SanaMente Centro de Bienestar

SanaMente Centro de Bienestar Terapias para cuerpo, mente y alma. Espacio holístico para el conocimiento, desarrollo y reflexión del ser. Clases, Cursos, Talleres y Diplomados.

Meditación, Yoga, Grafología, Talleres de Reiki, Superación Mental, Autohipnosis, Vidas Pasadas, Tanatología, Diplomados de Masaje Profesional, Diplomado de Libertad Quántica Emocional, Seminario de Inteligencia Emocional, Seminario P.N.E.I. (PsicoNeuroEndocrinoInmunología) y más....

LOS REYES MAGOS.👑Hoy comienza una nueva etapa. Con la llegada de los Reyes Magos, recibes una luz nueva que resplandece ...
06/01/2026

LOS REYES MAGOS.👑

Hoy comienza una nueva etapa.

Con la llegada de los Reyes Magos, recibes una luz nueva que resplandece en tu mirada y transforma tus palabras.

Es el inicio de un camino de conversión, donde los milagros nacen de un corazón abierto a Dios.

Deja hoy tus preocupaciones, entrégalas con confianza y sigue el camino que el Señor te muestra.

La Buena Nueva se hace vida cuando decides caminar con Él, cuando permites que guíe tus pasos.

Que tu corazón vele por amor, como el de los Magos que siguieron la estrella sin miedo, y que en este día renueves tu fe, tu esperanza y tu entrega.
🐘🐫🐎✨👑

Rogelio es el gato del edificio, que es una forma de decir: de la calle. Un día apareció en administración y los guardia...
04/01/2026

Rogelio es el gato del edificio, que es una forma de decir: de la calle. Un día apareció en administración y los guardias lo adoptaron. Ellos lo llaman “Pantera”, otros vecinos “Negro”. Yo elegí Rogelio porque me parece que un gato es más elegante cuando tiene nombre de persona.

Rogelio es un gato que se deja acariciar la panza y responde a cualquier pregunta con un lacónico “Miau”.

—Rogelio, ¿cazaste ratones?
—Miau.
—¿Rogelio, estuviste aquí todo el día?
—Miau.
—Rogelio, ¿cuál es la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás?
—Miau.

Rogelio espera sentado sobre los capós de los autos la llegada de todos los vecinos. Desde el primer día se siente un colaborador de la guardia del edificio y acompaña, con paso elegante, a los vecinos hasta el ascensor. Luego de dos “miaus” se despide y regresa a portería hasta que sea de noche, cuando termina su turno y se va por los tejados del vecindario porque, como en la vida de todo gato, sospechamos que tiene otras familias y condominios a los que atender.

A veces Rogelio llega arañado o golpeado. Parece que tiene problemas con otros gatos. No lo sabemos, pero su porte indica que es experto en repartir lapos gatunos y nos da más pena imaginar cómo quedaron los otros gatos cuando contamos sus heridas.

Sospecho que hay algún vecino que se encarga de la comida, porque a Rogelio nunca le faltan croquetas. Una vez compré tres kilos para contribuir a la causa silenciosa y desde entonces me acompaña con más dedicación hasta el ascensor y me despide con un miau extra, porque así agradecen los gatos los pequeños detalles.

Alguna vez quise adoptarlo, pero vivo en un departamento pequeño y estoy seguro de que, si intentara domesticar el espíritu indómito de un gato del vecindario, terminaría sufriendo o extrañando a sus otras familias.

Por eso lo quiero así como es: libre, montaraz, maullador.

Hace dos semanas que no lo veía, hasta hoy que pregunté al guardia por dónde andaba su colega felino.

—Lo atropellaron hace unos días —me dijo.

Algo dentro mío se detuvo. Un puñado de culpa pasó por mi pecho.

—¿Dónde está ahora? —alcancé a preguntar, con el dolor todavía atravesado.

—Lo dejaron al frente, en medio de la jardinera del cuarto anillo.

—Gracias —dije. Sin reclamar nada, sin pedir más explicaciones—. Ya vuelvo.

Fui a buscar en mi casa una pala. La encontré en medio de las bolsas de comida que guardaba para Rogelio. Bajé las gradas del edificio arrastrando la tristeza de metal.

