04/03/2026
El aluminio es el tercer elemento más abundante de la corteza terrestre (después del oxígeno y el silicio), y es el metal más abundante.
Por ese motivo, el aluminio está presente de forma natural en muchos alimentos saludables y en el agua, generalmente sin causar daños en personas sanas.
Ejemplos: Té (especialmente té negro), Espinaca, Acelga, Champiñones, Lentejas, Garbanzos, Frijoles, Cereales integrales, Hierbas y especias.
Ingresa en pequeñas cantidades al cuerpo, pero es eliminado a través de los riñones.
Hasta ahora, no se ha demostrado ninguna función biológica indispensable del aluminio en humanos (es decir, no existe una enfermedad por deficiencia de aluminio).
Por otro lado, la intoxicación por aluminio sí existe, pero es rara.
El conocimiento científico actual ha establecido que la exposición al aluminio por alimentos durante la vida es de 468–2785 mg.
En contraste, la exposición acumulada por vacunas infantiles es aproximadamente 12 mg en toda la vida.
Este mes en la revista Pediatrics (2026) se publicó este artículo científico explicando que algunas vacunas contienen sales de aluminio (por ejemplo, hidróxido o fosfato de aluminio) que funcionan como adyuvantes, es decir, como sustancias necesarias para que las vacunas funcionen eficazmente.
Sin esos adyuvantes, quiza se necesitaría estar vacunando cada año a los niños por el resto de sus vidas.
El artículo científico explica que no se ha demostrado asociación entre aluminio en vacunas y: autismo, enfermedades autoinmunes, asma, alergias, trastornos neurológicos.
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