Liturgia de las Horas

Liturgia de las Horas Liturgia de las Horas: Salterio de 4 semanas, tiempos liturgicos en el año, Iglesia Catolica. https://liturgiadelashoras.github.io/
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Tiempo Ordinario 2021-2022 - Ciclo "C" - Año Par -Tomo I
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13/04/2026

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laudes, oficio del día y evangelio

laudes para martes 14 abril 2026

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Páginas de apoyo para el martes 14 abril 2026

*martes 2 pascua*

Tomo 2
Año B

OFICIO DIVINO

inv 516
himno 521
salmo 1237

1ra A(637) B(638)
2da 640

final 643
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LAUDES

Martes 2 Del salterio
Martes 2 pascua

Invitatorio 516
Himno 522
Salmodia 1241

Breve 642
1ra lect A(637) B(638)
2da lectura 640
Evangelio Jn 3. 7-15

C evangelico 643
Preces 643
Final 643

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VÍSPERAS

himno 523
salmo 1249

breve 645
evang 645
preces 645
final 646

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*LAUDES*
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

*Himno:*
ESTABA AL ALBA MARÍA

Estaba al alba María,
porque era la enamorada.

«¡María!», la voz amada.
«¡Rabbuní!», dice María.
El amor se hizo un abrazo
junto a las plantas benditas;
las llagas glorificadas
ríos de fuego y delicia;
Jesús, esposo divino,
María, esposa cautiva.

Estaba al alba María,
para una unción preparada.

Jesús en las azucenas
al claro del bello día.
En los brazos del Esposo
la Iglesia se regocija.
¡Gloria al Señor encontrado,
gloria al Dios de la alegría,
gloria al Amor más amado,
gloria y paz, y Pascua y dicha! ¡Aleluya!

Estaba al alba María,
es Pascua en la Iglesia santa. ¡Aleluya! Amén.

*SALMODIA*

Ant 1. Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo. Aleluya.

Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO

Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo. Aleluya.

Ant 2. Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.

Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is 38, 10-14. 17-20

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»

Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.

Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.

Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.

Ant 3. Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.

Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.

¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.

A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.

Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;

Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;

riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.

*LECTURA BREVE*
Hch 13, 30-33

Dios resucitó a Jesús de entre los mu***os. Y durante muchos días se apareció a los que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos, efectivamente, dan ahora testimonio de él ante el pueblo.

Y nosotros os damos la buena nueva: la promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo:

«Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.

V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.

Martes 2 pascua
1ra A

**PRIMERA LECTURA*

Del libro del Apocalipsis 2, 1-11

*EXHORTACIÓN A LAS IGLESIAS DE ÉFESO Y ESMIRNA*

Yo, Juan, oí que el Señor me decía:

«Escribe al ángel de la Iglesia de Éfeso:

“Esto dice el que tiene en su diestra las siete estrellas y el que anda en medio de los siete candelabros de oro:

Conozco tus obras, tus trabajos, tu constancia en esperarme;

sé que no puedes tolerar a los malos, que pusiste a prueba y hallaste mentirosos a los que se les dice apóstoles y no lo son;

que eres constante en esperar y que, por mi nombre, has padecido sin desfallecer.

Pero tengo algo contra tí: Que has perdido tu amor primero.

Recuerda, pues, de qué altura has caído, y arrepiéntete y vuelve a tu conducta anterior.

Si no, yo iré a tí, y removeré tu candelabro de su sitio, sino te arrepientes.

Tienes a tu favor que aborreces las obras de los nicolaítas, que aborrezco yo también.

El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.”

Y al ángel de la Iglesia de Esmirna escribe:

“Esto dice el primero y el último, el que estaba mu**to y revivió: Conozco tu tribulación y tu pobreza; aunque eres rico.

Conozco las injurias que contra ti profieren quienes a sí mismo se llaman judíos y no lo son, sino que son una sinagoga de Satanás.

