Liturgia de las Horas

Liturgia de las Horas Liturgia de las Horas: Salterio de 4 semanas, tiempos liturgicos en el año, Iglesia Catolica. https://liturgiadelashoras.github.io/
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Tiempo Ordinario 2021-2022 - Ciclo "C" - Año Par -Tomo I
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24/02/2026

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LAUDES, oficio del día y evangelio

LAUDES para el martes 23 febrero 2026

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Páginas de apoyo para el martes 23 febrero 2026

martes 1 cuaresma

Tomo 2
Año 2

OFICIO DIVINO

inv 3
himno 8
salmo 1133

1ra A(71) B(73)
2da 75

final 78
_________________________

LAUDES

martes 1 Del salterio
martes 1 Cuaresma

Invitatorio 3
Himno 8
Salmodia 1137

Breve 76
1ra lectura A(71) B(73)
2da lectura 75
Evangelio Mt 6 7-15

C evangelico 77
Preces 77
Final 78

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VÍSPERAS

himno 9
salmo 1144

breve 79
evang 80
preces 80
final 80

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*LAUDES*
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»

*Himno*:

EDIFICASTE UNA TORRE

Edificaste una torre
para tu huerta florida;
un lagar para tu vino
y, para el vino, una viña.

Y la viña no dio uvas,
ni el lagar buena bebida:
sólo racimos amargos
y zumos de amarga tinta.

Edificaste una torre,
Señor, para tu guarida;
un huerto de dulces frutos,
una noria de aguas limpias,
un blanco silencio de horas
y un verde beso de brisas.

Y esta casa que es tu torre,
este mi cuerpo de arcilla,
esta sangre que es tu sangre
y esta herida que es tu herida
te dieron frutos amargos,
amargas uvas y espinas.

¡Rompe, Señor, tu silencio,
rompe tu silencio y grita!
Que mi lagar enrojezca
cuando tu planta lo pise,
y que tu mesa se endulce
con el vino de tu viña. Amén.

*SALMODIA*

Ant 1. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Salmo 23 - ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Ant 2. Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Cántico: ESPERANZA DE ISRAEL EN BABILONIA Tb 13, 1-10

Bendito sea Dios, que vive eternamente,
y cuyo reino dura por los siglos:
él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.
Proclamad allí su grandeza,
ensalzadlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro Padre por todos los siglos.

Él nos azota por nuestros delitos,
pero se compadecerá de nuevo,
y os congregará de entre todas las naciones
por donde estáis dispersados.

Si volvéis a él de todo corazón
y con toda el alma,
siendo sinceros con él,
él volverá a vosotros
y no os ocultará su rostro.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder
a un pueblo pecador.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión.

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,
y me alegraré de su grandeza.
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Ant 3. El Señor merece la alabanza de los buenos.

Salmo 32 - HIMNO AL PODER Y A LA PROVIDENCIA DE DIOS

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando vuestra música con aclamaciones:

que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales,
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y existió;
él lo mandó, y surgió.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.

El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres;
desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.

No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza,
nada valen sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros esperamos en el Señor:
él es nuestro auxilio y escudo,
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor merece la alabanza de los buenos.


*LECTURA BREVE*
Jl 2, 12-13

Convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad vuestros corazones y no vuestras vestiduras, y convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.

RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.

1ra A
*PRIMERA LECTURA*

Del libro del Deuteronomio 9, 7-21. 25-29

*PECADOS DEL PUEBLO E INTERCESIÓN DE MOISÉS*

En aquellos días, dijo Moisés al pueblo estas palabras:
«Recuerda y no olvides que provocaste al Señor, tu Dios, en el desierto;

desde el día que salisteis de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes al Señor: en el Horeb provocasteis al Señor, y el Señor se irritó con vosotros y os quiso destruir.

Cuando yo subí al monte a recibir las losas de piedra, las tablas de la alianza que concertó el Señor con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua.

Luego, el Señor me entregó las dos losas de piedra, escritas de la mano de Dios: en ellas estaban todas las palabras que os dijo el Señor en la montaña, desde el fuego, el día de la asamblea.

Pasados los cuarenta días y cuarenta noches, me entregó el Señor las dos losas de piedra, las tablas de la alianza, y me dijo:

"Levántate, baja de aquí en seguida, que se ha pe******do tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto.

Pronto se han apartado del camino que les marcaste: se han fundido un ídolo."

El Señor me añadió:

"He visto que este pueblo es un pueblo terco. Déjame destruirlos y borrar su nombre bajo el cielo; de ti haré un pueblo más fuerte y numeroso que él."