Encontré a Rogelio olvidado en la acera. Sobre el pasto reposaba su pequeño cuerpo oscuro, hecho pedazos. El zumbido de las moscas alrededor y mi dolor sostenido por una pala inerte.

—Lamento no haber venido antes, Rogelio —le dije—. No sabía.

Pero esta vez no hubo respuesta. El silencio del gato del vecindario ensordeció mis oídos.

Cavé una tumba sin nombre a su lado y, al terminar, empujé su pequeño cuerpo. Le pedí perdón por no haberlo adoptado, por no haber hecho un espacio en mi casa para él, por no haberlo sacado de la calle. Creí que era lo mejor, pero me equivoqué.

Las calles están llenas de Rogelios. Si hay espacio en sus vidas, traten de ayudarlos.

Escribo esto para recordar al gato que me acompañó todas las veces que llegué y me fui. El cariño que le tuve no fue suficiente. Espero que me perdone y me espere en la otra vida como lo hizo todas las veces en esta.

Adiós, Rogelio.

El 2026, según la numerología, inaugura un Año 1: el punto cero del espiral, el momento donde todo vuelve a nacer. El Añ...
02/01/2026

El 2026, según la numerología, inaugura un Año 1: el punto cero del espiral, el momento donde todo vuelve a nacer. El Año 1 no pide continuidad, pide origen. Es la energía del primer paso, de la decisión interna que rompe inercias antiguas y abre caminos inéditos. Nada se arrastra: todo se elige.
Este nuevo ciclo resuena profundamente con lo que muchas tradiciones describen como el inicio de una nueva era de consciencia. Una humanidad que deja atrás estructuras basadas en el miedo, la obediencia inconsciente y la desconexión interior, para comenzar a recordarse soberana, responsable y despierta. El Año 1 no es cómodo: es honesto. Nos enfrenta a la pregunta esencial: ¿Desde dónde estoy creando mi vida ahora?

En paralelo, desde la cosmovisión oriental, el Caballo de Fuego trae un presagio poderoso. En el horóscopo chino, el Caballo simboliza movimiento, libertad, impulso vital y verdad instintiva. No tolera jaulas ni engaños prolongados. Cuando se combina con el elemento Fuego, su energía se intensifica: purifica, acelera y revela. El Fuego ilumina lo que estaba oculto y quema lo que ya no tiene raíz.

El Caballo de Fuego anuncia tiempos de despertar abrupto, de cambios rápidos y de decisiones que no pueden seguir postergándose. Invita a recuperar la fuerza interior, a actuar desde la coherencia entre lo que se siente, se piensa y se hace. No es una energía de destrucción caótica, sino de renovación consciente: aquello que cae, cae porque ya no sostiene vida.

Así, el Año 1 – 2026 se presenta como un umbral colectivo e individual. Un llamado a iniciar con valentía, a liderar la propia existencia y a asumir que el verdadero cambio no viene desde afuera, sino desde una consciencia que despierta y se hace cargo.

Este no es solo un nuevo año.
Es un nuevo comienzo para la humanidad que recuerda quién es.

Que el año que está por  terminar sea con agradecimiento a nuestro Padre Dios por todo aquello que nos ha regalado y que...
01/01/2026

Que el año que está por terminar sea con agradecimiento a nuestro Padre Dios por todo aquello que nos ha regalado y que ha sido para acercarnos más a Él.
Los días tristes y nublados, los días llenos de sol y alegría, las manos abiertas para recibir sus Dones y también para despedir con gratitud lo que ya nos ha dado, lo que nos ha quitado y que aún con sufrimiento ha sido para aprendizaje y cercanía con Él.
Es momento de decirle: Padre Amado de Misericordia y Bondad humildemente pongo ante Tí lo poco que soy, que te entrego con todo mi amor para tu Gloria; mis éxitos, luchas, fracasos, intentos, omisiones ... todo es tuyo Padre recíbelo con tu infinito amor. Gracias, gracias, gracias 🙏🏻.

*Adiós 2025, a DIOS 2026*

Felíz 2026 y que Dios siga bendiciéndonos con Su presencia y derramando Sus gracias: salud, amor, familia unida ya que los éxitos y la plenitud se desprenden de ello.

