10/10/2025
Nos gustaría aclarar que la ansiedad no es un enemigo ni una enfermedad que haya que eliminar.
Es una respuesta natural ante contextos percibidos como inciertos o amenazantes.
El problema no es “tener ansiedad”, sino cómo respondemos ante ella.
Aquí te dejamos algunas formas de enfrentarte a ella:
Entretenimiento en discriminación:
Aprendemos a distinguir señales reales de peligro de aquellas que solo evocan malestar.
Ejemplo: No es lo mismo sentir ansiedad porque tu jefe te llama (historia de castigos previos) que porque realmente hay riesgo laboral.
Entrenarse en discriminación es aprender a leer el contexto, no solo el cuerpo.
En pareja, esto se ve cuando alguien confunde “ansiedad por apego” con “intuición”.
La práctica es notar qué estímulo actual dispara el malestar y qué función tiene esa emoción en la relación.
Desmantelamientode la rumia:
Rumiamos porque creemos que pensar más igual a resolver más.
En realidad, es un intento de evitación experiencial: pensar para no sentir.
Ejemplo académico: dar mil vueltas al “y si repruebo” en lugar de estudiar.
Ejemplo familiar: repasar discusiones pasadas para intentar “entenderlas” y no enfrentarlas de nuevo.
El desmantelamiento implica detectar cuándo pensar ya no tiene función adaptativa y redirigir la conducta hacia acciones con valor.
Violación de expectativas:
La ansiedad se alimenta de predicciones rígidas (“si me rechazan, no lo soportaré”).
Por eso usamos violación de expectativas: exponer al sujeto a la experiencia y comprobar que su predicción no se cumple o se tolera mejor de lo esperado.
Ejemplo: hablar en público y notar que el corazón late fuerte, pero no pasa nada catastrófico.
En relaciones: expresar un límite y ver que el mundo no se acaba.
Técnicas de exposición:
No se trata de “quitar el miedo”, sino de aprender que se puede actuar con él presente.
Cada exposición es un ensayo de flexibilidad psicológica.
En el trabajo: participar en una reunión aunque sientas ansiedad.
En familia: hablar de un tema difícil sin escapar ni atacar.
En pareja: quedarte en la conversación incómoda, sin “huir emocionalmente”.
La ansiedad no se erradica, se entrena.
A través del análisis funcional, identificamos qué mantiene las conductas de evitación y diseñamos experiencias que amplíen la tolerancia al malestar.
Desde ACT, aprendemos a aceptar la presencia de la ansiedad sin fusionarnos con ella, y a movernos en dirección a nuestros valores, incluso con miedo.
La ansiedad no te está saboteando, te está recordando que estás saliendo de tu zona de control.
Entrénala, no la domestiques.