Yo me puse a bajar de la montaña, mientras la montaña ardía; llevaba en las manos las dos tablas de la alianza.

Miré, y era verdad: Habíais pecado contra el Señor, vuestro Dios, os habíais hecho un becerro de fundición.

Pronto os apartasteis del camino que el Señor os había marcado. Entonces cogí las tablas, las arrojé con las dos manos y las estrellé ante vuestros ojos.

Luego me postré ante el Señor cuarenta noches, como la vez anterior, sin comer pan ni beber agua, pidiendo perdón por el pecado que habíais cometido al hacer lo que parece mal al Señor hasta el punto de irritarlo;

porque tenía miedo que la ira y la cólera del Señor contra vosotros os destruyese. También aquella vez me escuchó el Señor.

Con Aarón se irritó tanto el Señor, que quería destruirlo, y entonces tuve que interceder también por Aarón.

Después tomé el objeto de pecado que os habíais fabricado, el becerro, y lo quemé; lo machaqué, lo trituré hasta pulverizarlo como ceniza y arrojé la ceniza en el torrente que baja de la montaña.

Me postré ante el Señor, estuve postrado cuarenta días y cuarenta noches, porque el Señor pensaba destruiros; oré al Señor diciendo:

"Señor mío, no destruyas a tu pueblo, la heredad que redimiste con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano fuerte.

Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob, no te fijes en la terquedad de este pueblo, en su crimen y su pecado, no sea que digan en la tierra de donde nos sacaste:

'No pudo el Señor introducirlos en la tierra que les había prometido', o: 'Los sacó por odio, para matarlos en el desierto'.

Son tu pueblo, la heredad que sacaste con tu mano poderosa y con tu brazo extendido."»

RESPONSORIO Cf. Ex 32, 11. 12. 13. 14; 33, 17

R. Moisés suplicó al Señor, su Dios, diciendo: «¿Por qué, Señor, se ha de encender tu ira contra tu pueblo? Abandona el ardor de tu cólera; acuérdate de Abraham, Isaac y Jacob, a quienes juraste dar una tierra que mana leche y miel.»

* Y el Señor renunció a la amenaza que había lanzado contra su pueblo.

V. Dijo el Señor a Moisés: «Has hallado gracia ante mis ojos, pues te he conocido más que a todos.»

R. y el Señor renunció a la amenaza que había lanzado contra su pueblo.

1ra B
*PRIMERA LECTURA*

Del libro del Éxodo 6, 29-7, 25

*PRIMERA PLAGA DE EGIPTO*

El Señor dijo a Moisés:

«Yo soy el Señor. Repite al Faraón de Egipto todo lo que te digo.»

Y Moisés respondió al Señor:

«Soy torpe de palabra, ¿cómo me va a hacer caso el Faraón?»

Respondió el Señor:

«Mira, te hago ser como un dios para el Faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta.

Tú dirás todo lo que yo te mande, y Aarón se lo dirá al Faraón, para que deje salir a los hijos de Israel.

Yo endureceré el corazón del Faraón y haré muchos signos y prodigios contra Egipto.

El Faraón no os escuchará, pero yo extenderé mi mano contra Egipto y sacaré de Egipto a mis legiones, a mi pueblo, los hijos de Israel, haciendo solemne justicia, para que los egipcios sepan que yo soy el Señor, cuando extienda mi mano contra Egipto y saque a los israelitas de en medio de ellos.»

Moisés y Aarón hicieron puntualmente lo que el Señor les mandaba.

Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron al Faraón.

El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
«Cuando os diga el Faraón: "Haced algún prodigio", dile a Aarón: "Coge tu cayado y tíralo delante del Faraón", y el cayado se convertirá en una serpiente.»

Moisés y Aarón se presentaron al Faraón e hicieron lo que el Señor les había mandado.

Aarón tiró su cayado delante del Faraón, y el cayado se convirtió en una serpiente.

El Faraón llamó a sus sabios y a sus hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: cada uno tiró su bastón, y los bastones se convirtieron en serpientes, pero el bastón de Aarón devoró a los otros bastones.

Mas el corazón del Faraón se endureció y, como había anunciado el Señor, no les hizo caso. El Señor dijo a Moisés:

«El Faraón se ha obstinado y se niega a dejar marchar al pueblo.

Acude mañana al
Faraón, cuando salga al río, y espérale a la orilla del Nilo, llevando contigo el bastón que se convirtió en serpiente.

