13/04/2026
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laudes, oficio del día y evangelio
laudes para martes 14 abril 2026
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Páginas de apoyo para el martes 14 abril 2026
*martes 2 pascua*
Tomo 2
Año B
OFICIO DIVINO
inv 516
himno 521
salmo 1237
1ra A(637) B(638)
2da 640
final 643
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LAUDES
Martes 2 Del salterio
Martes 2 pascua
Invitatorio 516
Himno 522
Salmodia 1241
Breve 642
1ra lect A(637) B(638)
2da lectura 640
Evangelio Jn 3. 7-15
C evangelico 643
Preces 643
Final 643
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VÍSPERAS
himno 523
salmo 1249
breve 645
evang 645
preces 645
final 646
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*LAUDES*
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
*Himno:*
ESTABA AL ALBA MARÍA
Estaba al alba María,
porque era la enamorada.
«¡María!», la voz amada.
«¡Rabbuní!», dice María.
El amor se hizo un abrazo
junto a las plantas benditas;
las llagas glorificadas
ríos de fuego y delicia;
Jesús, esposo divino,
María, esposa cautiva.
Estaba al alba María,
para una unción preparada.
Jesús en las azucenas
al claro del bello día.
En los brazos del Esposo
la Iglesia se regocija.
¡Gloria al Señor encontrado,
gloria al Dios de la alegría,
gloria al Amor más amado,
gloria y paz, y Pascua y dicha! ¡Aleluya!
Estaba al alba María,
es Pascua en la Iglesia santa. ¡Aleluya! Amén.
*SALMODIA*
Ant 1. Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo. Aleluya.
Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO
Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.
Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo. Aleluya.
Ant 2. Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.
Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is 38, 10-14. 17-20
Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»
Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»
Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.
Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.
El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.
Ant 3. Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.
Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.
¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.
A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.
Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.
Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;
Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;
riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.
*LECTURA BREVE*
Hch 13, 30-33
Dios resucitó a Jesús de entre los mu***os. Y durante muchos días se apareció a los que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos, efectivamente, dan ahora testimonio de él ante el pueblo.
Y nosotros os damos la buena nueva: la promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo:
«Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
Martes 2 pascua
1ra A
**PRIMERA LECTURA*
Del libro del Apocalipsis 2, 1-11
*EXHORTACIÓN A LAS IGLESIAS DE ÉFESO Y ESMIRNA*
Yo, Juan, oí que el Señor me decía:
«Escribe al ángel de la Iglesia de Éfeso:
“Esto dice el que tiene en su diestra las siete estrellas y el que anda en medio de los siete candelabros de oro:
Conozco tus obras, tus trabajos, tu constancia en esperarme;
sé que no puedes tolerar a los malos, que pusiste a prueba y hallaste mentirosos a los que se les dice apóstoles y no lo son;
que eres constante en esperar y que, por mi nombre, has padecido sin desfallecer.
Pero tengo algo contra tí: Que has perdido tu amor primero.
Recuerda, pues, de qué altura has caído, y arrepiéntete y vuelve a tu conducta anterior.
Si no, yo iré a tí, y removeré tu candelabro de su sitio, sino te arrepientes.
Tienes a tu favor que aborreces las obras de los nicolaítas, que aborrezco yo también.
El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.”
Y al ángel de la Iglesia de Esmirna escribe:
“Esto dice el primero y el último, el que estaba mu**to y revivió: Conozco tu tribulación y tu pobreza; aunque eres rico.
Conozco las injurias que contra ti profieren quienes a sí mismo se llaman judíos y no lo son, sino que son una sinagoga de Satanás.
No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.
El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. ”»
RESPONSORIO Ap 2, 10b. 11b; Sir 4, 33
R. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida
* El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Aleluya.
V. Hasta la muerte lucha por la justicia, y el Señor peleará a tu favor.
R. El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Aleluya.
1ra B
*PRIMERA LECTURA*
De los Hechos de los apóstoles 5, 17-42
*LOS APÓSTOLES ANTE EL CONSEJO DE ANCIANOS*
En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido —la secta de los saduceos—, llenos de coraje, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común.
Pero por la noche el ángel del Señor les abrió las puertas y los sacó fuera, diciéndoles:
«Id al templo y explicadle allí al pueblo este modo de vida.»
Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar.
Llegó entre tanto el
sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Consejo y el pleno del senado israelita y mandaron por los presos a la cárcel.
Fueron los guardias, pero no los encontraron en la celda, y volvieron a informar:
«Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas; pero al abrir no encontramos a nadie dentro.»
El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos.
Uno se presentó avisando:
«Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo.»
El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.
Los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Consejo, y el sumo sacerdote les interrogó:
«¿No os habíamos prohibido expresamente enseñar en nombre de ése?
En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole de un madero.
La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión, el perdón de los pecados.
Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»
Ante esta respuesta, se consumían de rabia y querían acabar con ellos.
Pero se levantó en medio de la asamblea un fariseo, llamado Gamaliel, doctor de la ley, que era muy estimado en todo el pueblo.
Mandó que hiciesen salir un momento a los apóstoles, y dijo:
«Hombres de Israel, mirad bien lo que vais a hacer con estos hombres.
Hace algún tiempo se presentó Teudas, diciendo que era un gran personaje, y se le juntaron como unos cuatrocientos hombres;
pero murió de muerte violenta, y todos cuantos obedecían sus órdenes se dispersaron y quedaron reducidos a nada.
Después de él, en los días del empadronamiento, apareció Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí;
pereció también él, y los que lo seguían se dispersaron.
