05/02/2026
La flojera puede destruir a tu hijo. Y lo peor: tú eres el único responsable si lo permites 😱
Muchos padres confunden amor con consentimiento. Piensan que darles a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron es buena crianza, pero se olvidan de enseñarles lo más importante: responsabilidad, esfuerzo y disciplina. Entonces crían adultos inútiles que no saben hacer nada por sí mismos.
Un hijo flojo no nace, se crea. Se crea cada vez que le haces la tarea, le recoges el cuarto, le resuelves sus problemas y le permites vivir sin consecuencias. Lo estás preparando para fracasar en la vida real, donde nadie le va a hacer las cosas.
La responsabilidad no se enseña con sermones, se enseña con experiencias. Los niños que asumen responsabilidades desde pequeños desarrollan mayor confianza en sí mismos, autonomía y mejor adaptación social. Aprenden que cada acción tiene consecuencias y que el trabajo es parte de la vida, no un castigo.
Asignar tareas no es maltrato infantil, es educación. Ordenar su cuarto, lavar sus platos, colaborar en casa: todo eso construye carácter. Los hijos que nunca colaboran en casa crecen creyendo que el mundo les debe todo.
El problema no es solo la flojera física, es la mentalidad. Un hijo acostumbrado a no esforzarse será un adulto que abandona al primer obstáculo. No tendrá disciplina, no sabrá trabajar en equipo y esperará que otros resuelvan su vida.
Enseñarles a trabajar es el mejor regalo que puedes darles. Porque en el mundo real, nadie los va a consentir. Y si tú no les enseñas a esforzarse, la vida se los enseñará… pero de la forma más brutal.