El error de Doña Cata no fue morir sin dinero… fue morir pensando que el amor de hermanos era más fuerte que un terreno....
30/12/2025

El error de Doña Cata no fue morir sin dinero… fue morir pensando que el amor de hermanos era más fuerte que un terreno.

Doña Cata siempre decía con orgullo: —"No necesito dejar papeles. Mis hijos son buenos, ellos saben que la casa es de todos. Ellos se van a arreglar."

Y mientras ella vivía, así parecía. La casa de Doña Cata era el punto de reunión. Ahí se hacían las navidades. Ahí llegaban los nietos corriendo. Ahí, en esa mesa vieja de madera, todos comían y reían.

Pero el día que Doña Cata cerró los ojos, la familia también cerró el corazón. El luto duró lo que tardó en llegar el café al velorio. Antes de enterrarla, ya se escuchaban los murmullos en la cocina: —"Yo soy el mayor, yo decido." —"Pero yo la cuidé los últimos años, merezco más." —"Tú ni venías a verla, ¿ahora sí te interesa la casa?"

La casa, que antes olía a comida y alegría, empezó a oler a abogados y envidia. Los hermanos dejaron de ser familia y se convirtieron en rivales. Cambiaron las chapas de las puertas. Se dejaron de hablar en los cumpleaños. Se demandaron entre su propia sangre por unos metros de ladrillo y cemento.

Hoy, la casa de Doña Cata está vacía. Tiene los vidrios rotos y un letrero de "En Litigio" pegado en la ventana. La humedad se está comiendo las paredes, igual que el rencor se comió a la familia.

Nadie ganó. Todos perdieron. Perdieron la casa, porque se fue en pagarle al juzgado. Pero sobre todo, perdieron el único lugar donde algún día fueron felices juntos.

🧠 VERDAD BRUTAL: La herencia es eso que los mu***os dejan para que los vivos se maten. A veces, los padres creen que dejan un techo, pero sin un testamento claro, lo que dejan es un ring de boxeo.

REFLEXIÓN FINAL: Si eres padre: No dejes problemas disfrazados de bendiciones. Arregla tus papeles HOY. O mejor aún… disfruta tus bienes en vida. Porque es muy triste ver cómo el dinero pesa más que la sangre, y cómo un terreno vale más que un hermano.

👇 ¿Conoces familias que se dejaron de hablar por una herencia?



Creada por Finanzas Personales Mexico

No sé cómo envolver un abrazo..cómo ponerles un moño a mis mejores deseos para cada uno de ustedes...o meter en una herm...
26/12/2025

No sé cómo envolver un abrazo..
cómo ponerles un moño a mis mejores deseos para cada uno de ustedes...
o meter en una hermosa cajita las bendiciones que en mis oraciones pido para sus vidas.

No sé cómo envolver un “me importan”..
un “les aprecio a mucho”..
un “valoro tanto su presencia en mi vida”.

Es difícil encontrar donde quepa el afecto y cariño con el que quisiera rodearles ahora mismo.

Así que cierra los ojos..
y siéntelo en tu corazón..

Hasta tu casa te lo estoy enviando..
hasta allí lo depositaré esta Navidad y este Año Nuevo
y todos los días del
próximo año.

🥳Feliz🌲Navidad🍾

Feliz Navidad 🎄
25/12/2025

Feliz Navidad 🎄

Que el niñito Jesús reine en sus corazones!!!
25/12/2025

Que el niñito Jesús reine en sus corazones!!!

Si no entiendes el por qué a algunas personas no le gusta la navidad, siéntate y conversa con el joven que se fue a estu...
24/12/2025

Si no entiendes el por qué a algunas personas no le gusta la navidad, siéntate y conversa con el joven que se fue a estudiar al extranjero lejos de su familia y no puede viajar para las fiestas.
Los padres que perdieron a su hijo.
Con la madre soltera a quien el dinero no le alcanza para los regalos de “Santa Claus” de sus hijos.
Con el padre de familia que perdió su empleo.
Con el “viejo” que está solo y su única compañía es el televisor o un radio.
Con la anciana que vive en un asilo y sus familiares no la visitan.
Con el enfermo en una cama de hospital.
Con la hija, que su madre ya no la reconoce ni a su familia por el Alzheimer.
Con aquella persona que perdió su compañero de vida, un padre, una madre, un hermano, una mascota, alguien muy especial en su vida.
Con el deambulante que pasa frío, hambre y soledad.
Con el militar que tuvo que separarse de su familia para ir a cumplir con su deber en tierras lejanas y con su familia, quienes tendrán un espacio vacío en su cena.

