31/10/2025
E𝐥 𝐲𝐨𝐠𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.
A veces, sin darnos cuenta, nos sorprendemos emitiendo juicios sobre otras personas: su comportamiento, sus decisiones, su manera de vivir la vida.
Otras veces… no es juicio, es tristeza.
U𝐧𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚 𝐭𝐫𝐢𝐬𝐭𝐞𝐳𝐚 que nace al ver una situación 𝐚𝐣𝐞𝐧𝐚 que —aunque no comprendamos del todo— nos sacude, nos duele, nos rompe algo por dentro.
¿Por qué sucede esto?
Porque cuando algo nos mueve tanto, lo más probable es que 𝐧𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥𝐥𝐨.
Quizá vemos reflejada 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐞𝐣𝐚 𝐡𝐞𝐫𝐢𝐝𝐚..
O una parte de nosotros que aún no ha sido vista, sanada, ni abrazada.
En el 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐚𝐦𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐀 lo entendí de forma muy clara:
“𝐄𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐚́𝐜𝐢𝐥 𝐥𝐢𝐝𝐢𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐬𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐚𝐣𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨𝐬.”
Y no lo digo para justificar la crítica, sino para reconocer que detrás de muchas emociones hay algo nuestro pidiendo atención.
La ilusión, como dice la 𝐥𝐢𝐭𝐞𝐫𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚 HARE 𝐊𝐫𝐢𝐬𝐡𝐧𝐚, es astuta: nos envuelve, nos distrae, y evita temporalmente el sufrimiento… pero también evita el aprendizaje.
El yoga es lo contrario de esa ilusión.
𝐍𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐪𝐮𝐢𝐭𝐚𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐚́𝐬𝐜𝐚𝐫𝐚𝐬, 𝐬𝐨𝐥𝐭𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐬𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐣𝐮𝐞𝐳 𝐲 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐡𝐨𝐧𝐞𝐬𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐣𝐨.
No se trata de perfección. Se trata de presencia.
De estar disponibles para sentir, reconocer y transformar.
Cuando me siento tentado a juzgar, respiro… y me pregunto:
¿Qué de esto tiene que ver conmigo?
¿Qué parte de mi historia se refleja aquí?
¿Qué me duele tanto que prefiero proyectarlo afuera?
Y no siempre tengo las respuestas. Pero la práctica me sostiene.
El yoga, más allá del tapete, es un compromiso de disciplina, amor propio y responsabilidad.
No solo hacia el cuerpo… sino hacia el alma.
No solo hacia el otro… sino hacia uno mismo.
Hoy te invito a dejar por un momento 𝐞𝐥 𝐣𝐮𝐢𝐜𝐢𝐨,
A 𝐦𝐢𝐫𝐚𝐫 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 con valentía,
Y a iniciar ese camino difícil pero amoroso que transforma verdaderamente: el de la conciencia.
Porque solo cuando reconozco lo mío, puedo comprender lo del otro sin cargarlo, juzgarlo ni huir de ello.
𝑷𝑫. 𝑵𝒐 𝒊𝒎𝒑𝒐𝒓𝒕𝒂 𝒄𝒖𝒂́𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒖𝒆𝒍𝒂, 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒉𝒂𝒛𝒕𝒆 𝒄𝒂𝒓𝒈𝒐.
𝑪𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒓𝒊𝒏̃𝒐, 𝒋𝒖𝒍𝒊𝒐 𝑴𝒂𝒄𝒊́𝒂𝒔.
𝑵𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒔𝒆.