26/02/2013
Lo recomendó Hipócrates hace casi 2.500 años. Lo dijo Cervantes en el siglo XVII, poniéndolo en boca del Quijote: “…que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”. Pero lo cierto es que aún, milenios y siglos después, generamos la mayor parte de nuestras enfermedades mediante una alimentación inadecuada.
Tania Corpas, Técnico Superior en Dietética, nos dice en el libro Secretos para una Salud Superior: “…demasiada publicidad han hecho que nuestra antigua sabiduría, instinto natural, equilibrio y sencillez a la hora de comer, se haya transformado en un desastroso momento del día en lo que a las consecuencias para nuestra salud se refiere. Hemos permitido que la industria y el marketing piensen por nosotros, y nos dejamos llevar por ellos. La contaminación ambiental, el tratamiento químico y refinado de muchos alimentos, y hábitos alimenticios erróneos e insanos, provocan acumulaciones de toxinas en nuestro organismo que favorecen el aumento de enfermedades metabólicas, crónicas y degenerativas…”