08/02/2026
LA QUEMA DEL RANCHO: " CUÁNDO LAS PASIONES SE DESBORDARON":
Estamos en el mes del cariño, y la amistad. A nuestra redacción, han llegado algunas historias, de "amor", que sucedieron en épocas que se han extinguido con el paso del tiempo.
Sucedió a principios del siglo pasado, en una Aldea rural del interior de nuestra República.
Quizas esta fué una de las bodas, que se realizaron en aquel tiempo, cuando el cura párroco, venía al pueblo, una vez al año.
Romeo y Hortensia, eran en ese tiempo, unos jóvenes recién llegados a la Aldea. Sus papás, habían emigrado de una Aldea circunvecina.
La boda fue todo un acontecimiento. A la luz de los candiles, y las rajas de ocote, se bailó hasta el amanecer, con música de guitarras ,violines y una concertina, contratados para el evento.
La pareja comenzó a vivir, de una forma modesta, pero felices. Romeo tenía que ausentarse en determinado tiempo, ya que era contratado para laborar en las primeras fincas cafetaleras, que se formaron en el lugar.
Hortensia se quedaba en el rancho donde vivían. Algunas veces la acompañaba su mamá, pero la mayor parte del tiempo, se mantenía en soledad.
Lo que Romeo no sabía, es que durante sus largos viajes de trabajo en las fincas cafetaleras, Hortensia era acompañada por un muchacho más joven.
La relación fué creciendo, hasta convertirse en un romance. Pero, como nunca falta alguien que diga: "Yo lo ví", luego le pasaron el cuento a Romeo.
En un principio, Romeo no lo creía, ni tampoco lo aceptaba. Se decía así mismo:
_No!!!... No es posible!! ... No puede ser!!!!!
Sin embargo, la duda había entrado en su corazón, y desidió investigar por su cuenta, para lo cual, fingió un viaje de trabajo duránte una semana, a la finca cafetalera dónde laboraba.
Un lunes por la mañana, como de costumbre, Hortensia le preparó su bastimento. Cuando ya iban a ser las seis de la mañana, Romeo partió, pero se quedó todo el día, escondido entre unos cafetales de la zona.
Cuando cayó la tarde, se encaminó sigilosamente entre los potreros y matorrales, en dirección a su rancho, se trepó en un árbol de amate, y se puso a vigilar.
A medida que avanzaba la noche, mientras los grillos daban su tradícional concierto y los perros ahullaban viendo alguna visión nocturna, Romeo vigilaba desde lo alto del palo de amate .
Los gallos comenzaron a cantar a eso de las nueve de la noche, cuando de pronto, en la vereda, que del camino real conducía al rancho , donde Homero vivía con Hortensia, una figura varonil se deslizaba en la penumbra.
Homero solo observaba. Solo se escuchó un agudo silbido, una puerta de madera que se abría y una luz tenue de candil, que iluminaba un beso apasionado, que aquellos dos amantes se daban, mientras la puerta se cerraba.
A Homero le hervía la sangre. En algún momento pensó en desenvainar su machete, y hacer picadillo a aquellos dos, pero se contuvo. Sacó una raja de ocote que tenía en su costal, y después la encendió con unos fósforos que cargaba en la bolsa del pantalón.
A medida que la raja de ocote ardía como una antorcha, y la llama se avivaba, Homero avanzaba en dirección a su rancho, decidido a todo. Cuando ya estaba en el patio, le prendió fuego al techo de paja. Este comenzó a arder en cuestión de minutos. Homero se alejó unos metros para ver que sucedía.
Pasados unos minutos, dos siluetas semi desnudas, iluminadas por las llamaradas salieron corriendo en diferentes direcciones, mientras el rancho era consumido por el fuego. Romeo sonreía mientras la furia lo invadía. Sólo se quedaba viendo aquel rancho que se quemaba, y que en algún momento fue su nidito de amor.
Decepcionado como estaba, comenzó a caminar sin rumbo, y sin dirección y se perdió en medio de la oscuridad de la noche. Y desde aquel día, nunca jamás se le volvió a ver.
Contaban nuestros antepasados, que el amiguito enamorado, también se fué de la Aldea. Hortensia al verse sola, sin la mica ni la montera, dicen que se trastornó mentalmente, y se le veía deambular por las calles como una loca.
La gente le comenzó a llamar: "La Chenda". Según contaban, le tocaban un "Tol", con un leño, y se ponía a bailar sola, en medio de su locura.
Hasta que un día, apareció mu**ta, tirada en una cuneta. Como una víctima más de la decepción, de un amor que se extinguió.
Así terminó aquella historia, que en algún momento fue de amor sincero, pero que debido a las debilidades humanas, terminó en tragedia.
ECDMA