Y dile: "El Señor Dios de los hebreos me ha enviado a ti con este mensaje: 'Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto en el desierto.' Hasta ahora no me has hecho caso.

Así dice el Señor: 'Con el bastón que llevo en la mano golpearé el agua del Nilo y se convertirá en sangre; los peces del Nilo morirán y el río apestará y los egipcios no podrán beber agua del Nilo."'»

El Señor dijo a Moisés:

«Dile a Aarón: "Coge tu bastón, extiende la mano sobre las aguas de Egipto, ríos, canales, estanques y aljibes", y el agua se convertirá en sangre.

Y habrá sangre por todo Egipto, en las vasijas de madera y en las de piedra.»

Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les mandaba. Levantó el bastón y golpeó el agua del Nilo a la vista del Faraón y de su corte. Toda el agua del Nilo se convirtió en sangre.

Los peces del Nilo murieron, el Nilo se pudría y los egipcios no podían beber el agua del Nilo; y hubo sangre por todo el país de Egipto.

Los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, de modo que el Faraón se empeñó en no hacerles caso —como lo había anunciado el Señor—. El Faraón se volvió a palacio, pero no aprendió la lección.

Los egipcios cavaban a los lados del Nilo buscando agua de beber, pues no podían beber el agua del Nilo. Y pasaron siete días después que el Señor hirió el Nilo.

RESPONSORIO Ap 16, 4-5. 6. 7

R. El ángel derramó su copa sobre los ríos y se convirtieron en sangre, y oí al ángel, que decía: «Justo eres tú, Señor, el que es y el que era, el santo, por haber hecho así justicia:

* pues han derramado la sangre de santos y profetas.»

V. Y oí la voz de otro ángel, que decía desde el altar: «Así es, Señor, Dios todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios.»

R. Pues han derramado la sangre de santos y profetas.

*SEGUNDA LECTURA*

Del Tratado de san Cipriano, obispo y mártir, Sobre la oración del Señor
(Cap. 1-3: CSEL 3, 267-268)

*QUIEN NOS DIO LA VIDA NOS ENSEÑÓ TAMBIÉN A ORAR*

Los preceptos evangélicos, hermanos muy amados, no son sino enseñanzas divinas, fundamentos para edificar la esperanza, medios para consolidar la fe, alimento para inflamar el corazón, guía para indicar el camino, amparo para obtener la salvación;

ellos, instruyendo las mentes dóciles de los creyentes en la tierra, los conducen a la vida eterna.

Ya por los profetas, sus siervos, Dios quiso hablar y hacerse oír de muchas maneras;

pero mucho más es lo que nos dice el Hijo, lo que la Palabra de Dios, que estuvo en los profetas, atestigua ahora con su propia voz,

pues ya no manda preparar el camino para el que ha de venir, sino que viene él mismo, nos abre y muestra el camino, a fin de que, los que antes errábamos ciegos y a tientas en las tinieblas de la muerte, iluminados ahora por la luz de la gracia, sigamos la senda de la vida, bajo la tutela y dirección de Dios.

A más de otras enseñanzas y preceptos divinos, con los cuales encaminó a su pueblo a la salvación, Cristo nos enseñó también la forma de orar, él mismo nos inculcó y enseñó las cosas que hemos de pedir.

Quien nos dio la vida nos enseñó también a orar, con aquella misma benignidad con que se dignó dar y conferir los demás dones, para que, al hablar ante el Padre con la misma oración que el Hijo enseñó, más fácilmente seamos escuchados.

El Señor había ya predicho que se acercaba la hora en que los verdaderos adoradores adorarían al Padre en espíritu y en verdad;

y cumplió lo que antes había prometido, de manera que nosotros, que por su santificación hemos recibido el espíritu y la verdad, también por su enseñanza podamos adorar en verdad y en espíritu.

¿Pues qué otra oración en espíritu puede haber fuera de la que nos fue dada por Cristo, el mismo que nos envió el Espíritu Santo?

¿Qué otra plegaria puede haber que sea en verdad ante el Padre, sino la pronunciada por boca del Hijo, que es la misma verdad?

Hasta tal punto, que orar de manera distinta de la que él nos enseñó no sólo es ignorancia, sino también culpa, ya que él mismo dijo: Anuláis el mandamiento de Dios por seguir vuestras tradiciones.

Oremos, pues, hermanos muy amados, tal como Dios, nuestro maestro, nos enseñó.

A Dios le resulta familiar y aceptable la oración, cuando oramos con la que es suya, cuando llega a sus oídos la oración del mismo Cristo.

