01/10/2020
Estudia: Cada día se publican novedosos estudios, nuevas técnicas a emplear y nuevos recursos que ofrecer. No dejes nunca de formarte.
Se honesto: Valora si eres capaz de ayudar a tu paciente con su problema, en caso contrario deberás facilitarle tu ayuda derivándolo a otro profesional que pueda ofrecerle el tratamiento que merece.
Se objetivo: No transmitas tu opinión ni impongas tus criterios o tu forma de ver la vida. Utiliza los métodos psicológicos necesarios para que sean tus pacientes los que tomen sus propias decisiones.
No fuerces: Orienta a tus pacientes, enséñales los posibles caminos o vías de resolución de sus conflictos, y permíteles que sean ellos los que en ese caminar, y permaneciendo tú a su lado, consigan sus objetivos.
Respeta el secreto profesional: Guarda y protege su intimidad, pues depositan la confianza en ti de sus secretos más íntimos y en ocasiones dolorosos.
Trabaja: Estudia cada caso con la intensidad que sea necesaria, revisa sus retrocesos y sus avances, mantén un seguimiento exhaustivo del caso.
No juzgues: Jamás generes un juicio de valor sobre aquello que te confiesen o sobre su propia persona. Como psicólogo tienes recursos más que necesarios para poder comprender y no tener que juzgar.
Respeta: Respeta si tus pacientes deciden no hacer algo de lo que se les recomienda en terapia, averigua qué les frena y reevalúa la situación pues tu objetivo es su mejora.
Ten paciencia: No siempre todo va tan rápido o por el camino que nos gustaría, debemos ser pacientes pues el ritmo de cada terapia es único.
Ama tu profesión: Trabaja para ayudar a mejorar la calidad de vida de tus pacientes, ofréceles nuevos recursos y ayúdales a desarrollar nuevas habilidades para que aumenten su bienestar.
Lo lei y quice compartirlo para inspirarnos