31/12/2025
¡Hola!
Antes que nada, gracias por seguir aquí, por leerme, y por acompañarme un año más.
¿Te acuerdas de la publicación de hace unos años de la primera foto?
Fue en diciembre del 2023, en la que te contaba que ese año esperaba que ese diciembre las cosas fueran diferentes, en diciembre del 2022 te había compartido también una foto con esos amiguitos de la imagen, en el 2023 te contaba que existía un profundo dolor al pensar que lo que con tanta ilusión esperábamos, no pasaría, el 2024 fue un camino de dolor, lágrimas, tristezas, de sanar duelos, de horas de terapia y de enfrentarme a mi historia, mis heridas, y a lo que realmente dolía.
Pausa, porque debo reconocerme el valor de haberlo logrado, en el 2025 la vida fue buscar nuevas metas, nuevos sueños, nuevas ilusiones, aunque la de que esa personita llegara a nuestras vidas, no se iba.
A mediados del 2025 llegó el cierre de mi terapia relacionado a lo que quería y tenía que trabajar, y entonces empezó a renacer la esperanza de que talvez la historia podría ser diferente.
A finales de septiembre empezamos a recibir llamadas que nos parecieron extrañas sobre nuestro proceso de adopción, y el 22 de octubre nos dijeron que había una propuesta para nosotros.
¿Cómo? Ni yo lo entiendo, sólo puedo entenderlo con mi fé en Dios, en su forma extraña en la que suceden las cosas, al final, la vida me cambio un diciembre, no cuando yo quería, no cuando yo creía, pero la vida nos cambió.
Jesús llego, una semana antes de diciembre ya estaba viviendo con nosotros, un diciembre dos años después de lo que yo me imagine, aprendí paciencia en el camino, aprendí que sanar vale la pena, que sanar lo que te duele te hace más libre, y que después tienes que aprender que hacer con esa libertad, pero que al final vale mil veces la pena.
Aprendí que tenemos el control de una parte de nuestra vida, pero de otra parte, si aprendemos a verla, pueden pasar milagros, y recordarme que estos pueden ser tan simples como un amanecer o un atardecer, o tan grandes como convertirme en mamá por segunda ocasión en unos minutos. Trabajé en mi tolerancia a la frustración, la paciencia, el amor a mi misma, y fortalecer mi fé.
Sigo...