No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.

El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. ”»

RESPONSORIO Ap 2, 10b. 11b; Sir 4, 33

R. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida

* El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Aleluya.

V. Hasta la muerte lucha por la justicia, y el Señor peleará a tu favor.

R. El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Aleluya.

1ra B
*PRIMERA LECTURA*

De los Hechos de los apóstoles 5, 17-42

*LOS APÓSTOLES ANTE EL CONSEJO DE ANCIANOS*

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido —la secta de los saduceos—, llenos de coraje, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común.

Pero por la noche el ángel del Señor les abrió las puertas y los sacó fuera, diciéndoles:

«Id al templo y explicadle allí al pueblo este modo de vida.»

Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar.

Llegó entre tanto el
sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Consejo y el pleno del senado israelita y mandaron por los presos a la cárcel.

Fueron los guardias, pero no los encontraron en la celda, y volvieron a informar:

«Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas; pero al abrir no encontramos a nadie dentro.»

El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos.

Uno se presentó avisando:

«Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo.»

El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Consejo, y el sumo sacerdote les interrogó:

«¿No os habíamos prohibido expresamente enseñar en nombre de ése?

En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»

Pedro y los apóstoles replicaron:

«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole de un madero.

La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión, el perdón de los pecados.

Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»

Ante esta respuesta, se consumían de rabia y querían acabar con ellos.

Pero se levantó en medio de la asamblea un fariseo, llamado Gamaliel, doctor de la ley, que era muy estimado en todo el pueblo.

Mandó que hiciesen salir un momento a los apóstoles, y dijo:

«Hombres de Israel, mirad bien lo que vais a hacer con estos hombres.

Hace algún tiempo se presentó Teudas, diciendo que era un gran personaje, y se le juntaron como unos cuatrocientos hombres;

pero murió de muerte violenta, y todos cuantos obedecían sus órdenes se dispersaron y quedaron reducidos a nada.

Después de él, en los días del empadronamiento, apareció Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí;

pereció también él, y los que lo seguían se dispersaron.

Respecto del caso que nos ocupa ahora, yo os aconsejo lo siguiente: no os metáis con estos hombres y dejadlos en paz.

Porque si esta idea o empresa es de hombres, se desvanecerá por sí misma.

Pero, si realmente es cosa de Dios, no podréis destruirla.

¡No vaya a resultar que habéis hecho la guerra contra Dios!»

Y se dejaron convencer por sus palabras. Llamaron luego a los apóstoles y, después de haberlos hecho azotar, les prohibieron severamente hablar en el nombre de Jesús; y los dejaron ir.

Ellos, por su parte, salieron del Consejo contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.

RESPONSORIO Cf. Hch 13, 29-30a; Is 53, 8

R. Los jefes de Jerusalén, una vez que cumplieron todo lo que estaba escrito de Jesús, lo bajaron de la cruz y lo depositaron en un sepulcro.

* Pero Dios lo resucitó de entre los mu***os. Aleluya.

V. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron; lo arrancaron de la tierra de los vivos.

R. Pero Dios lo resucitó de entre los mu***os. Aleluya.

*SEGUNDA LECTURA*

De los Libros de san Fulgencio de Ruspe, obispo, a Mónimo
(Libro 2, 11-12: CCL 91, 46-48)

*El SACRAMENTO DE LA UNIDAD Y DE LA CARIDAD*

La edificación espiritual del cuerpo de Cristo, que se realiza mediante la caridad (ya que, como dice san Pedro, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu,

formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo), esta edificación espiritual,

digo, nunca es pedida con más oportunidad que cuando el mismo cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, ofrece el cuerpo y la sangre de Cristo en el sacramento del pan y del cáliz, pues el cáliz bendito que consagramos es la comunión de la sangre de Cristo,

y el pan que partimos es la comunión del cuerpo del Señor.

