19/11/2025
El lugar del padre en el ❤️de un niño
En la vida emocional de un niño, el padre (o la función paterna) no es solo presencia: es estructura.
Es quien introduce límites amorosos, quien reconoce, nombra y valida.
Es el tercero que abre la puerta a un mundo más allá de la fusión con la madre, permitiendo que el niño construya identidad, deseo propio y seguridad interna.
Un padre no necesita ser perfecto: necesita ser suficientemente bueno, constante, disponible y capaz de reparar.
Porque cuando la función paterna aparece —venga del padre biológico o de otra figura significativa— el niño puede crecer, diferenciarse y amar desde un lugar más libre.
Al final, la presencia de un padre no se mide solo en provisión o autoridad, sino en su disposición emocional: escuchar, nombrar lo que siente, sostener sin avergonzar.
Los niños no necesitan héroes, necesitan hombres que se permitan sentir, equivocarse, reparar y crecer.
Un padre que trabaja en sí mismo —que pregunta, que se cuestiona, que asiste a terapia si lo necesita— enseña algo invaluable:
que la fortaleza también se construye desde la vulnerabilidad y el autocuidado emocional.
Cuando un hombre se permite ser más humano, su presencia deja de ser solo un rol… y se convierte en un cimiento interno que acompaña a sus hijos toda la vida.
Feliz día del Hombre ❤️