No, la navidad no es la mejor época del año para muchos, aunque quisiéramos…
Son muchas las personas que enfrentan diferentes situaciones que han descompensado su salud mental y estas fechas de fiestas lo que logran es exacerbar esos síntomas de desasosiego, incertidumbre, tristeza, soledad o los síntomas de la depresión. Que luchan por salir adelante, pero la tristeza los agarra y los echa hacia atrás.
Cada situación es diferente o individual e igual la manera de sobrellevarlo…

En vez de JUZGAR a aquel que no pone luces o el arbolito, mejor pregúntate que puedes hacer o decir para animarlo, de seguro será el mejor regalo que puedas hacer y sin saberlo puede que hasta salves una vida.

En esta época de navidad, que lo más que brille no sean las luces, sino la humanidad y que los mejores regalos , hermandad, compasión, empatía, paz, abrazos y muchas risas.

Para ti, que tal vez seas uno de esos, date tiempo para sanar, pásalo como mejor puedas, a tu manera, un día a la vez; no es preocuparse sino ocuparse y si sientes que no puedes solo, busca ayuda, para que comiences un nuevo año con nuevas esperanzas.

Y estés donde estes...
Espero que estés bien.

Somos bendecidos!

Tomado de Buena Luna

24/12/2025

ENCENDER UNA VELA 31 DE DICIEMBRE
Encender una vela minutos antes de la media noche del 31 ayuda a fortalecer la energía

de los deseos de renovación y fortalecimiento para le nuevo año, ya sean para la salud, el dinero o el amor.
Al encender la vela dices:
“Aquí cierro mi año, aquí cierro mis errores y todo lo que no quiero llevarme a este año nuevo. Me despido y te dejo, me despido y te suelto, me perdono y te perdono.” Amen
Dorada: Para atraer el dinero y la abundancia a tu vida.
Roja: Para avivar la llama del amor.
Rosada: Para encontrar un amor ideal en tu vida.
Azul: Para lograr tus metas profesionales o cambiar de trabajo.
Verde: Para la salud.
Amarilla: Para atraer los negocios.
Blanca: Para sanar cualquier relación o simplemente adquirir paz.
Morada: Para transmutar lo negativo en positivo y alejar todas las energías malas de tu vida.

17/12/2025
Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde todos los días aparecen sándwiches.A las 3am. E...
17/12/2025

Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde todos los días aparecen sándwiches.

A las 3am. Exacto.

Envueltos en papel aluminio. En una bolsa plástica. Colgando de un poste.

Nadie sabía quién los dejaba.

Los habitantes de calle del sector los esperaban. Si llegabas a las 3:15am, ya no había nada.

Esto pasó todos los días durante 6 años. De 2016 a 2022.

Sin fallar. Ni un solo día.

Ni cuando llovía. Ni en Navidad. Ni en año nuevo.

3am. Siempre.

En 2022, dejaron de aparecer.

Los habitantes de calle preguntaban: "¿Dónde está el man de los sándwiches?"

Nadie sabía.

Una trabajadora social del sector, Carolina, decidió investigar.

Preguntó a vecinos. A tenderos. A vigilantes.

Hasta que un vigilante nocturno le dijo: "Yo lo vi varias veces. Era un señor mayor. Como de 65 años. Llegaba en moto. Colgaba la bolsa. Se iba. Sin hablar con nadie."

"¿Y por qué dejó de venir?"

"No sé. Hace 4 meses que no lo veo."

Carolina publicó en grupos de Facebook de Medellín: "Busco al hombre que dejaba sándwiches en Manrique a las 3am durante 6 años. Dejó de hacerlo hace 4 meses. ¿Alguien sabe quién es?"

La publicación se compartió 8,000 veces en dos días.