Reconozca el Padre las palabras del Hijo, cuando hacemos oración; el mismo que habita en nuestro interior esté también en nuestra voz y, puesto que es abogado de nuestros pecados ante el Padre, pronunciemos las palabras de este abogado nuestro cuando nosotros, pecadores, pidamos por nuestros delitos.

Pues, si dice que cuanto pidamos al Padre en su nombre nos lo concederá, ¿con cuánta mayor eficacia no obtendremos lo que pedimos en el nombre de Cristo, si lo pedimos con su propia oración?

RESPONSORIO Jn 16, 24; 14, 13

R. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre.

* Pedid y recibiréis, y vuestra alegría será completa.

V. Cuanto pidáis en mi nombre yo lo concederé, para que el Padre sea glorificado en él Hijo.

R. Pedid y recibiréis, y vuestra alegría será completa.

Evangelio

Texto del Evangelio (Mt 6,7-15):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.

No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;

y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

(Hacer breve reflexión sobre salmos lecturas y evangelio)


*CÁNTICO EVANGÉLICO*

Ant. Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.

*PRECES*

Bendigamos a Cristo, pan vivo bajado del cielo, y digámosle:

*Cristo, pan de las almas y salvación de los hombres, fortalece nuestra debilidad.*

Señor, sacia nuestra hambre en el banquete de tu eucaristía
y danos participar plenamente de los bienes de tu sacrificio pascua.

*Cristo, pan de las almas y salvación de los hombres, fortalece nuestra debilidad.*

Concédenos, Maestro bueno, escuchar tu palabra con corazón noble
y haz que perseveremos hasta dar fruto.

*Cristo, pan de las almas y salvación de los hombres, fortalece nuestra debilidad.*

Que con nuestro trabajo, Señor, cooperemos contigo para mejorar el mundo,
para que así, por la acción de tu Iglesia, reine en él la paz.

*Cristo, pan de las almas y salvación de los hombres, fortalece nuestra debilidad.*

Reconocemos, Señor, que hemos pecado;
perdona nuestras faltas por tu gran misericordia.

*Cristo, pan de las almas y salvación de los hombres, fortalece nuestra debilidad.*

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Unidos fraternalmente, acudamos ahora al Padre de todos:

Padre nuestro...

*ORACION*

Señor, mira con amor a tu pueblo, que trata de purificar su espíritu en estos días cuaresmales con la moderación en el uso de las cosas terrenas, y haz que esta sobriedad alimente en él el deseo de poseerte.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
...

23/02/2026

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Laudes, oficio del día y evangelio

Laudes para el lunes 23 febrero 2026

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Páginas de apoyo para el lunes 23 febrero 2026

lunes 1 cuaresma

Tomo 2
Año 2

OFICIO DIVINO

inv 3
himno 6
salmo 1119

1ra A(62) B(63)
2da 64

final 68
_________________________

LAUDES

Lunes 1 Del salterio
Lunes 1 Cuaresma

Invitatorio 3
Himno 7
Salmodia 1122

Breve 66
1ra lectura A(62) B(63)
2da lectura 63
Evangelio Mt 25 31-46

C evangelico 67
Preces 67
Final 68

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VÍSPERAS

himno 7
salmo 1129

breve 69
evang 69
preces 70
final 70

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*LAUDES*
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

*Himno:*
CUÁNTAS VECES, SEÑOR, ME HABÉIS LLAMADO

¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado!

Seguí mil veces vuestro pie sagrado,
fácil de asir, en una cruz asido,
y atrás volví otras tantas atrevido,
al mismo precio que me habéis comprado.

Besos de paz os di para ofenderos,
pero si fugitivos de su dueño
yerran cuando los hallan los esclavos,

hoy que vuelvo con lágrimas a veros,
clavadme vos a vos en vuestro leño
y tendréisme seguro con tres clavos. Amén.

*SALMODIA*

Ant 1. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Salmo 5, 2-10. 12-13 - ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Ant 2. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Cantico: SÓLO A DIOS HONOR Y GLORIA 1Cro 29, 10-13

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.

Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Ant 3. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Salmo 28 - MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria hace oír su trueno,
el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.

Hace brincar al Líbano como a un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!

El trono del Señor está encima de la tempestad,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

*LECTURA BREVE*
Ex 19, 4-6a

Vosotros habéis visto cómo os saqué sobre alas de águila y os traje hacia mí; ahora pues, si queréis obedecerme y guardar mi alianza, seréis mi especial propiedad entre todos los pueblos, pues mía es toda la tierra.

Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.

Lunes 1 Cuaresma

1ra A

*PRIMERA LECTURA*

Del libro del Deuteronomio 7, 6-14; 8, 1-6

*ISRAEL, EL PUEBLO ELEGIDO*

En aquellos días, dijo Moisés al pueblo estas palabras:

«Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.

Si el Señor os amó a vosotros y os eligió, no fue porque seáis el pueblo más numeroso, pues sois el pueblo más pequeño;

sino sólo por el amor que os tiene y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto.

Así conocerás que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero, el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor por mil generaciones, con los que lo aman y guardan sus preceptos;

pero castiga en su propia persona a quien lo aborrece, acabando con él.

No se hace esperar de quien lo aborrece, en su misma persona le da su merecido.

Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que hoy te mando.

Si escuchas estos decretos y los mantienes poniéndolos por obra, también el Señor, tu Dios, te mantendrá la alianza y el favor que prometió a tus padres:

Te amará, te bendecirá y te hará crecer.

Bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tus tierras, tu trigo, tu mosto y tu aceite, las crías de tus reses y el parto de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres darte.

Serás bendito entre todos los pueblos; no habrá entre los tuyos ni en tus ganados macho ni hembra estéril.

Poned por obra los preceptos que yo os mando hoy:

así viviréis, os multiplicaréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor prometió con juramento a vuestros padres.

Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto;

para afligirte y ponerte a prueba, y conocer así las intenciones de tu corazón: si guardabas o no sus preceptos.

Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná —que tú no conocías ni conocieron tus padres—, para enseñarte que no sólo se vive de pan, sino que se vive de cuanto sale de la boca de Dios.

Tus vestidos no se han gastado ni se te han hinchado los pies durante estos cuarenta años; reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, te ha educado, como un padre educa a su hijo;

para que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, sigas sus caminos y lo temas.»

RESPONSORIO 1Jn 4, 10. 16; cf. Is 63, 8. 9

R. Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados;

* y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

V. El Señor fue nuestro salvador, con su amor y su clemencia nos rescató.

R. y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

1ra B

*PRIMERA LECTURA*

Del libro del Éxodo 6, 2-13

*SEGUNDO RELATO DE LA VOCACIÓN DE MOISÉS*

En aquellos días, dijo Dios a Moisés:

«Yo soy el Señor, yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob, como "Dios de las montañas", pero no les di a conocer mi nombre.

Yo hice alianza con ellos, prometiéndoles la tierra de Canaán, tierra de sus andanzas (donde habían residido).

Yo también escuché las quejas de los israelitas cuando los egipcios los esclavizaban, y me acordé de la alianza.

Por tanto, di a los israelitas: "Yo soy el Señor: os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, os libraré de vuestra esclavitud, os redimiré con brazo extendido y haciendo justicia solemne.

Os adoptaré como pueblo mío y seré vuestro Dios; para que sepáis que yo soy el Señor, vuestro Dios, el que os saca de debajo de las cargas de los egipcios;

os llevaré a la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, y os la daré en posesión: Yo, el Señor."»

Moisés comunicó esto a los israelitas, pero no le hicieron caso, porque estaban agobiados por el durísimo trabajo. El Señor dijo a Moisés:

«Ve al Faraón, rey de Egipto, y dile que deje salir de su tierra a los israelitas.»

Moisés habló en presencia del Señor:

«Si los israelitas no me escuchan, ¿cómo me escuchará el Faraón a mí, que soy tan torpe de palabra?"

Pero el Señor habló a Moisés y a Aarón, dándoles órdenes para el Faraón, rey de Egipto, y para los israelitas, y mandándoles sacar de Egipto a los hijos de Israel.

RESPONSORIO Cf. 1Pe 2, 9. 10; cf. Ex 6, 7. 6

R. Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo adquirido por Dios; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo sois ahora pueblo de Dios.

* Os adoptaré como pueblo mío y seré vuestro Dios.

V. Yo soy el Señor: os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, con brazo extendido.

R. Os adoptaré como pueblo mío y seré vuestro Dios.

*SEGUNDA LECTURA*

De las Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo
(Disertación 14, Sobre el amor a los pobres, 23-25: PG 35, 887-890 )

*IMITEMOS LA BENIGNIDAD DE DIOS*

Reconoce de dónde te viene la existencia, el aliento, la inteligencia y el saber, y, lo que es más aún, el conocimiento de Dios, la esperanza del reino de los cielos,

la contemplación de la gloria (ahora, es verdad, como en un espejo y confusamente, pero después de un modo pleno y perfecto), el ser hijo de Dios, el ser coheredero de Cristo y, para decirlo con toda audacia, el haber sido incluso hecho dios. ¿De dónde y de quién te viene todo esto?

