24/11/2025
🌿 Cuando escuchamos más allá del comportamiento…
Muchos niños cargan palabras que jamás les pertenecieron. A veces, por prisa, cansancio o desconocimiento, ponemos etiquetas que nos permiten explicar lo que no comprendemos del todo.
En casa y en la escuela se escuchan frases como “ya ves, siempre es igual”, “es muy necia”, “no entiende”, “es inquieto”, “se porta mal”, “nunca hace caso”…
Pero detrás de cada juicio hay una historia que aún no hemos entendido.
Un niño que “no hace nada” quizá está agotado emocionalmente o perdido entre instrucciones que no logra procesar.
Un niño “demasiado inquieto” puede estar buscando regular su energía porque su cuerpo le pide movimiento.
Una niña “berrinchuda” tal vez necesita contención, estructura o sentir que alguien la mira de verdad.
Un alumno que “no se concentra” podría estar luchando en silencio con miedos, dificultades cognitivas o situaciones familiares complejas.
Las etiquetas reducen.
La comprensión abre caminos.
La escucha transforma.
Cuando decidimos mirar con curiosidad y no con juicio, algo cambia.
Cuando ajustamos nuestra respuesta, el niño cambia también.
Los niños no necesitan definiciones que los limiten…
Necesitan adultos que los lean con el corazón y la mente abierta.
Preguntarnos siempre:
👉 “¿Qué me está queriendo comunicar con esto?”
👉 “¿Qué habilidad aún no ha desarrollado?”
👉 “¿Cómo puedo acompañarlo sin herirlo?”
Porque cuando dejamos de etiquetar y empezamos a entender…
la relación sana comienza a crecer.