04/01/2026
Queridos padres:
Los niños llegan al mundo con necesidades básicas muy claras: amor, seguridad, comprensión y buen trato. No es un capricho, es una necesidad biológica y emocional.
Cuando en lugar de eso reciben gritos, rechazo o golpes, el cerebro infantil entra en modo supervivencia. Poco a poco su arquitectura cerebral se adapta al peligro, no al aprendizaje. Esto altera la regulación emocional, la conducta y la forma de vincularse en la vida adulta.
Aquí se muestra un ejemplo contundente: el cerebro del niño de la derecha ha vivido negligencia. No es “exageración”, es daño neurobiológico real.
Si crees que necesitas gritar o golpear para educar, no es falta de autoridad, es falta de herramientas. Busca ayuda profesional.
Y no, los adultos que “salieron adelante” pese a una crianza violenta no son personas de bien gracias a los golpes o los gritos.
Lo son a pesar de ellos.
Por su resiliencia.
Por su esfuerzo.
Porque su sistema de supervivencia estuvo encendido demasiado tiempo.
Criar con violencia no forma carácter.
Forma heridas.