17/12/2025
¿Por qué seguimos pariendo como en siglos pasados?
Literalmente. La posición acostada, esa que ves en casi todos los hospitales, no nació porque fuera mejor para la mujer… sino porque era mejor para un rey.
Hace siglos, el rey Luis XIV quería presenciar los nacimientos de sus amantes. Como la posición de cuclillas —la más natural— le estorbaba la vista, pidió que las mujeres fueran acostadas boca arriba para tener un “mejor ángulo”.
Lo que empezó como un capricho real se convirtió en moda entre la nobleza.
Y lo que fue moda… terminó siendo adoptado por la medicina moderna.
Después, los médicos la mantuvieron porque era más cómoda para ellos:
les permitía ver mejor, maniobrar, intervenir, usar fórceps y tener “control”.
Pero aquí está la parte importante: esa posición no es fisiológica, no usa la gravedad, no abre la pelvis y no favorece el descenso del bebé.
De hecho, lo hace más difícil y puede reducir el flujo de oxígeno y nutrientes al bebé.
Hoy sabemos que las posiciones verticales —de pie, en cuclillas, a gatas, en el agua o incluso de lado— por lo general son más eficientes, más seguras y ayudan a que el parto avance mejor. Las mejores prácticas nos dicen: la mujer debe elegir en qué posición dar a luz, así que en ese momento escucha a tu cuerpo, te aseguro que no te va a pedir que te acuestes. Habla con tu médico y asegúrate de que no se haya quedado atascado/a en prácticas arcaicas.
Entonces…
¿por qué seguimos pariendo como en siglos pasados?
Por costumbre. No por evidencia.
Si estás preparando tu parto, recuerda:
✨ El movimiento es la respuesta.
✨ La gravedad es tu aliada.
✨ Tu cuerpo sabe.
Sólo necesita libertad.