25/05/2023
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia es el período comprendido entre los 10 y los 19 años (Organización Mundial de la Salud, 1978 y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2002; citados en Torres, s.f.).
Se trata de un proceso esencial del desarrollo de la persona, donde se producen intensos cambios a nivel físico, psicológico, emocional y social. Los adolescentes están más centrados en sí mismos, en sus amigos y en el mundo exterior que los rodea, y también comienzan a desarrollar su capacidad de razonamiento, su pensamiento crítico y su proceso de toma de decisiones.
Este período evolutivo va a estar marcado por la búsqueda de identidad y autonomía personal, distanciamiento de los valores familiares y un gran énfasis en la necesidad de aceptación por el grupo de iguales, convirtiéndose en la etapa evolutiva con mayor riesgo de inicio del consumo de dr**as y otras conductas adictivas (Becoña, 2000; Brime, et al., 2019; Chóliz, 2017; Sussman et al., 2004; citado en Vázquez, s.f.).
En este mismo sentido, en nuestro país, en este siglo XXI, nos enfrentamos a una adolescencia con otros retos:
La supervisión familiar es menor, igual que las horas de convivencia ya que por cuestiones laborales y por el incremento del costo de vida, en muchos hogares se requiere más de un salario para mantener a una familia, lo que generalmente lleva a que ambos progenitores laboren fuera de casa.
Las jornadas laborales también influyen; el desplazamiento del hogar hacia el lugar de trabajo, muchas veces consume un mayor tiempo.
En consecuencia el cuidado de las y los adolescentes queda relegado a otras personas de la familia en el mejor de los casos y, en otros, no hay supervisión.
La situación de violencia que atraviesa el país en los últimos años:
Las niñas, niños y adolescentes pueden ser víctimas de violencia en el hogar y por algún miembro de la familia.
En muchos casos puede existir propiamente violencia sexual.
Sin olvidar que ha habido casos de homicidios en estas poblaciones.
También cabe destacar las cuestiones de acoso escolar que pueden también vivir nuestro alumnado.
En algunos lugares es escasa la accesibilidad a otras actividades que generen alternativas saludables y de pertenencia como pueden ser el deporte, la lectura u otras actividades recreativas y que en muchos escenarios genera un reto para la población, pero es importante tener en cuenta que la adolescencia requiere de estas para fomentar un desarrollo integral en esta etapa.