12/01/2026
En tiempos de metas y resoluciones, no necesitamos muuucho 🐮✨ solo poner reversa a un patrón de acción y pensamiento.
Nos hemos habituado a sobre-reaccionar por todo, a sentirnos ofendidos, frustrados, y ansiosos por lo microscópico. Al mismo tiempo, nuestra expectativa de alegría es descomunalmente alta. Queremos éxtasis, momentos épicos, premios visibles, metas gigantes. La cultura nos ha hecho creer que solo los “logros épicos” merecen celebración.
La paradoja es feroz: nos irritamos por lo mínimo, pero no celebramos lo mínimo. Adictos a la tensión, mientras desperdiciamos energía emocional, dejando pasar lo verdaderamente importante.
El desafío, el acto revolucionario, es invertir la relación: Alegría genuina, sin condiciones. Tomar cada gesto cotidiano, como un milagro, porque en realidad lo es… ✨🫀