13/02/2026
🐕 Epífora en perros
El sistema del conducto nasolagrimal del perro es similar al de la mayoría de los animales domésticos. Se trata de un conducto de paredes delgadas que drena la película lagrimal del ojo hacia las fosas nasales. Este capítulo revisa la embriología, la anatomía, la fisiología y los procedimientos diagnósticos del sistema nasolagrimal canino. Se describen las manifestaciones clínicas de las enfermedades congénitas, del desarrollo y adquiridas, así como el tratamiento médico y quirúrgico adecuado para cada trastorno.
🔹 Manifestaciones Clínicas De La Enfermedad Nasolacrimal
Los trastornos del sistema del conducto nasolagrimal en el perro pueden ser congénitos, del desarrollo o adquiridos, y se limitan a la falta de permeabilidad o inflamación.
Las manifestaciones clínicas de la enfermedad del sistema nasolagrimal incluyen epífora; secreción mucopurulenta del punto lagrimal, conjuntival y nasal; inflamación de la región cantal medial ventral; cuerpos extraños en el punto lagrimal; y fístula supurante en la región cantal medial.
La epífora es la manifestación clínica más común. La epífora se desarrolla como consecuencia de obstrucciones del flujo lagrimal a través del sistema de conductos nasolagrimales o de una sobreproducción de lágrimas (es decir, lagrimeo), en la que el volumen lagrimal desborda el sistema de drenaje normal.
La inflamación del s**o nasolagrimal (es decir, dacriocistitis) puede provocar secreción lagrimal y ocular mucopurulenta, conjuntivitis y fístulas supurantes del sistema de conductos.
📌 Causas
🔹 Causas congénitas
- Atresia puntual (puncta): La atresia puntual es la anomalía congénita que se diagnostica con mayor frecuencia. Puede afectar los puntos lagrimales superior, inferior o ambos, y puede ser unilateral o bilateral. Se presenta en numerosas razas y es común en cocker spaniels americanos, bedlington terriers, golden retrievers, caniches miniatura y toy, y samoyedos (Comité de Genética del Colegio Americano de Oftalmólogos Veterinarios, 1996; Grahn, 1999; Rubin, 1989).
- Micropuncta: El desarrollo incompleto (es decir, micropunto) o las estenosis del punto ventral que causan epífora pueden dilatarse con un dilatador de puntos lagrimales o con la técnica de 1-2-3 cortes y cateterización (Barnett, 1979; Grahn, 1999).
- Atresias del canalículo (canaliculi), s**o nasolagrimal y conducto nasolagrimal.
- Desplazamiento congénito de los puntos lagrimales y canalículos: El desplazamiento congénito de los puntos lagrimales y canalículos suele ser asintomático en perros. Cuando se presenta epífora crónica relacionada con la posición del punto ventral, está indicada la reposición quirúrgica. Este procedimiento debe realizarse con la ayuda de un microscopio quirúrgico.
- Obstrucción congénita de los canalículos: Se ha descrito epífora secundaria a la compresión de los canalículos por un quiste congénito de origen canalicular (es decir, canaliculops) en perros (Gerding, 1991). En este informe, la permeabilidad canalicular se restableció mediante la extirpación quirúrgica del quiste.
- Obstrucción congénita del conducto nasolagrimal: Se ha descrito la oclusión del conducto nasolagrimal en perros por dacriops (Grahn y Mason, 1995). Se asumió que estas obstrucciones quísticas eran congénitas y similares a las que se informó que afectaban a los canalículos (Gerding, 1991).
🔹 Causas adquiridas
Los trastornos nasolagrimales adquiridos en perros incluyen:
- Laceraciones traumáticas (Gelatt y Gelatt, 1995; Hill et al., 1974a, 1974b; Lavach, 1993; Peiffer et al., 1987)
- Dacriocistitis
- Obstrucción por cuerpos extraños (Gelatt y Gelatt, 1995; Hill et al., 1974a, 1974b; Laing et al., 1988; Lavach, 1993; Nykamp et al., 2004; Severin, 1995)
- Invasión o compresión por neoplasias (Carter, 1970; Gelatt & Gelatt, 1995; Hill et al., 1974a, 1974b; Lavach, 1993).
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