16/11/2025
✨ Cuidar a un paciente geriátrico es entrar en el territorio sagrado del tiempo.
Es mirar a los ojos a una vida que ha caminado largo, que ha amado, que ha perdido, que ha resistido… y que aún merece ser cuidada con la misma delicadeza con la que se sostiene una pieza invaluable.
El diagnóstico y el tratamiento se vuelven entonces un tablero de ajedrez, donde cada movimiento es una metáfora de respeto.
Mover una pieza puede sanar, puede aliviar… o puede lastimar.
Por eso, el rey —el corazón de esta partida— siempre es el paciente, a quien protegemos con toda la energía posible.
Y cuando esta labor se hace con amor, con profesionalismo, con conocimiento que no solo viene de libros, sino de la vida misma… algo hermoso sucede.
El cuerpo vuelve a encontrar equilibrio, las familias recuperan esperanza, y ese ser querido —el abuelito, la mamá, el papá— vuelve a sonreír, vuelve a casa, vuelve a la vida.
Sí, con sus enfermedades…
pero también con sus historias, sus ganas y su luz intacta.
Porque así es este arte:
sanar lo que se puede, acompañar lo que duele, y honrar —siempre— los años vividos.
Dra. Ana Nuñez
Esp. Urgencias Médico Quirúrgicas
Dipl. Geriatría