Finalmente, una mujer comentó: "Creo que era mi papá. Pero él murió hace 5 meses."

Carolina la contactó. Se llamaba Lucía.

"Mi papá se llamaba Hernán. Tenía 68 años. Murió de un infarto en marzo."

"¿Por qué hacía los sándwiches?"

Lucía le contó la historia.

En 2015, el hijo menor de Hernán, Sebastián, murió. Tenía 19 años.

Era adicto. Vivía en la calle en el centro de Medellín.

Hernán lo buscó durante 3 años. Todos los días después del trabajo iba al centro. A buscarlo.

Nunca lo encontró.

Un día, la policía llamó. Habían encontrado a Sebastián mu**to en una esquina de Manrique.

Desnutrición. Hipotermia. Hacía tres días que había mu**to.

Hernán quedó destruido.

"Si hubiera comido algo. Si alguien le hubiera dado comida. Tal vez no habría mu**to."

Dos semanas después del funeral, Hernán empezó.

Cada noche preparaba 8 sándwiches. Salía de su casa a las 2:45am. Llegaba a la esquina donde encontraron a Sebastián a las 3am.

Colgaba la bolsa.

Se iba.

"Le pregunté por qué lo hacía," dijo Lucía. "Me dijo: 'Porque tal vez uno de ellos es el hijo de alguien que todavía lo está buscando.'"

Hernán trabajaba en construcción. No tenía mucho dinero.

Pero cada noche, sin falta, hacía esos 8 sándwiches.

Pan. Jamón. Queso. A veces solo pan con mantequilla cuando no le alcanzaba para más.

"Calculé una vez," dijo Lucía. "En 6 años son 2,190 días. 8 sándwiches por día. Son 17,520 sándwiches."

"¿Alguna vez conoció a la gente que los comía?"

"Nunca. No quería. Decía que si los conocía, empezaría a elegir a quién darle y a quién no. Así, eran para quien los necesitara."

Carolina compartió la historia.

Se volvió viral en Medellín. Luego en Colombia.

Habitantes de calle del sector empezaron a comentar:

"Yo comí esos sándwiches durante 4 años. No sabía quién los dejaba. Me salvaron muchas noches."

"Esos sándwiches fueron lo único que comí algunos días. Quien fuera, gracias."

Un hombre comentó: "Yo era habitante de calle en Manrique. Comí esos sándwiches en 2018. Hoy tengo casa y trabajo. Tal vez no estaría aquí sin ellos."

Lucía leyó todos los comentarios.

"Mi papá nunca supo que ayudó a alguien. Murió pensando que tal vez era inútil. Que tal vez nadie los comía."

Carolina organizó algo.

Un mes después de que la historia se hiciera viral, en la esquina de Manrique, a las 3am, se reunieron 43 personas.

Todos habían comido los sándwiches de Hernán en algún momento.

Trajeron flores. Velas. Una foto de Hernán que Lucía les dio.

Hicieron un minuto de silencio a las 3am. La hora exacta.

Lucía estaba ahí. Llorando.

"Mi papá hacía esto por mi hermano. Porque no pudo salvarlo. Pero sin saberlo, ayudó a 43 personas que hoy están aquí."

Uno de los 43, un hombre de 35 años llamado Rodrigo, dijo:

"Yo estuve en la calle 7 años. Esos sándwiches me mantuvieron vivo literalmente. No sé cuántas veces pensé en rendirme. Pero sabía que a las 3am había comida. Eso me daba una razón para llegar a las 3am. Hoy llevo 2 años limpio. Trabajo. Tengo un cuarto. Existo porque ese señor no dejó de hacer sándwiches."

La comunidad decidió continuar el legado.

Crearon un grupo de WhatsApp. "Los Sándwiches de Hernán."

47 personas se turnaron. Cada una hace sándwiches una noche al mes.

Los dejan en la misma esquina. A las 3am.

Han pasado 2 años desde que Hernán murió.

Los sándwiches nunca han dejado de aparecer.

Pero hay algo más.

En la esquina donde Hernán los dejaba, los vecinos pusieron una pequeña placa en el poste:

"Aquí, durante 6 años, un padre dejó 17,520 sándwiches para hijos que no eran suyos. Porque no pudo salvar al suyo. Hernán, tu hijo está orgulloso."

