25/11/2025
Vale la pena leerlo 👇
El adicto no quiere m0rir… quiere no sentir.
Hay algo que muchos no entienden:
El adicto no busca la mu3rte… busca silencio.
Cuando una madre le dice a su hijo: “Te estás destruyendo”, no imagina que para él esa destrucción no es mu3rte…
es alivio.
Es la fantasía de volver a un lugar donde nada duele: el vientre materno.
Ahí no había culpas.
No había vergüenza.
No había ruido.
Solo quietud.
La sustancia hace eso:
lo adormece, lo envuelve, lo anestesia.
Lo regresa —aunque sea por segundos— a un estado donde no hay emociones que queman por dentro.
Un chico en consultorio me dijo una vez:
“Cuando consumo no siento ni mi propio nombre… y eso es descanso para mí.”
No habló de placer.
Habló de no sentir.
Porque sí:
el adicto quiere vivir… pero sin dolor.
Y la mente le susurra que la forma más rápida de lograrlo es apagándose poquito a poquito.
Por eso no escuchas miedo en su voz cuando consume:
Escuchas cansancio.
El adicto no huye de la vida… huye del dolor que nadie vio.
Y aquí va lo más confrontante para los familiares:
No lo vas a ayudar diciendo “te estás mat@ndo”, porque él no lo vive así.
Lo vas a ayudar cuando mires lo que está tratando de anestesiar.
Porque ningún adicto quiere desaparecer.
Lo que quiere es apagar el incendio interno que lo quema todos los días.
Tu hijo no quiere m0rir… quiere descansar. Tu tarea no es rescatarlo del consumo: es ayudarlo a nacer por primera vez.
Kalefh
Psicólogo en adicciones
WhatsApp 443 227 1958