19/12/2025
Ya basta!!! ⛔
No todo lo que se llama “rescate” lo es.
No todo lo que se hace en nombre del amor a los animales es protección.
El hacinamiento es maltrato, aunque venga acompañado de discursos emotivos, fotos tristes y solicitudes de donación.
Tener animales amontonados, sin espacio, sin atención veterinaria suficiente, sin socialización y sin salidas reales no es salvar vidas, es prolongar el sufrimiento.
Las verdaderas activistas estamos todos los días frente a la crueldad: animales golpeados, abusados, enfermos, abandonados.
Eso cansa, rompe, desgasta y también enferma.
Pero ese dolor no justifica cruzar la línea y convertirnos —aunque sea sin intención— en parte del problema.
Rescatar no es acumular.
Rescatar no es llenar jaulas, patios o cuartos.
Rescatar es tener límites, estructura y responsabilidad.
Y hay que decirlo sin rodeos:
Quien lucra con la protección animal y vive permanentemente victimizándose, quien todo el tiempo señala al gobierno como el enemigo para evadir su propia responsabilidad, quien utiliza lágrimas, gritos y tragedias como herramienta de chantaje emocional, no es activista.
Es alguien explotando el dolor animal para beneficio propio.
Pero también hay otra verdad incómoda:
Las activistas se rompen.
Cargamos muerte, abandono, violencia y frustración todos los días.
Necesitamos terapia, contención, pausas y redes de apoyo, y nadie está priorizando la salud mental de quienes sostienen esta lucha.
Normalizar el colapso emocional no es compromiso, es negligencia.
Exigir que sigamos “aguantando” no es amor por los animales, es sacrificar personas en nombre de la causa.
No podemos señalar el maltrato afuera mientras lo normalizamos adentro.
No podemos exigir bienestar animal mientras colapsamos albergues y a quienes los sostienen.
No podemos seguir justificando el caos con la frase “es que no podía dejarlos”.
Cuidar animales también implica saber decir NO.
Implica apostar por esterilización, hogares temporales, prevención y soluciones comunitarias.
Implica cuidar nuestra salud mental y dejar de jugar a ser salvadoras a costa de vidas y de nosotras mismas.
Esto no es comodidad.
Esto es responsabilidad.
Esto es ética.
Menos egos.
Menos acumulación.
Menos manipulación emocional.
Más verdad.
Más bienestar animal real.