06/04/2026
A Soluciones llegan muchas familias buscando apoyo para sus hijos.
Sin embargo, conforme avanzan en el proceso y comienzan a observar cambios, los papás se dan cuenta de algo muy importante: el verdadero proceso también es para ellos.
Hoy una mamá me compartió estas palabras:
“Más que una terapia para mi hija, ha sido un aprendizaje y una terapia para mí como mamá.
Tal vez no tengo el espacio, los materiales o el conocimiento profesional que tiene Carlos, pero sí tengo muchas otras cosas que puedo aportar a la vida de mi hija.
Entendí que no puedo seguir siendo solo una espectadora, sino que debo actuar y ser un apoyo en conjunto con el terapeuta.
Observo sus procesos, sus técnicas de enseñanza, su forma de manejar lo emocional y sensorial, para poder aplicarlo en la vida diaria.
He comprendido que yo soy la persona que convive todos los días con mi hija, quien conoce sus habilidades y también sus debilidades. Por eso decidí involucrarme y trabajar en conjunto para lograr mejores resultados en su desarrollo.
Como mamá, me ha tocado cuestionarme: ¿Qué estoy haciendo? ¿En qué puedo mejorar?
He aprendido que no puedo dar lo que no tengo, y que el miedo paraliza e impide avanzar.
Aprendí a no enfocarme en un diagnóstico, sino a ver más allá. A entender lo que mi hija necesita.
Si ella siente frustración, miedo, si no quiere esperar o solo quiere jugar… soy yo quien le transmite confianza, quien la acompaña en su frustración, quien la sostiene en su miedo.
Y fue ahí donde empecé a ver grandes avances en ella.
Me convertí en una mamá empoderada, no perfecta, pero sí más consciente y sabia en este proceso.”
Carlos González
Movimiento con Propósito