24/03/2026
Una mujer de 80 años
y una joven de 18
compartiendo el mismo espacio, el mismo latido.
El tiempo, en lugar de separarlas,
las reunió.
Ahí, en medio del grupo,
las despedidas encontraron voz,
una madre asintió,
un hijo recibió permiso para ir a la vida,
un hombre cantó para despedir a su padre,
y aquello que había sido contenido por tanto tiempo
finalmente encontró movimiento.
Porque los Constelaciones Familiares no se explican, se experimentan.
Gracias a mis padres, y a los suyos.
A esas uniones que, mucho antes de nosotros, hicieron posible este encuentro.
Taller de Constelaciones Familiares.