12/02/2026
🔴 EL HERPES LABIAL es una infección muy frecuente causada por un virus que, una vez que entra en tu cuerpo, se queda a vivir ahí para siempre. El virus se esconde en los nervios y "despierta" cuando estás muy estresado, tienes fiebre, te asoleas mucho o tus defensas bajan. Se contagia fácilmente al besar o al compartir objetos como vasos, cubiertos o toallas con alguien que tenga la lesión activa.
🔹 Tipos:
Aunque existen dos tipos de virus del herpes, el tipo 1 es el que casi siempre causa los problemas en la boca. No hay diferentes clases de esta enfermedad, pero sí varía mucho cómo le da a cada persona: a algunos les sale una ampolla pequeña una vez al año, mientras que a otros les brotan varias heridas dolorosas cada vez que se cansan o se enferman de gripe.
🔹 Causas:
La causa es el virus del herpes simple. El contagio ocurre por contacto directo con la saliva o la herida de otra persona. Una vez que te contagias, el virus viaja a tus nervios y se queda latente (dormido). Los "disparadores" que lo despiertan incluyen el estrés emocional, la falta de sueño, los cambios hormonales durante el periodo menstrual y, muy frecuentemente, la luz fuerte del sol.
🔹 Síntomas:
Mucho antes de que veas algo, sentirás un hormigueo, picazón o ardor en el borde del labio. Después aparecen unas burbujitas con líquido que duelen o queman. Estas ampollas se revientan solas, sale un líquido claro y luego se forma una costra. También puedes sentir los ganglios del cuello un poco hinchados o tener un poco de fiebre y malestar general.
🔹 Autoexamen:
Aprende a reconocer las señales de aviso. Si sientes ese cosquilleo típico en el labio, es el momento de actuar antes de que salgan las ampollas. Revisa si tienes pequeñas manchas rojas o puntos con agua. Es importante no tocarse la herida y luego tocarse los ojos o los genitales, porque puedes pasar el virus a otras partes de tu propio cuerpo.
🔹 Diagnóstico:
Casi siempre el médico sabe que es herpes con solo ver las ampollas y escuchar que sientes ardor. En casos donde hay dudas o las heridas son muy grandes, se puede tomar una muestra del líquido de la ampolla para analizarla en el laboratorio y confirmar qué tipo de virus es. También se pueden hacer pruebas de sangre para ver si el cuerpo tiene anticuerpos contra el virus.
🔹 Especialista:
El médico general o el dermatólogo son los encargados de tratar el herpes. Si los brotes son muy seguidos y afectan tu sistema de defensas, un infectólogo puede ayudar a diseñar un plan para mantener al virus dormido por más tiempo. Tu dentista también puede identificar estas lesiones durante una limpieza y darte consejos para que no se extiendan.
🔹 Tratamiento:
Para que las ampollas duren menos tiempo, se usan medicamentos antivirales como el aciclovir, el valaciclovir o el famciclovir. Estos funcionan mejor si se toman o se aplican en crema apenas sientes el primer cosquilleo. También puedes usar bálsamos labiales hidratantes y compresas frías para calmar el ardor. Es fundamental no exprimir ni arrancar las costras para evitar cicatrices o infecciones por bacterias.
🔹 Complicaciones:
Si te tocas los ojos con las manos sucias de la herida, el virus puede causar una infección grave en la vista. En personas con defensas muy bajas, el herpes puede extenderse a otras partes de la cara o causar llagas muy profundas. Por eso, evitar el contacto cercano mientras tengas la herida abierta es la mejor forma de protegerte a ti y a los demás.