18/02/2026
Para seguir hablando del hígado graso, platicábamos que la buena noticia es que es reversible, pero antes de hablar del tratamiento, me encantaría hablar de la prevención y de la detección a tiempo. El hígado graso o la esteatosis hepática no duele, no se siente, no es que, no da síntomas con los que uno pueda buscar ayuda. Entonces, la clave, desde mi perspectiva, es los laboratorios de preven— de, de, de prevención primaria, ¿verdad? Para que nos ubiquen. En los exámenes de sangre, uno se hace las transaminasas y las enzimas hepáticas, pero curiosamente, a veces las transaminasas pueden estar bien y el hígado como tal ya puede tener infiltración grasa. Entonces, yo les sugiero que dentro de sus exámenes de rutina introduzcan el ultrasonido hepático. Es un examen accesible, no duele, no, no tarda mucho, en el cual por una imagen uno ve cómo está el hígado como tal. Si hay una detección ya de la infiltración del hígado, de la grasa en el hígado, le sugiero que, pues entonces uno vaya a una elastografía hepática o alguna imagen que dé más información, y ahí ya, pues por supuesto, buscar ayuda. Pero importantísimo, importantísimo, que vayamos desde la prevención. Y ahora hablando del tratamiento, clave entonces que, eh, el peso sea un peso sano. De hecho, se ha visto que cuando uno baja el 10 % del peso, ya el hígado mejora mucho, eh, su, su tejido, sus células. La, el, la reducción de peso, la reducción de grasa, eh, la alimentación adecuada, eh, mantener laboratorios en orden, triglicéridos, insulina, colesteroles, marcadores de inflamación bajos. Eh, yo he visto durante todos estos años cómo a través de este autocuidado se puede volver a limpiar ese hígado. Por supuesto, depende de la etapa en la que uno se inicie, depende de la adherencia al tratamiento, pero es factible. Así que si tienes una alteración de hígado, busca ayuda con un gastroenterólogo, un hepatólogo, con una nutricionista, eh, para que te ayuden a poder revertir esto y así cuidar lo mejor de ti.