el gusto y por consiguiente pueden administrarse al paciente con la bebida sin que lo sepa, de modo que es innecesaria toda coacción.

Nota: además de que la homeopatía ayuda a restablecer la salud, no cabe duda; es importante, controlar la vida, coexistencia del enfermo. Pues la enfermedad crónica no se extingue, sino con la existencia misma. Según Hahnemann, solamente llega a un estado de latencia. Basta nuevamente volver a vivir un proceso perturbador, para activar un miasma y suceder nuevamente un proceso crónico mental. Si no se elimina el contexto perturbador, es difícil permanecer sin síntomas o en armonía toda la vida. Si el activador es un esposo o esposa violento, violenta, que hace la vida imposible de un Ser; estará bien en un tiempo, luego, volverá a suceder algo nuevamente y el proceso se activa. Tratamiento va de la mano con alimentación, eliminar estados de perturbación, físico mental. Siempre. Si vive en un ambiente hostil, debe separarse del mismo.

§ 229.
Por otra parte, la contradicción, las explicaciones vehementes, correcciones bruscas y amonestaciones, y así como la condescendencia débil y tímida, no deben usarse con estos enfermos, constituyen una manera igualmente perjudicial de tratar las enfermedades mentales y emotivas. Pero sobre todo estos pacientes se exasperan y sus padecimientos se agravan por el ultraje, fraude y supercherías que descubran. El médico y el guardián deben siempre tratar de hacerles creer que tienen razón. Si fuere posible, deberá quitarse toda clase de influencias externas perturbadoras de sus sentidos y de su carácter. Para su espíritu sombrío no hay diversiones, distracciones saludables, medios de instrucción, ni efectos calmantes de la conversación, lecturas u otras cosas, pues su alma que se doblega o irrita bajo las cadenas del cuerpo enfermo, nada la fortifica, sino la curación. Solamente cuando vuelve la salud del cuerpo, fulgura otra vez en su mente la tranquilidad y el bienestar. El tratamiento de la locura furiosa y la melancolía debe hacerse en instituciones destinadas especialmente a este fin, pero no en el hogar del enfermo.

Nota: “No basta con que su médico, haga lo mejor; el enfermo debe poner mucho de su parte, pero aún más las circunstancias deben ser favorables” (Hipócrates.) El conjunto: enfermo-médico-circunstancia es lo ideal para lograr una latencia permanente. Este precepto también es bíblico. Importante, la salud empieza con el Ser. si no desea curarse, o no cambiar de ambientes, no podrá suceder nada, aunque el médico haga mucho por esa salud. Si el enfermo, pone lo mejor de su parte, con las recomendaciones dadas, si su médico usa un buen método para ayudar a restablecerlo y si las circunstancias lo son favorables, el éxito es rotundo. Tal es el principio elemental de la homeopatía: restablecer, que es curar.

§ 230 Si el remedio antipsórico elegido para cada caso particular de enfermedad mental o moral (existe una variedad infinita de ellas) fuese perfectamente homeopática a la imagen fielmente trazada del estado morboso, conformidad tanto más fácil de encontrar, cuanto que ya es considerable el número de esta clase de medicamentos conocidos respecto a sus efectos puros y siendo tan evidentemente perceptible el estado mental y moral que constituye el síntoma principal del paciente entonces la mejoría más notable se realiza en un tiempo no muy largo, lo que no se hubiese producido medicando al paciente, hasta la muerte, con las grandes dosis a menudo repetidas de todos los demás medicamentos inadecuados (alopáticos). En verdad, puedo afirmar después de una larga experiencia, que la superioridad de la homeopatía sobre todos los otros métodos curativos imaginables, en ninguna parte se presenta con tanta brillantez como en las enfermedades mentales antiguas que deben su origen a afecciones corporales, o que se han desarrollado juntamente con ellas.

10/10/2013

III CONFERENCIA NACIONAL DE HOMEOPATIA CLASICA
A CELEBRARSE 18-19 DE OCTUBRE 2013
SEDE DEL COLEGIO DE MEDICOS Y CIRUJANOS DE GUATEMALA
CON 12 HORAS DE EMC.

15/11/2011

VI CONGRESO DE HOMEOPATIA
COPAN, HONDURAS, 2011.

Este magno encuentro se desarrolló sin contratiempos. Hubo diversidad de temas, sobre diferentes tópicos, con propuestas puntuales para el desarrollo de la homeopatía en Centro América.
Estuvieron presentes dictando conferencias los doctores, Eric Udell de Arizona, y Karl Robinson de Estados Unidos. La distinguida doctora de Costa Rica, Elisabeth Aguilar participó con excelentes exposiciones.
Los anfitriones compartieron algunos casos y la historia de la homeopatía en ese país.
Asimismo de Guatemala, Estuvieron compartiendo los adelantos de la homeopatía, que se desarrolla en el máster de la Universidad Rural de Guatemala; los doctores Oscar Benavente, Edwin Salinas y Erik Espinoza.
Allí mismo por primera vez, se presentaron algunos resultados sobre la experimentación de un nuevo medicamento experimentado dentro del máster: Phar moc. Ave representativa de Guatemala.
Felicitaciones a los organizadores, estos encuentros además de fortalecer la amistad, la integridad, hace que los centroamericanos nos fortalezcamos en conocimientos y apoyo sobre esta ciencia. Indiscutiblemente, el apoyo de otros amigos homeópatas internacionales, fortalecen esta intención.
El encuentro fue en definitiva, muy especial.
Vamos avanzando, adelante y un viva para todos

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