Y, puesto que es un solo pan, somos todos un solo cuerpo; ya que todos participamos de ese único pan.

Y por esto pedimos que la misma gracia que ha hecho que la Iglesia fuera el cuerpo de Cristo haga también que todos los miembros, vinculados por la caridad, perseveren en la unidad del cuerpo;

porque la santa unidad, igualdad y caridad que posee por naturaleza propia la Trinidad, que es un solo Dios verdadero, santifica a los hijos de adopción con el don de la unanimidad.

Por esto afirma la Escritura: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

El Espíritu Santo, en efecto, que es el Espíritu único del Padre y del Hijo, realiza en aquellos a los que ha otorgado la gracia de la adopción divina lo mismo que realizó, según el libro de los Hechos de los apóstoles, en aquellos que habían recibido este mismo Espíritu.

Acerca de los cuales encontramos escrito: La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma; la causa de esta unanimidad de los creyentes era, en efecto, el Espíritu del Padre y del Hijo, que es con ellos un solo Dios.

De ahí que el Apóstol enseña que ha de ser conservada con toda solicitud esta unidad espiritual con el vínculo de la paz, como dice en su carta a los Efesios:

Así, pues, yo, el prisionero por Cristo, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos;

sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu.

Dios, al conservar en la Iglesia la caridad que ha sido derramada en ella por el Espíritu Santo, convierte a esta misma Iglesia en un sacrificio agradable a sus ojos y la hace capaz de recibir siempre la gracia de esa caridad espiritual, para que pueda ofrecerse continuamente a él como una ofrenda viva, santa y agradable.

RESPONSORIO Jn 17, 20. 21. 22. 18

R. Yo te ruego por todos los que han de creer en mí, para que todos sean uno, así como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Yo les he dado la gloria que tú me diste;

* para que sean uno, como nosotros somos uno. Aleluya.

V. Como tú me enviaste al mundo, así también yo los he enviado al mundo.

R. Para que sean uno, como nosotros somos uno. Aleluya.

evangelio

Texto del Evangelio (Jn 3,7-15):

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’.

El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.

Así es todo el que nace del Espíritu». Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?».

Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas?

En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.

Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna».

palabra del Señor
gloria a ti Señor Jesús

(hacer breve reflexión sobre salmos lecturas y evangelio)

*CÁNTICO EVANGÉLICO*

Ant. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último; yo soy el vástago y la descendencia de David, el lucero radiante de la mañana. Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último; yo soy el vástago y la descendencia de David, el lucero radiante de la mañana. Aleluya.

*PRECES*

Oremos agradecidos a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Cordero inmaculado que quitó el pecado del mundo y nos comunica su vida nueva, y digámosle:

*Autor de la vida, vivifícanos.*

Dios, autor de la vida, acuérdate de la muerte y resurrección del Cordero inmolado en la cruz
y atiende su continua intercesión por nosotros.

*Autor de la vida, vivifícanos.*

Haz, Señor, que, tirada fuera la vieja levadura de la malicia y de la perversidad,
vivamos la Pascua de Cristo con panes ázimos de pureza y de verdad.

*Autor de la vida, vivifícanos.*

Que sepamos rechazar hoy el pecado de discordia y de envidia,
y seamos más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos.

*Autor de la vida, vivifícanos.*

Concédenos vivir auténticamente el espíritu evangélico,
para que hoy y siempre sigamos el camino de tus mandatos.

*Autor de la vida, vivifícanos.*

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:

Padre nuestro...

*ORACION*

Dios todopoderoso, haz que sepamos anunciar al mundo la victoria de Cristo resucitado y, ya que nos has dado la prenda de su obra redentora, concédenos llegar a poseer plenamente los dones prometidos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
..

13/04/2026

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Vísperas para el martes 14 abril 2026

*Martes 2 pascua*

*VÍSPERAS*
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: NOS REÚNE DE NUEVO EL MISTERIO

Nos reúne de nuevo el misterio
del Señor que resurge a la vida,
con su luz ilumina a la Iglesia,
como el sol al nacer cada día.

