22/03/2019
𝗕𝗢𝗧𝗢𝗫 ¿𝗦𝗜 𝗢 𝗡𝗢?
La toxina botulínica, más conocida como Botox (la marca del primer medicamento de este tipo que se comercializó), es en realidad una toxina que produce un parálisis muscular muy suave y controlada utilizada en medicina estética para las arrugas de expresión.
Con el paso del tiempo, el estrés, el sol, los contaminantes del medio ambiente y otros factores como la genética se acentúan las arrugas en la cara y se empiezan a notar la piel envejecida.
Las arrugas pueden ser estáticas, las que no se modifican con los gestos y permanecen en todo momento y dinámicas, que se producen cuando el músculo se contrae y la piel que lo acompaña también. Ambos tipos de arrugas se van marcando en forma paulatina e inevitable, es por esto, que la toxina botulínica nos brinda un tratamiento sencillo, efectivo mínimamente invasivo y sin riesgos cuando es realizado por profesionales debidamente entrenados.
En estos casos, la toxina produce una micro relajación del músculo, lo que hace que la piel también se relaje y durante el tiempo en el que el músculo está relajado desparecen las líneas de expresión.
Para un efecto estético adecuado es importante disminuir la fuerza del músculo y no paralizarlo, para que los gestos se vean naturales y no crear un efecto de mascara, lo cual no es visualmente agradable.