Lic. Psic. Jonathan Medina Rosas

Lic. Psic. Jonathan Medina Rosas Consultorio de Atención Psicológica

Maestro en Psicología infantil y adolescente
C. Jonathan Medina Rosas. Cuidemos nuestra salud emocional

"La terapia psicológica no te crea ni te destruye, solo te transforma"

28/04/2026

¿Los psicólogos deben usar bata blanca?

No, los psicólogos en general no necesitan usar bata blanca.

La bata blanca suele estar asociada a profesiones médicas como médicos, dentistas o personal de laboratorio, donde hay razones prácticas como higiene, protección o simbolismo de autoridad médica. En el caso de los psicólogos, especialmente aquellos que trabajan en consulta clínica o terapia, el uso de la bata blanca no es habitual ni necesario. De hecho, muchos psicólogos prefieren vestimenta más casual o formal sin bata, para fomentar un ambiente de confianza, cercanía y menor jerarquía con el paciente.

Excepciones:

Algunos psicólogos que trabajan en hospitales o clínicas médicas pueden usar bata blanca si la institución lo exige por protocolo general de imagen profesional o para distinguir al personal clínico.

Psicólogos en áreas de neuropsicología o investigación biomédica a veces usan bata en laboratorios por temas de seguridad.

10/04/2026

La responsabilidad afectiva también es saber que somos la debilidad de alguien y no aprovecharnos de eso. Es entender que hay personas que nos entregan su corazón con confianza, que se vuelven vulnerables a nuestro lado, y tener la madurez de no jugar con sus sentimientos, no manipularlos ni usar su cariño para nuestro beneficio. Porque cuando alguien te da su afecto de verdad, esa vulnerabilidad merece respeto, no un arma para lastimar.

La verdadera responsabilidad afectiva está en cuidar lo que otros depositan en ti, aunque ya no sientas lo mismo.

¿Existen realmente los trastornos del aprendizaje o los cerebros simplemente aprenden diferente? 🫢    Hay una pregunta q...
08/04/2026

¿Existen realmente los trastornos del aprendizaje o los cerebros simplemente aprenden diferente? 🫢

Hay una pregunta que la psicopedagogía todavía no se anima a hacer con toda la honestidad que merece: ¿estamos diagnosticando niños o estamos diagnosticando una época? Porque cuando uno se detiene a observar con cuidado, empieza a notar que la mayoría de lo que hoy se llama "trastorno" no es una falla del cerebro, sino la huella que deja una cultura que cambió demasiado rápido para que el ser humano pudiera seguirle el paso.

La psicopedagoga argentina Rufina Pearson abrió una puerta fundamental con su libro Otra forma diferente de aprender, al plantear que hay niños que no aprenden mal, sino distinto. Que su cerebro no es un cerebro roto, sino un cerebro que procesa la realidad por caminos diferentes. Esa distinción no es menor, es la diferencia entre patologizar a un niño y acompañarlo. Es la diferencia entre ponerle una etiqueta de por vida o entender que su modo de aprender simplemente no encaja con el molde que la escuela tradicional construyó en otro siglo.
Ahora bien, hay que ser precisos, porque no todo es lo mismo. Existen condiciones en las que la arquitectura neurológica del niño configura las sinapsis de un modo genuinamente diferente. La dislexia es un caso claro. No se trata de desatención, ni de falta de esfuerzo, ni de un problema cultural, es una variante en la forma en que el cerebro procesa el lenguaje escrito, con correlatos neurológicos documentados, con una base genética identificable. Un niño disléxico no aprende distinto porque vive en la era del teléfono celular. Su cerebro está cableado de otra manera, y eso exige una respuesta pedagógica específica, paciente y especializada. Negar esto sería tan irresponsable como sobrediagnosticar.
Pero la dislexia no es la regla, es la excepción. El problema es que hoy se aplica el mismo rótulo de "trastorno" a fenómenos que tienen un origen completamente diferente.
Alvin Toffler lo advirtió décadas atrás en El shock del futuro, cuando los cambios sociales y tecnológicos se aceleran más allá de la capacidad de adaptación humana, aparecen síntomas. Ansiedad, desorientación, incapacidad de sostener la atención, dificultad para procesar información de modo lineal. No son enfermedades. Son respuestas. El organismo humano reaccionando ante un entorno que muta a una velocidad para la que no fue diseñado.

Un niño que creció con la estimulación fragmentada de las pantallas, con el scroll infinito como paisaje cotidiano, con notificaciones interrumpiendo cada secuencia de pensamiento, no tiene un trastorno por déficit de atención. Tiene un cerebro que aprendió a funcionar en un entorno de hiperstimulación y ahora no puede tolerar la lentitud de un aula. Eso no es patología, es adaptación mal dirigida. Es el resultado de una cultura que abandonó la profundidad por la velocidad, y que después se sorprende cuando los niños no pueden concentrarse en nada que dure más de tres minutos.
Lo que muchos llaman trastorno es, en realidad, el síntoma de una época. Es el costo que paga la infancia cuando la sociedad cambia sin preguntarle al cerebro en desarrollo si puede seguir ese ritmo.
La desatención masiva, la impulsividad, la dificultad para sostener el esfuerzo sostenido no nacieron con el niño, nacieron con el mundo que le tocó habitar. Y medicar ese mundo con un diagnóstico individual no solo es un error clínico, es una injusticia.

