27/03/2026
Bhagaván: La creación no es ni buena ni mala. Es lo que es. Es la mente humana la que le superpone todo tipo de elucubraciones porque siempre lo ve todo desde su propio ángulo y según se adecue a sus propios intereses. Una mujer es sencillamente una mujer, pero para una mente será "madre", para otra, "hermana", para otra, "tía" y así sucesivamente. A los hombres les encantan las mujeres pero odian a las serpientes y no les importan nada la hierba y las piedras que hay al borde del camino. Todas estas asociaciones son la causa de todo el sufrimiento que hay en el mundo. La creación es como el árbol pípal (1): los pájaros se comen sus frutos o se cobijan en sus ramas; los hombres disfrutan del frescor de la sombra que les da; pero también puede que alguien lo utilice para colgarse del cuello. Sin embargo, el árbol sigue viviendo tranquilamente, sin preocuparse ni enterarse de todos los usos que se hacen de él. Es la mente humana la que crea sus propias dificultades y, después, se pone a pedir ayuda a gritos: "¿Es que Dios es tan parcial como para darle paz a unos y sufrimiento a otros?". En la creación hay sitio para todo; pero el hombre se niega a ver el bien, lo sano y lo hermoso, y no para de gimotear, como si fuera un hombre hambriento que está sentado ante un plato delicioso y, en vez de usar la mano para saciar su hambre, se dedica a lamentarse sin cesar. ¿De quién es la culpa, de Dios o del hombre? Pero, afortunadamente para el hombre, Dios, en Su infinita misericordia, no lo abandona nunca y no para de darle oportunidades aportándole gurus y escrituras sagradas que le conduzcan a descubrir lo incorrecto de su conducta y, finalmente, la felicidad eterna.
Ramana Maharshi