Respecto del caso que nos ocupa ahora, yo os aconsejo lo siguiente: no os metáis con estos hombres y dejadlos en paz.
Porque si esta idea o empresa es de hombres, se desvanecerá por sí misma.
Pero, si realmente es cosa de Dios, no podréis destruirla.
¡No vaya a resultar que habéis hecho la guerra contra Dios!»
Y se dejaron convencer por sus palabras. Llamaron luego a los apóstoles y, después de haberlos hecho azotar, les prohibieron severamente hablar en el nombre de Jesús; y los dejaron ir.
Ellos, por su parte, salieron del Consejo contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.
Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.
RESPONSORIO Cf. Hch 13, 29-30a; Is 53, 8
R. Los jefes de Jerusalén, una vez que cumplieron todo lo que estaba escrito de Jesús, lo bajaron de la cruz y lo depositaron en un sepulcro.
* Pero Dios lo resucitó de entre los mu***os. Aleluya.
V. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron; lo arrancaron de la tierra de los vivos.
R. Pero Dios lo resucitó de entre los mu***os. Aleluya.
*SEGUNDA LECTURA*
De los Libros de san Fulgencio de Ruspe, obispo, a Mónimo
(Libro 2, 11-12: CCL 91, 46-48)
*El SACRAMENTO DE LA UNIDAD Y DE LA CARIDAD*
La edificación espiritual del cuerpo de Cristo, que se realiza mediante la caridad (ya que, como dice san Pedro, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu,
formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo), esta edificación espiritual,
digo, nunca es pedida con más oportunidad que cuando el mismo cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, ofrece el cuerpo y la sangre de Cristo en el sacramento del pan y del cáliz, pues el cáliz bendito que consagramos es la comunión de la sangre de Cristo,
y el pan que partimos es la comunión del cuerpo del Señor.
Y, puesto que es un solo pan, somos todos un solo cuerpo; ya que todos participamos de ese único pan.
Y por esto pedimos que la misma gracia que ha hecho que la Iglesia fuera el cuerpo de Cristo haga también que todos los miembros, vinculados por la caridad, perseveren en la unidad del cuerpo;
porque la santa unidad, igualdad y caridad que posee por naturaleza propia la Trinidad, que es un solo Dios verdadero, santifica a los hijos de adopción con el don de la unanimidad.
Por esto afirma la Escritura: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.
El Espíritu Santo, en efecto, que es el Espíritu único del Padre y del Hijo, realiza en aquellos a los que ha otorgado la gracia de la adopción divina lo mismo que realizó, según el libro de los Hechos de los apóstoles, en aquellos que habían recibido este mismo Espíritu.
Acerca de los cuales encontramos escrito: La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma; la causa de esta unanimidad de los creyentes era, en efecto, el Espíritu del Padre y del Hijo, que es con ellos un solo Dios.
De ahí que el Apóstol enseña que ha de ser conservada con toda solicitud esta unidad espiritual con el vínculo de la paz, como dice en su carta a los Efesios:
Así, pues, yo, el prisionero por Cristo, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos;
sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu.
Dios, al conservar en la Iglesia la caridad que ha sido derramada en ella por el Espíritu Santo, convierte a esta misma Iglesia en un sacrificio agradable a sus ojos y la hace capaz de recibir siempre la gracia de esa caridad espiritual, para que pueda ofrecerse continuamente a él como una ofrenda viva, santa y agradable.
RESPONSORIO Jn 17, 20. 21. 22. 18
R. Yo te ruego por todos los que han de creer en mí, para que todos sean uno, así como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Yo les he dado la gloria que tú me diste;
* para que sean uno, como nosotros somos uno. Aleluya.
V. Como tú me enviaste al mundo, así también yo los he enviado al mundo.
R. Para que sean uno, como nosotros somos uno. Aleluya.
evangelio
Texto del Evangelio (Jn 3,7-15):
En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’.
El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Así es todo el que nace del Espíritu». Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?».
Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas?
En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.
Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna».
palabra del Señor
gloria a ti Señor Jesús
(hacer breve reflexión sobre salmos lecturas y evangelio)
*CÁNTICO EVANGÉLICO*
Ant. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último; yo soy el vástago y la descendencia de David, el lucero radiante de la mañana. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último; yo soy el vástago y la descendencia de David, el lucero radiante de la mañana. Aleluya.
*PRECES*
Oremos agradecidos a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Cordero inmaculado que quitó el pecado del mundo y nos comunica su vida nueva, y digámosle:
*Autor de la vida, vivifícanos.*
Dios, autor de la vida, acuérdate de la muerte y resurrección del Cordero inmolado en la cruz
y atiende su continua intercesión por nosotros.
*Autor de la vida, vivifícanos.*
Haz, Señor, que, tirada fuera la vieja levadura de la malicia y de la perversidad,
vivamos la Pascua de Cristo con panes ázimos de pureza y de verdad.
*Autor de la vida, vivifícanos.*
Que sepamos rechazar hoy el pecado de discordia y de envidia,
y seamos más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos.
*Autor de la vida, vivifícanos.*
Concédenos vivir auténticamente el espíritu evangélico,
para que hoy y siempre sigamos el camino de tus mandatos.
*Autor de la vida, vivifícanos.*
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
*ORACION*
Dios todopoderoso, haz que sepamos anunciar al mundo la victoria de Cristo resucitado y, ya que nos has dado la prenda de su obra redentora, concédenos llegar a poseer plenamente los dones prometidos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
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