Lucía visita la esquina cada mes.

Siempre a las 3am.

"Para ver si los sándwiches siguen apareciendo. Porque si aparecen, significa que lo que mi papá empezó no murió con él."

Y siempre aparecen.

¿Qué harías todas las noches durante 6 años para honrar a alguien que no pudiste salvar?Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde todos los días aparecen sándwiches.

A las 3am. Exacto.

Envueltos en papel aluminio. En una bolsa plástica. Colgando de un poste.

Nadie sabía quién los dejaba.

Los habitantes de calle del sector los esperaban. Si llegabas a las 3:15am, ya no había nada.

Esto pasó todos los días durante 6 años. De 2016 a 2022.

Sin fallar. Ni un solo día.

Ni cuando llovía. Ni en Navidad. Ni en año nuevo.

3am. Siempre.

En 2022, dejaron de aparecer.

Los habitantes de calle preguntaban: "¿Dónde está el man de los sándwiches?"

Nadie sabía.

Una trabajadora social del sector, Carolina, decidió investigar.

Preguntó a vecinos. A tenderos. A vigilantes.

Hasta que un vigilante nocturno le dijo: "Yo lo vi varias veces. Era un señor mayor. Como de 65 años. Llegaba en moto. Colgaba la bolsa. Se iba. Sin hablar con nadie."

"¿Y por qué dejó de venir?"

"No sé. Hace 4 meses que no lo veo."

Carolina publicó en grupos de Facebook de Medellín: "Busco al hombre que dejaba sándwiches en Manrique a las 3am durante 6 años. Dejó de hacerlo hace 4 meses. ¿Alguien sabe quién es?"

La publicación se compartió 8,000 veces en dos días.

Finalmente, una mujer comentó: "Creo que era mi papá. Pero él murió hace 5 meses."

Carolina la contactó. Se llamaba Lucía.

"Mi papá se llamaba Hernán. Tenía 68 años. Murió de un infarto en marzo."

"¿Por qué hacía los sándwiches?"

Lucía le contó la historia.

En 2015, el hijo menor de Hernán, Sebastián, murió. Tenía 19 años.

Era adicto. Vivía en la calle en el centro de Medellín.

Hernán lo buscó durante 3 años. Todos los días después del trabajo iba al centro. A buscarlo.

Nunca lo encontró.

Un día, la policía llamó. Habían encontrado a Sebastián mu**to en una esquina de Manrique.

Desnutrición. Hipotermia. Hacía tres días que había mu**to.

Hernán quedó destruido.

"Si hubiera comido algo. Si alguien le hubiera dado comida. Tal vez no habría mu**to."

Dos semanas después del funeral, Hernán empezó.

Cada noche preparaba 8 sándwiches. Salía de su casa a las 2:45am. Llegaba a la esquina donde encontraron a Sebastián a las 3am.

Colgaba la bolsa.

Se iba.

"Le pregunté por qué lo hacía," dijo Lucía. "Me dijo: 'Porque tal vez uno de ellos es el hijo de alguien que todavía lo está buscando.'"

Hernán trabajaba en construcción. No tenía mucho dinero.

Pero cada noche, sin falta, hacía esos 8 sándwiches.

Pan. Jamón. Queso. A veces solo pan con mantequilla cuando no le alcanzaba para más.

"Calculé una vez," dijo Lucía. "En 6 años son 2,190 días. 8 sándwiches por día. Son 17,520 sándwiches."

"¿Alguna vez conoció a la gente que los comía?"

"Nunca. No quería. Decía que si los conocía, empezaría a elegir a quién darle y a quién no. Así, eran para quien los necesitara."

Carolina compartió la historia.

Se volvió viral en Medellín. Luego en Colombia.

Habitantes de calle del sector empezaron a comentar:

"Yo comí esos sándwiches durante 4 años. No sabía quién los dejaba. Me salvaron muchas noches."

"Esos sándwiches fueron lo único que comí algunos días. Quien fuera, gracias."

Un hombre comentó: "Yo era habitante de calle en Manrique. Comí esos sándwiches en 2018. Hoy tengo casa y trabajo. Tal vez no estaría aquí sin ellos."

