18/02/2026
El trabajo corporal, nos ayuda a reconocer lo que sentimos y a transitar por aquello que puede ser doloroso, incómodo y desafiante.
Esto nos permite regresar a habitarnos, sin apegarnos a las historias para poder vivir desde la autenticidad, reconociendo la presencia, sin pretender que sea siempre perfecto, agradable o “bonito”.
Escuchando las memorias corporales desde el tono y el ritmo que podemos sostener, aprendiendo a ponernos a salvo. Dándonos lo que en su momento no nos pudieron dar.
Nos permite darle el justo espacio a cada cosa y desapegarnos de aquello que nos hace sufrir y que nos impide reconocer la conexión. En ello está tanto el apego a lo bello como aquello que no nos gusta.
Porque habitarnos, es regresar a nuestro hogar que es mucho más grande que el dolor y nos permite sostenerlo todo.
La práctica hace al maestro
Tiempo y espacio…
Nota. Si sientes que no puedes darle escucha al dolor, si no te sientes a salvo, busca apoyo profesional.