Resucita también nuestras almas,
que tu muerte libró del castigo
y vencieron contigo al pecado
en las aguas del santo bautismo.

Transfigura los cuerpos mortales
que contemplan tu rostro glorioso,
bella imagen del Dios invisible
que ha querido habitar con nosotros.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro,
y a tu lado vivamos por siempre
dando gracias al Padre en el reino. Amén.

*SALMODIA*

Ant 1. Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Aleluya.

Salmo 48 I - VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Aleluya.

Ant 2. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Salmo 48 II

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Ant 3. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.

*LECTURA BREVE*
1Pe 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

*CÁNTICO EVANGÉLICO*

Ant. ¿Verdad que nuestros corazones ardían dentro de nosotros, mientras nos hablaba Jesús en el camino? Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¿Verdad que nuestros corazones ardían dentro de nosotros, mientras nos hablaba Jesús en el camino? Aleluya.

*PRECES*

Invoquemos a Cristo, que con su resurrección ha reanimado la esperanza de su pueblo, y digámosle:

*Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.*

Señor Jesús, de cuyo costado abierto salió sangre y agua,
haz de la Iglesia tu esposa inmaculada.

*Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.*

Pastor supremo de la Iglesia, que después de tu resurrección encomendaste a Pedro, al confesarte su amor, el cuidado de tus ovejas,
concede al papa Francisco un amor ardiente y un celo apostólico.

*Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.*

Tú que concediste una pesca abundante a los discípulos que pescaban en el mar,
envía operarios que continúen su trabajo apostólico.

*Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.*

Tú que preparaste a la orilla del mar el pan y los peces para los discípulos,
no permitas que nuestros hermanos mueran de hambre por culpa nuestra.

*Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.*

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, nuevo Adán, que nos das la vida, transforma a nuestros difuntos a imagen tuya,
para que compartan contigo la alegría de tu reino.

*Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.*

Sintiéndonos verdaderos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:

Padre nuestro...

*ORACION*

Dios todopoderoso, haz que sepamos anunciar al mundo la victoria de Cristo resucitado y, ya que nos has dado la prenda de su obra redentora, concédenos llegar a poseer plenamente los dones prometidos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
..

12/04/2026

.

laudes, oficio del día y evangelio

laudes para lunes 13 abril 2026

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________________________

Páginas de apoyo para el lunes 13 abril 2026

*lunes 2 pascua*

Tomo 2
Año B

OFICIO DIVINO

inv 516
himno 519
salmo 1222

1ra A(628) B(630)
2da 631

final 634
______________________

LAUDES

Lunes 2 Del salterio
Lunes 2 pascua

Invitatorio 516
Himno 520
Salmodia 1226

Breve 633
1ra lectu A(628) B(630)
2da lectura 631
Evangelio Jn 3. 1-8

C evangelico 633
Preces 634
Final 634

___________________
VÍSPERAS

himno 521
salmo 1233

breve 636
evang 636
preces 636
final 637

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*LAUDES*
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

*Himno:*
LA BELLA FLOR QUE EN EL SUELO

La bella flor que en el suelo
plantada se vio marchita
ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo.

De tierra estuvo cubierta,
pero no fructificó
del todo, hasta que quedó
en un árbol seco injerta.
Y, aunque a los ojos del suelo
se puso después marchita,
ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo.

Toda es de flores la fiesta,
flores de finos olores,
mas no se irá todo en flores,
porque flor de fruto es ésta.
Y, mientras su Iglesia grita
mendigando algún consuelo,
ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo.

Que nadie se sienta mu**to
cuando resucita Dios,
que, si el barco llega al puerto,
llegamos junto con vos.
Hoy la Cristiandad se quita
sus vestiduras de duelo.
Ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo. Amén.