Lucía leyó todos los comentarios.

"Mi papá nunca supo que ayudó a alguien. Murió pensando que tal vez era inútil. Que tal vez nadie los comía."

Carolina organizó algo.

Un mes después de que la historia se hiciera viral, en la esquina de Manrique, a las 3am, se reunieron 43 personas.

Todos habían comido los sándwiches de Hernán en algún momento.

Trajeron flores. Velas. Una foto de Hernán que Lucía les dio.

Hicieron un minuto de silencio a las 3am. La hora exacta.

Lucía estaba ahí. Llorando.

"Mi papá hacía esto por mi hermano. Porque no pudo salvarlo. Pero sin saberlo, ayudó a 43 personas que hoy están aquí."

Uno de los 43, un hombre de 35 años llamado Rodrigo, dijo:

"Yo estuve en la calle 7 años. Esos sándwiches me mantuvieron vivo literalmente. No sé cuántas veces pensé en rendirme. Pero sabía que a las 3am había comida. Eso me daba una razón para llegar a las 3am. Hoy llevo 2 años limpio. Trabajo. Tengo un cuarto. Existo porque ese señor no dejó de hacer sándwiches."

La comunidad decidió continuar el legado.

Crearon un grupo de WhatsApp. "Los Sándwiches de Hernán."

47 personas se turnaron. Cada una hace sándwiches una noche al mes.

Los dejan en la misma esquina. A las 3am.

Han pasado 2 años desde que Hernán murió.

Los sándwiches nunca han dejado de aparecer.

Pero hay algo más.

En la esquina donde Hernán los dejaba, los vecinos pusieron una pequeña placa en el poste:

"Aquí, durante 6 años, un padre dejó 17,520 sándwiches para hijos que no eran suyos. Porque no pudo salvar al suyo. Hernán, tu hijo está orgulloso."

Lucía visita la esquina cada mes.

Siempre a las 3am.

"Para ver si los sándwiches siguen apareciendo. Porque si aparecen, significa que lo que mi papá empezó no murió con él."

Y siempre aparecen.

¿Qué harías todas las noches durante 6 años para honrar a alguien que no pudiste salvar?Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde todos los días aparecen sándwiches.

A las 3am. Exacto.

Envueltos en papel aluminio. En una bolsa plástica. Colgando de un poste.

Nadie sabía quién los dejaba.

Los habitantes de calle del sector los esperaban. Si llegabas a las 3:15am, ya no había nada.

Esto pasó todos los días durante 6 años. De 2016 a 2022.

Sin fallar. Ni un solo día.

Ni cuando llovía. Ni en Navidad. Ni en año nuevo.

3am. Siempre.

En 2022, dejaron de aparecer.

Los habitantes de calle preguntaban: "¿Dónde está el man de los sándwiches?"

Nadie sabía.

Una trabajadora social del sector, Carolina, decidió investigar.

Preguntó a vecinos. A tenderos. A vigilantes.

Hasta que un vigilante nocturno le dijo: "Yo lo vi varias veces. Era un señor mayor. Como de 65 años. Llegaba en moto. Colgaba la bolsa. Se iba. Sin hablar con nadie."

"¿Y por qué dejó de venir?"

"No sé. Hace 4 meses que no lo veo."

Carolina publicó en grupos de Facebook de Medellín: "Busco al hombre que dejaba sándwiches en Manrique a las 3am durante 6 años. Dejó de hacerlo hace 4 meses. ¿Alguien sabe quién es?"

La publicación se compartió 8,000 veces en dos días.

Finalmente, una mujer comentó: "Creo que era mi papá. Pero él murió hace 5 meses."

Carolina la contactó. Se llamaba Lucía.

"Mi papá se llamaba Hernán. Tenía 68 años. Murió de un infarto en marzo."

"¿Por qué hacía los sándwiches?"

Lucía le contó la historia.

En 2015, el hijo menor de Hernán, Sebastián, murió. Tenía 19 años.

Era adicto. Vivía en la calle en el centro de Medellín.

Hernán lo buscó durante 3 años. Todos los días después del trabajo iba al centro. A buscarlo.

Nunca lo encontró.

