23/02/2026
Hace 4 años que estaba en Egipto, en uno de esos viajes que te llaman desde el alma 🪔🌹
No sabia por que, pero tenia que estar ahi. Como cuando pasan lista, dicen tu nombre y levantas la mano contestando “presente”.
Así se sintió estar en Giza, rodeada de 3.000 almas afines frente a las pirámides de Egipto 🌐
Hay recuerdos de otras vidas que no necesitan ser entendidos…
Hay tareas colectivas que no necesitan ser explicadas...
Hay movimientos que basta con sentirlos en el corazon y pasarlos por el cuerpo…
Hay frecuencias que necesitan fluir en ti y ser sentidas...
Recordar no es racional.
Puede ser un estado, un sentir, una emoción, una resonancia, una visión, una frecuencia, una vibración. No siempre trae una comprensión lógica. Recordar, es volver a pasar por el corazón.
4 años mas tarde, no te se explicar con palabras que pasó en ese 22.02 y en ese viaje a Egipto.
Pero si se decirte que:
- Sentí la tribu, red y hermandad con personas que no conocía.
- Sentí empoderamiento interno y contacté con la fuerza de mi alma.
- Confié en mi sensibilidad energética, mi intuición, mi comunicación con lo invisible y cosas que no sabía por que las sabia, pero las sabia.
- Tuve claridad de hacia donde me guiaba el alma y me comprometí con ese camino, a pesar de los miedos que aparecían.
- Que compromiso espiritual y disfrute van de la mano, en mi camino uno no excluye al otro.
- Comprendí que los procesos toman tiempo y no hay que apurarse.
Desde pequeña uno de los lugares que siempre dije que nunca iria era Egipto: con 6 años decía que cuando fuera los mu***os se despertarían. Y bueno… me daba miedo.
Los mu***os no despertaron en la forma que imaginaba, pero la tierra si hablaba, los guardianes estaban presentes, los recuerdos del alma estaban vivos y las tareas se pusieron en marcha.
En los grandes viajes se sientes grandes resistencias también.
Grandes pasos a dar al frente para apostar por ti misma, tu compromiso y lo que sientes adentro.
Pero hay viajes que por dentro, no se negocian y la vida va a invitarte a acompañar a esos miedos y dar un paso hacia tu mayor versión. Esa que por dentro se siente ya latiendo, aunque la mente no lo comprenda.