Y, para enumerar también estas cosas menos importantes y que están a la vista,

¿por gracia de quién contemplas la hermosura del cielo, el recorrido del sol, la órbita de la luna, la multitud de las estrellas y el orden y concierto que en todo esto brilla, como en las cuerdas de una lira?

¿Quién te ha dado la lluvia, el cultivo de los campos, la comida, las diversas artes, el lugar para habitar, las leyes, la vida social, una vida llevadera y civilizada, la amistad y la familiaridad con los que están unidos a ti por vínculos de parentesco?

¿De dónde te viene que, entre los animales, unos te sean mansos y dóciles, y otros estén destinados a servirte de alimento?

¿Quién te ha constituido amo y rey de todo lo que hay sobre la tierra?

¿Quién, para no recordar una por una todas las cosas, te ha dado todo aquello que te hace superior a los demás seres animados?

¿No es verdad que todo esto procede de Dios, el cual te pide ahora, en justa retribución, tu benignidad, por encima de todo y en favor de todo?

¿Es que no nos avergonzaremos, después que de él hemos recibido y esperamos recibir tanto, de negarle incluso esto: la benignidad?

Él, aun siendo Dios y Señor, no se avergüenza de llamarse Padre nuestro, y nosotros ¿nos cerraremos a los que son de nuestra misma condición?

No, hermanos y amigos míos, no seamos malos administradores de los bienes que Dios nos ha regalado, no nos hagamos acreedores a la reprensión de Pedro:

Avergonzaos, los que retenéis lo ajeno, esforzaos en imitar la equidad de Dios, y así nadie será pobre.

No pongamos nuestro afán en reunir y conservar riquezas, mientras otros padecen necesidad, no sea que nos alcancen las duras y amenazadoras palabras del profeta Amós, cuando dice: Escuchad, los que decís:

«¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?»

Imitemos aquella suprema y primera ley de Dios, según la cual hace llover sobre justos y pecadores, y hace salir el sol igualmente para todos;

que pone la tierra, las fuentes, los ríos y los bosques a plena disposición de los animales terrestres, el aire a disposición de las aves, el agua a disposición de los animales acuáticos;

y que ha dado a todos con abundancia lo que necesitan para subsistir, sin estar en esto sujetos al dominio de nadie, sin ninguna ley que ponga limitaciones, sin límites ni fronteras;

sino que lo ha puesto todo en común, con amplitud y abundancia, sin que por ello falte nunca de nada.

Y esto lo hizo para hacer resaltar, con la igualdad del don, la igual dignidad de toda la naturaleza y para manifestar las riquezas de su benignidad.

RESPONSORIO Lc 6, 35; Mt 5, 45; Lc 6, 36

R. Amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; así seréis hijos de vuestro Padre celestial,

* que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos y pecadores.

V. Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre.

R. Que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos y pecadores.

Evangelio
lunes 1 cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 25,31-46):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.

Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.

Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’.

Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’.

Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.

Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’.

Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’.

Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

(Hacer breve reflexión sobre salmos lecturas y evangelio)

*CÁNTICO EVANGÉLICO*

Ant. Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que está preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que está preparado para vosotros desde la creación del mundo.

*PRECES*

Bendigamos a Jesús, nuestro Salvador, que por su muerte nos ha abierto el camino de salvación, y digámosle confiados:

*Danos caminar por tus senderos, Señor.*

Señor de misericordia, que en el bautismo nos diste una vida nueva,
te pedimos que nos hagas cada día más conformes a ti.

*Danos caminar por tus senderos, Señor.*

Enséñanos, Señor, a ser hoy alegría para los que sufren
y haz que sepamos servirte en cada uno de los necesitados.

*Danos caminar por tus senderos, Señor.*

Que procuremos, Señor, hacer lo bueno, lo recto y lo verdadero ante ti
y que busquemos tu rostro con sinceridad de corazón.

*Danos caminar por tus senderos, Señor.*

Perdona, Señor, las faltas que hemos cometido contra la unidad de tu familia
y haz que tengamos un solo corazón y un solo espíritu.

*Danos caminar por tus senderos, Señor.*

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Dirijámonos a Dios con la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro...

*ORACION*

Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, para que así la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
...

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Jerusalem

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