Un día, la policía llamó. Habían encontrado a Sebastián mu**to en una esquina de Manrique.

Desnutrición. Hipotermia. Hacía tres días que había mu**to.

Hernán quedó destruido.

"Si hubiera comido algo. Si alguien le hubiera dado comida. Tal vez no habría mu**to."

Dos semanas después del funeral, Hernán empezó.

Cada noche preparaba 8 sándwiches. Salía de su casa a las 2:45am. Llegaba a la esquina donde encontraron a Sebastián a las 3am.

Colgaba la bolsa.

Se iba.

"Le pregunté por qué lo hacía," dijo Lucía. "Me dijo: 'Porque tal vez uno de ellos es el hijo de alguien que todavía lo está buscando.'"

Hernán trabajaba en construcción. No tenía mucho dinero.

Pero cada noche, sin falta, hacía esos 8 sándwiches.

Pan. Jamón. Queso. A veces solo pan con mantequilla cuando no le alcanzaba para más.

"Calculé una vez," dijo Lucía. "En 6 años son 2,190 días. 8 sándwiches por día. Son 17,520 sándwiches."

"¿Alguna vez conoció a la gente que los comía?"

"Nunca. No quería. Decía que si los conocía, empezaría a elegir a quién darle y a quién no. Así, eran para quien los necesitara."

Carolina compartió la historia.

Se volvió viral en Medellín. Luego en Colombia.

Habitantes de calle del sector empezaron a comentar:

"Yo comí esos sándwiches durante 4 años. No sabía quién los dejaba. Me salvaron muchas noches."

"Esos sándwiches fueron lo único que comí algunos días. Quien fuera, gracias."

Un hombre comentó: "Yo era habitante de calle en Manrique. Comí esos sándwiches en 2018. Hoy tengo casa y trabajo. Tal vez no estaría aquí sin ellos."

Lucía leyó todos los comentarios.

"Mi papá nunca supo que ayudó a alguien. Murió pensando que tal vez era inútil. Que tal vez nadie los comía."

Carolina organizó algo.

Un mes después de que la historia se hiciera viral, en la esquina de Manrique, a las 3am, se reunieron 43 personas.

Todos habían comido los sándwiches de Hernán en algún momento.

Trajeron flores. Velas. Una foto de Hernán que Lucía les dio.

Hicieron un minuto de silencio a las 3am. La hora exacta.

Lucía estaba ahí. Llorando.

"Mi papá hacía esto por mi hermano. Porque no pudo salvarlo. Pero sin saberlo, ayudó a 43 personas que hoy están aquí."

Uno de los 43, un hombre de 35 años llamado Rodrigo, dijo:

"Yo estuve en la calle 7 años. Esos sándwiches me mantuvieron vivo literalmente. No sé cuántas veces pensé en rendirme. Pero sabía que a las 3am había comida. Eso me daba una razón para llegar a las 3am. Hoy llevo 2 años limpio. Trabajo. Tengo un cuarto. Existo porque ese señor no dejó de hacer sándwiches."

La comunidad decidió continuar el legado.

Crearon un grupo de WhatsApp. "Los Sándwiches de Hernán."

47 personas se turnaron. Cada una hace sándwiches una noche al mes.

Los dejan en la misma esquina. A las 3am.

Han pasado 2 años desde que Hernán murió.

Los sándwiches nunca han dejado de aparecer.

Pero hay algo más.

En la esquina donde Hernán los dejaba, los vecinos pusieron una pequeña placa en el poste:

"Aquí, durante 6 años, un padre dejó 17,520 sándwiches para hijos que no eran suyos. Porque no pudo salvar al suyo. Hernán, tu hijo está orgulloso."

Lucía visita la esquina cada mes.

Siempre a las 3am.

"Para ver si los sándwiches siguen apareciendo. Porque si aparecen, significa que lo que mi papá empezó no murió con él."

Y siempre aparecen.

¿Qué harías todas las noches durante 6 años para honrar a alguien que no pudiste salvar?

Dirección

Jardines Del Parque
Aguascalientes
20289

Teléfono

4491551174

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando SanaMente Centro de Bienestar publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a SanaMente Centro de Bienestar:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram