25/10/2017
Reflexionemos juntos/as.
El Divorcio destructivo y el Síndrome de Alienación Parental...un problema grave a los que hay que prestar atención.
La decisión de separarse y llevarlo a cabo provoca un profundo impacto en la familia y en cada uno de sus miembros. El fin de la vida matrimonial causa angustia por la pérdida de seguridad que significa y por la vulnerabilidad que desencadena. Un divorcio separa a los adultos y modifica la estructura familiar. Se pierde inicialmente la sensación de refugio y contención, ya que lo que sucede en su interior provoca confusión, angustia, inseguridad y desprotección. Algunas personas como consecuencia del divorcio, se enfrentan con sentimientos devastadores que pueden dar lugar al enojo descontrolado, el cual consume la mayor parte de su energía y desencadena comportamientos peligrosos.
Cuando una pareja se separa, puede hacerlo de muchas maneras; algunas de ellas preservan a los hijos de los conflictos conyugales y otros los involucran colocándolos en el centro de la batalla, desconociendo sus necesidades, desprotegiéndolos y generándoles serios trastornos emocionales.
En estas reflexiones me remitiré exclusivamente a una modalidad de resolver el divorcio y los acuerdos derivados de éste de manera destructiva, y de algunas de sus consecuencias. Específicamente, me refiero al intento que realiza uno de los padres por impedir el acceso de los hijos al otro progenitor, poniendo obstáculos a su encuentro. Esta situación constituye un cuadro muy frecuente en aquellos casos que mantienen incidentes judiciales, sobre todo relacionados con la tenencia y en especial con el régimen de visitas y es a lo que llamamos SINDROME DE ALIENACION PARENTAL- SAP.
Esta nota es parte de la motivacion de Adigua " Ternura" y de sus preocupaciones por este fenomeno , que se ha convertido en otro forma de abuso emocional y psicologico y de atentar contra los derechos de los niños y las niñas.
El Sindrome de Alienación Parental-SAP es un trastorno que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los niños. Su primera manifestación es una campaña de difamación contra uno de los padres por parte del hijo, que no tiene justificación. El fenómeno resulta de la combinación del sistemático adoctrinamiento (lavado de cerebro) de uno de los padres y de las propias contribuciones del niño dirigidas a la denigración del progenitor objeto de esta campaña mediante diferentes estrategias, con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir el vínculo con el otro progenitor. Se lleva al hijo a odiar y rechazar a un padre que lo quiere y al cual necesita. Se establecen un pacto de lealtad y un vínculo afectivo con el alienador, que lo vuelve dependiente de sus pensamientos y razones. El término sólo es aplicable cuando el progenitor objeto de la hostilidad no ha mostrado ningún comportamiento que pudiera justificar la campaña de difamación que lo victimiza. Podríamos decir que el padre victimizado sería considerado por la mayoría de los investigadores como un padre normal, cariñoso, con mínimas digresiones de la capacidad parental.
Lo más característico del SAP es la exageración de las mínimas deficiencias y debilidades. El progenitor que está "programando" al niño provoca la destrucción del vínculo entre ambos, destrucción que, por desgracia, durará probablemente de por vida, ya que se puede producir un alejamiento durante años.
El progenitor alienador suele ser en general la madre de los niños. Es habitual que luego de la separación convivan con ella, lo que facilita su desarrollo, debido a la influencia cotidiana y sostenida que puede ejercer sobre los hijos. Sin embargo, se presentan casos de padres no convivientes con contactos frecuentes, que inducen el hostigamiento permanente, con la consiguiente pérdida de la autoridad del progenitor con el que conviven. En algunos casos las abuelas desempeñan también un papel central.
Algunas conductas características para identificar el SAP en los niños y niñas son las siguientes: se instala una campaña de injurias y desaprobación del otro padre, con pretextos triviales, poco creíbles, incluso afirmando no haber sido influenciado por nadie. Asumen la defensa del alienador, no manifiestan culpa por las injurias hacia el progenitor, generalizan el odio a la familia extendida del mismo (abuelos, tíos, primos), y suelen contar hechos que es evidente que no han vivido, la mayoría de las veces por la edad que tenían en las situaciones que refieren, por ejemplo, cuando afirman "ya de bebé me maltrataba"
Hay también comportamientos clásicos de un padre alienador. Sólo a modo de ejemplo, mencionaré algunos: Rehusar pasar llamadas telefónicas a los hijos, no entregarles regalos, mensajes, etc. Impedir ejercer el derecho de visita, no informar sobre actividades en las que están incluidos los hijos, actos escolares, partidos deportivos, etc. Amenazar con castigar a los hijos si se atreven a llamarlo a escribirle al otro progenitor o a encontrarlo de la manera que sea. Reprochar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos. Tomar decisiones importantes acerca de ellos sin consultar al otro progenitor (elección de la religión, elección de la escuela). Cambiar (o intentar cambiar) sus apellidos o sus nombres. Desvalorizar e insultar al otro progenitor delante de los hijos, o a su nuevo cónyuge. En algunos casos suelen contribuir en esta campaña algunos miembros de la familia del alienador.
¿Qué hacer?
En función de nuestra experiencia y los pacientes que acuden a la Clinica Psicógica de ADIGUA " Ternura", vamos a hacer una serie de sugerencias a los padres involucrados en un divorcio altamente conflictivo:
• Mantener siempre el contacto con los hijos o hijas, por breve o poco frecuente que sea el mismo.
• Ante los ataques de los hijos o hijas, intentar rememorar la relación establecida antes de la separación y no entrar en réplica.
• Evitar profecías autocumplidoras, dando argumentos que favorezcan las críticas.
• Ante los ataques del alienador, transformarse en un junco que se dobla por el viento y permanece recto cuando deja de soplar.
• Recordar siempre que los hijos son sensibles al lenguaje oral y no verbal.
• Cuidar los momentos de encuentros, compartir novedades, establecer compromisos, revestirse de credibilidad.
• Intentar conocer los gustos, creencias y sentimientos de los hijos.
• Tener paciencia y persistir en las acciones de contacto, afrontándolas serenamente. No forzar ninguna situación.
• Manejar los problemas de adultos entre adultos y no trasladarlos a los hijos.
Orientación para profesionales
Con respecto a los profesionales que intervienen en alguna etapa del proceso del divorcio, custodia, tenencia, etc., podríamos concluir:
Como existe un profundo desconocimiento sobre la naturaleza del SAP, lo que genera errores diagnósticos y de indicaciones posteriores al mismo, es aconsejable que todos los profesionales involucrados en estos casos se informen adecuadamente y tengan presentes las consecuencias de las recomendaciones que realizan, sobre todo tomando en cuenta el contexto donde se desarrollan y a todos los involucrados.
También podríamos decir que:
• La recomendación de terapia familiar o mediación sólo es posible en los casos leves de SAP; en los otros tipos es viable únicamente la intervención judicial y policial.
• No se debe privar al progenitor del contacto con sus hijos; si es necesario, se puede realizar el encuentro en condiciones controladas (equipo técnico, visitas supervisadas con acompañante terapéutico).
• En caso de SAP severo, se debería considerar el cambio de custodia de los niños, ya que inducir un síndrome de alienación parental a un hijo es una forma de maltrato, y como tal hay que proceder.
La usurpación del tiempo del progenitor alejado permite la instalación de la campaña de denigración, pues al impedir el contacto se imposibilita el contraste con el vínculo real con el otro progenitor y se debilita la relación afectiva. El tiempo es un arma en manos del alienador, pues permite que el hijo se transforme en miembro activo de esta campaña. El entorpecimiento en el normal transcurrir de las visitas y las diferentes interferencias a través de recursos legales son un rasgo característico del SAP. Cuanto mayor es el tiempo del alejamiento, mayor es la influencia sobre los niños y niñas, razón por la cual es vital no cortar ni distanciar esta relación.
Si eres víctima de una relación conflictiva y si sientes que tus hijos/as sufren emocionalmente debido a este Sindrome , no dudes en llamarnos y de ponerte en contacto con nosotros