22/10/2025
AMOR DE PADRE
Hace ya un tiempo que me separé de mi esposa con la que tuvimos juntos una hija, que hoy tiene 16 años.
Ella me sigue visitando de ves en cuando, me cuenta como le va, como es que su mamá se volvió a casar, como es que ella es la primera de la clase, los chicos que le gustan, en fin su día a día.
Pero últimamente la he visto más desanimada, ese brillo en su cara ha desvanecido cada vez más.
Hasta que un día llegó llorando y como pudo me confesó que intentaron abusar de ella.
Me dijo que había aguantado hasta donde podía las conversaciones incómodas, las miradas fijas, los toqueteos inapropiados pero estaba llegando al límite.
Al enfrentarse y ponerle un alto a su agresor, él no lo tomó muy bien y comenzó el ataque... esos minutos parecían horas hasta que llegó su salvación, Pero desgraciadamente al contarle todo lo ocurrido a esa persona en quien confiaba, la tachó de mentirosa, pues, ¿Cómo su marido iba a tratar de hacerle algo a su hija?.
Mi hija después de desahogarse se calmó un poco más, me dio las gracias por escucharla, se despidió de mí y se fue a casa.
Al oír lo ocurrido no pude quedarme sin hacer nada.
Al llegar la noche y estar dentro de mi antigua casa, me dirigí a la habitación de mi hija para ver cómo dormía.
En eso ví al infeliz entrando lentamente y tan sigiloso como podía, con su mirada llena intensiones de acabar lo que había empezado.
En eso me ve, sorprendido y algo molesto pregunta quién soy y que hago ahí, al intentar prender la luz se lo impedí rápidamente, pues no quería despertarla.
Tomé algo y lo golpeé en la cabeza para sacarlo de la habitación.
Me percaté que mi hija estaba despierta algo asustada y confundida, le dije que se fuera a dormir que no se preocupara y cerré la puerta con seguro.
Él intentaba huir incorporándose torpemente en pie, sujeté su cabeza y la estrellé contra la pared y en el p*so repetidas ocaciones, para luego levantarlo y lanzarlo por las escaleras.
Al bajar y ver cómo patéticamente me imploraba que parara, p*sando fuertemente su pecho lo amenacé:
“Te le vuelves a acercar, tocar o mirar y no saldrás con tanta suerte la próxima.”
Luego de eso me fuí.
A la mañana siguiente ,mi hija vino a visitarme de nuevo, me contó que su padrastro estaba en el hospital, y que cuando su madre salió del cuarto, él le pidió disculpas y comentó que aseguraría que tuvo un accidente.
Seguido de eso, mi hija lloró de felicidad, dejó unas flores en mi lápida y se despidió diciendo :
“Gracias por estar siempre para protegerme y escucharme, Te amo papá.”
Créditos a su autor.
🖤✨💕