*SALMODIA*

Ant 1. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

Salmo 41 - DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
y mi alma desfallece de tristeza:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo,
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

Ant 2. Llena, Señor, a Sión de tu majestad y al templo de tu gloria. Aleluya.

Cántico: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN Sir. 36, 1-7. 13-16

Sálvanos, Dios del universo,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel, a quien nombraste tu primogénito.
Ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad
y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Llena, Señor, a Sión de tu majestad y al templo de tu gloria. Aleluya.

Ant 3. La gloria de Dios ilumina la ciudad santa y el cordero es su sol. Aleluya.

SALMO 18 A - ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo murmura.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La gloria de Dios ilumina la ciudad santa y el cordero es su sol. Aleluya.

*LECTURA BREVE*
Rm 10, 8b-10

«Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón», es decir, el mensaje de la fe que nosotros predicamos.

Porque, si proclamas con tu boca a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los mu***os, serás salvo.

Pues con el corazón creemos para obtener la justificación y con la boca hacemos profesión de nuestra fe para alcanzar la salvación.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.

V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.

Lunes 2 pascua
1ra A
*PRIMERA LECTURA*

Comienza el libro del Apocalipsis. Ap 1, 1-20

*VISIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE*

Apocalipsis o revelación manifestada por Jesucristo.

Dios se la ha confiado para que muestre a sus siervos lo que ha de sobrevenir en breve; y Jesús lo ha dado a conocer mediante signos a su siervo Juan, enviándole a su ángel.

Y Juan atestigua, como palabra de Dios y testimonio de Jesucristo, todo lo que ha visto. Feliz el que lee y el que escucha las palabras de esta profecía y guarda lo escrito en ella.

Que el tiempo de su cumplimiento está cerca.

Juan, a las siete Iglesias del Asia proconsular:

Gracia y paz a vosotros de parte de aquel que es, que era y que será;

de parte de los siete espíritus que están ante su trono;

y de parte de Jesucristo, el testigo veraz, el primogénito de entre los mu***os, el príncipe de los reyes de la tierra.

Y a aquel que nos ama, que nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, que ha hecho de nosotros un reino y sacerdotes para Dios, su Padre:

A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos: Amén.

Ved que viene entre las nubes. Todo el mundo lo verá, aun aquellos que lo traspasaron.

Y por su causa golpearán de dolor su pecho todos los pueblos de la tierra. Así será. Amén.

«Yo soy el alfa y la omega —dice el Señor Dios—, el que es, el que era y el que será, el Todopoderoso.»

Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constante espera de Jesús, me hallaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.

Un domingo fui arrebatado en espíritu y oí tras de mí una gran voz como de trompeta, que decía:

«Lo que vayas viendo, escríbelo en un volumen, y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea.»

Me volví para ver qué voz era la que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro y, en medio de ellos, una figura como de Hijo de hombre, vestido de una túnica talar y ceñido el pecho con un ceñidor de oro.

Sus cabellos y su barba eran blancos como la blanca lana o como la nieve, sus ojos eran como llamas de fuego, sus pies parecían de metal precioso acrisolado en el horno y su voz era como el estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas y de su boca salía una aguda espada de dos filos; su semblante era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.

Así que lo vi, caí como mu**to a sus pies. Él puso su diestra sobre mí y me dijo:

«No temas. Yo soy el primero y el último, el que vive. Estaba mu**to, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades.

Escribe, pues, lo que has visto: lo que ya sucede ahora y lo que ha de suceder después.

Cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano, y de los siete candelabros de oro: sabe que las siete estrellas son los ángeles de las siete Iglesias, y los siete candelabros son las siete Iglesias.»

RESPONSORIO Ap 1, 5b. 6b; Col 1, 18b

R. Cristo nos ama y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre:

* A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Aleluya.

V. Él es el principio, el primogénito de entre los mu***os, y así es el primero en todo.

R. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Aleluya.

