25/03/2026
El Hospital Roosevelt vivió una vez más uno de sus momentos más significativos durante la Semana Santa, reafirmando una tradición que llena de fe, esperanza y unión a toda su comunidad.
En medio del bullicio cotidiano y las rutinas propias de un centro asistencial, el hospital se transformó en un santuario de espiritualidad y solidaridad. Como cada año, el cortejo procesional del Niño Jesús Nazareno de la Reconciliación “Rey Celestial” recorrió sus instalaciones, llevando consigo no solo incienso y plegarias, sino también un profundo espíritu de unidad entre trabajadores, pacientes y familiares, quienes desde tempranas horas se sumaron con devoción y entusiasmo.
La procesión dio inicio en el área de Emergencia de Adultos, donde personal médico, de enfermería y administrativo cargó en hombros la imagen del Niño, marcando el comienzo de un emotivo viacrucis que culminó en el área de Maternidad. A lo largo del recorrido, cada estación fue acompañada por miradas llenas de esperanza, manos unidas en oración y corazones agradecidos por la oportunidad de vivir un momento de reflexión y comunión espiritual.
Con manos creativas y corazones llenos de fe, colaboradores de distintas direcciones, departamentos, unidades y secciones, junto a pacientes y sus familias, dieron vida a coloridas alfombras elaboradas con aserrín teñido, pino, flores y corozo. Estas obras efímeras, extendidas sobre la calle principal del hospital, rindieron homenaje tanto a la tradición como a la fortaleza de quienes día a día luchan por su salud.
Más allá de lo religioso, esta procesión fue un poderoso recordatorio del valor de la empatía, la esperanza compartida y el trabajo en equipo.
El recorrido fue posible, como ya es costumbre, gracias al valioso apoyo de la cuadrilla de Limpia y Verde de la Municipalidad de Guatemala, quienes colaboraron en la logística y limpieza del evento, demostrando que la fe también se construye en comunidad.