29/12/2025
Hoy es el último lunes del año y pensaba que no siempre se llega con ganas, ni con balances claros, ni entusiasmo. A veces no se cumplió ninguna meta, pareciendo que se está en modo de supervivencia.
A veces se llega cansado. Con cosas que no salieron. Con decisiones que dolieron más de lo esperado. Con duelos que no terminaron de acomodarse.
El año que empieza no viene a salvar nada por sí solo. No trae garantías. Pero sí trae algo importante: tiempo para seguir hablando de lo que duele, de lo que falta, de lo que insiste, de lo que se siente.
Esperanza no es pensar que todo va a estar bien. Esperanza es no dejar de escucharse, incluso cuando no hay respuestas claras.
Si este año que se va te dejó marcas, no es un fracaso.
Es una historia que todavía se puede decir.