1ra B

*PRIMERA LECTURA*

De los Hechos de los apóstoles 4, 32–5, 16

*LA PRIMERA COMUNIDAD CRISTIANA. ANANÍAS Y SAFIRA*

En aquellos días, la multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma.

Nadie tenìa como propio lo que poseía, sino que todo lo tenìan en comùn.

Los apóstoles daban testimonio de la resurrección de Jesús, el Señor, con mucho valor, y todos eran muy bien vistos por el pueblo.

No había entre ellos menesterosos, pues todos los que poseían campos o casas los vendían, y traían el producto de la venta para depositarlo en manos de los apóstoles.

Luego, se repartía a cada uno según su necesidad.

Tal fue el caso de José. llamado por los apóstoles Bernabé (que euiere decir: «hijo de la consolación»).

Era éste un levita, natural de Chipre, que vendió un campo que poseía para poner el dinero a disposición de los apóstoles.

Pero otro, llamado Ananías, de acuerdo con su mujer Safira, vendió una posesión y, reservándose para sí una parte del precia con la complicidad de su mujer, puso lo restante a disposición de los apóstoles. Díjole Pedro:

«Ananías, ¿Cómo has dejado que Satanás se apodere de tu corazón, engañando al Espíritu Santo, y quedándote con una parte del precio del campo? ¿No era tuyo antes de venderlo?

Y, una vez vendido, ¿no quedaba su precio en tu poder? ¿Cómo se te ha ocurrido hacer esto? No has mentido a los hombres, sino a Dios.»

Al oír Ananías estas palabras, cayó mu**to.

Con esto se apoderó un gran temor de todos cuantos lo oyeron contar.

Luego, los más jóvenes, envolviéndolo en un lienzo, lo sacaron para darle sepultura.

Unas tres horas más tarde entró la mujer, que no sabía lo que había ocurrido. Y Pedro le preguntó:

«Dime, ¿es verdad que habèis vendido el campo a tal precio?»

Ella respondió:

«Sí, a ese precio.»

Y exclamó Pedro:

«¿Cómo os habèis puesto de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? Mira: los pies de los que han sepultado a tu marido están a la puerta y te llevarán a ti también.»

En el mismo instante, se desplomó a sus pies y expiró. Entraron los jóivenes y, encontrándola ya cadáver, la sacaron y la enterraron junto a su marido.

Con esto se apoderó un gran temor de toda la comunidad y de todos cuanto lo oían contar.

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.

Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.

La gente sacaba los enfermos a la calle y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno.

Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos de espíritu inmundo; y todos se curaban.

RESPONSORIO Cf. Hch 4, 33. 31b

R. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor.

* Todos eran muy bien vistos. Aleluya.

V. Los llenó a todos el Espíritu Santo y anunciaban con valentía la palabra de Dios.

R. Todos eran muy bien vistos. Aleluya.

*SEGUNDA LECTURA*

De una Homilía pascual de un autor antiguo
(PG 59, 723-724)

*LA PASCUA ESPIRITUAL*

La Pascua que hemos celebrado es el origen de la salvación de todos, comenzando por el primer hombre, que continúa viviendo en sus descendientes.

Primero fue establecida toda aquella serie de instituciones antiguas, limitadas a un tiempo, como tipo e imagen de las cosas eternas, para anunciar de un modo velado la realidad que ahora sale a plena luz; pero, al hacerse presente esta realidad, lo que era tipo e imagen no tiene ya vigencia;

cuando llega el rey, nadie lo deja de lado para seguir venerando su imagen.

Queda, pues, muy claro en qué alto grado la realidad excede a la figura, ya que ésta celebraba la momentánea preservación de la muerte de los primogénitos israelitas, pero la realidad celebra la vida perpetua de todos los hombres.

No es gran cosa verse libre de la muerte por breve tiempo si se ha de morir poco después, pero sí lo es verse libre de la muerte de un modo definitivo; y esto es lo que nos ha sucedido a nosotros, ya que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.

Ya el mismo nombre de la fiesta encierra en sí una gran excelencia, si comprendemos lo que realmente significa.

La palabra Pascua, en efecto, significa «paso», refiriéndose al hecho de que el ángel exterminador que mataba a los primogénitos pasó de largo ante las casas de los hebreos.

Verdaderamente el ángel exterminador ha pasado de largo ante nosotros, dejándonos intactos y resucitados por Cristo para la vida eterna.

¿Qué significa, si buscamos su sentido verdadero, el hecho de que aquel tiempo en que se celebraba la Pascua y la salvación de los primogénitos fuera establecido como el inicio del año?

Que también para nosotros el sacrificio de la Pascua verdadera es el inicio de la vida eterna.

El año, en efecto, es como un símbolo de la eternidad, ya que, una vez terminado su curso, vuelve siempre a recomenzar su ciclo.

Y Cristo, el padre sempiterno, se ha ofrecido por nosotros en sacrificio y, considerando como si nuestra vida anterior no hubiera pasado en el tiempo, nos da el principio de una segunda vida, mediante el baño de regeneración, imagen de su muerte y resurrección.

Y, así, todo el que reconoce que la Pascua ha sido inmolada para él, tenga como principio de vida la inmolación de Cristo en su favor.

Cada uno de nosotros nos apropiamos esta Inmolación cuando reconocemos el don y entendemos que este sacrificio es el origen de nuestra vida.

El que ha llegado a este conocimiento que se esfuerce en recibir este principio de vida nueva y que no retorne ya más a la vida anterior, cuyo fin se aproxima.

Pues, una vez que hemos mu**to al pecado —dice el Apóstol—, ¿cómo continuar viviendo en él?

RESPONSORIO 1Co 5, 7-8; Rm 4, 25

R. Tirad fuera la levadura vieja para que seáis una masa nueva, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido Inmolado.

* Así, pues, celebremos nuestra fiesta con el cuerpo del Señor. Aleluya.

V. Fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitado para nuestra Justificación.

R. Así, pues, celebremos nuestra fiesta con el cuerpo del Señor. Aleluya.

evangelio

Texto del Evangelio (Jn 3,1-8):

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío.

Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él».

Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».

Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?».

Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.

No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’.

El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu».

palabra del Señor
gloria a ti, Señor Jesús

(hacer breve reflexión sobre salmos lecturas y evangelio)

*CÁNTICO EVANGÉLICO*

Ant. Os digo con toda verdad: el que no nace de arriba no podrá entrar en el reino de Dios. Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Os digo con toda verdad: el que no nace de arriba no podrá entrar en el reino de Dios. Aleluya.

*PRECES*

Oremos a Dios Padre todopoderoso, glorificado por la muerte y resurrección de Cristo, y digámosle confiados:

*Ilumina, Señor, nuestras mentes.*

Padre, fuente de toda luz, que has querido iluminar el mundo con la gloria de Cristo resucitado,
ilumina, desde el principio de este día, nuestras almas con la luz de la fe.

*Ilumina, Señor, nuestras mentes.*

Tú que por medio de tu Hijo, resucitado de entre los mu***os, has abierto a los hombres las puertas de la salvación,
haz que, a través de los trabajos de este día, se acreciente nuestra esperanza.

*Ilumina, Señor, nuestras mentes.*

Tú que por medio de tu Hijo resucitado has derramado sobre el mundo tu Espíritu Santo,
enciende nuestros corazones con el fuego de este mismo Espíritu.

*Ilumina, Señor, nuestras mentes.*

Tú que para librarnos entregaste a tu Hijo a la muerte,
haz que él sea hoy para nosotros salvación y redención.

*Ilumina, Señor, nuestras mentes.*

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Terminemos nuestra oración con la plegaria que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro...

*ORACION*

Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nosotros el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
..

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