La mirada psicopedagógica que hace falta hoy no es la que busca el trastorno para nombrarlo y contenerlo, sino la que pregunta qué le está pasando a este niño en este contexto, con esta historia, en esta familia, en esta escuela. Una mirada que distinga con rigor cuándo estamos ante una diferencia neurológica genuina y cuándo estamos ante un niño que simplemente no fue acompañado en su modo particular de aprender, o que está pagando con su atención el precio de una cultura que no para.
Lo que escribo acá no es la voz de un especialista consagrado. De hecho, soy estudiante de cuarto año de Psicopedagogía, y precisamente por eso me permito esta honestidad, estoy en formación, y en ese proceso elegí, conscientemente, construir una mirada diferente. No quiero recibirme para empezar a ver déficits por todos lados. No quiero convertirme en alguien que tiene un sello diagnóstico listo para cada niño que no encaja. Esa no es mi intención ni mi vocación. Mi objetivo es otro, más simple y más exigente a la vez, ayudar a que los seres humanos aprendan de la manera que pueden.
Acompañar desde lo que cada uno trae, no desde lo que le falta. Porque ningún niño es un diagnóstico, y ningún aprendizaje debería comenzar con una etiqueta. Algunos cerebros aprenden diferente porque así están construidos, y eso merece respeto y pedagogía específica. Pero muchos otros simplemente están respondiendo, como pueden, a un mundo que cambió antes de que alguien les enseñara a habitarlo.

Julio César Cháves

🧠 ¿Por qué un psicólogo también necesita terapia?Porque, antes que terapeuta… es humano.Escucha dolor, sostiene historia...
31/03/2026

🧠 ¿Por qué un psicólogo también necesita terapia?

Porque, antes que terapeuta… es humano.

Escucha dolor, sostiene historias difíciles, acompaña duelos, crisis y heridas profundas. Está presente para otros, pero también necesita un espacio donde poder ser sostenido.

Un psicólogo que asiste a terapia no es menos capaz… es más consciente.

✨ Puede reconocer lo que le pertenece y lo que no
✨ Trabaja sus propias heridas para no interferir en el proceso del paciente
✨ Tiene mayor claridad emocional y ética
✨ Aprende a poner límites saludables
✨ Y cuida su salud mental para poder cuidar la de otros

Ir a terapia no es debilidad, es responsabilidad profesional y personal.

Así como un médico no se opera a sí mismo, un psicólogo no debería ser su propio terapeuta.

💬 Porque acompañar a otros implica, también, hacerse cargo del propio proceso.

La salud mental no solo se enseña… se practica.

25/03/2026

👉 “Me da ansiedad cuando alguien tarda en contestarme”

La espera no solo es tiempo, es fantasía.

En el silencio del otro, aparecen viejas experiencias de ausencia y abandono.

No angustia el mensaje que no llega, angustia lo que ese vacío despierta en tu historia.

𝗗𝗜𝗦𝗖𝗔𝗣𝗔𝗖𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗜𝗡𝗧𝗘𝗟𝗘𝗖𝗧𝗨𝗔𝗟La discapacidad intelectual es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por limitaciones e...
21/03/2026

𝗗𝗜𝗦𝗖𝗔𝗣𝗔𝗖𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗜𝗡𝗧𝗘𝗟𝗘𝗖𝗧𝗨𝗔𝗟

La discapacidad intelectual es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por limitaciones en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, que afectan habilidades conceptuales, sociales y prácticas.

Según el DSM-5, la clasificación se basa principalmente en el funcionamiento adaptativo, aunque tradicionalmente también se han utilizado rangos aproximados de cociente intelectual (CI) como referencia.

Los niveles tradicionales de CI incluyen:

🔹 𝗗𝗶𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹 𝗹𝗲𝘃𝗲
CI aproximado 50 – 69
Las personas pueden desarrollar habilidades académicas básicas y alcanzar cierto grado de independencia con apoyo limitado.
🔹 𝗗𝗶𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹 𝗺𝗼𝗱𝗲𝗿𝗮𝗱𝗮
CI aproximado 35 – 49
Presentan mayores dificultades en el aprendizaje y requieren apoyo más frecuente en actividades de la vida diaria.
🔹 𝗗𝗶𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹 𝗴𝗿𝗮𝘃𝗲
CI aproximado 20 – 34
Las limitaciones en el lenguaje, el aprendizaje y la autonomía son significativas, por lo que necesitan apoyo constante.
🔹 𝗗𝗶𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮
CI aproximado < 20
Existe una dependencia casi total para las actividades de la vida diaria y se requiere apoyo intensivo permanente.

⚠️ Esta información es educativa y no constituye un diagnóstico.
La evaluación debe ser realizada por profesionales especializados en neuropsicología y salud mental infantil.

“Cada niño tiene su propio ritmo de aprender” es una idea muy poderosa en educación porque el desarrollo infantil no es ...
17/03/2026

“Cada niño tiene su propio ritmo de aprender” es una idea muy poderosa en educación porque el desarrollo infantil no es una carrera, sino un proceso. 🧠🌱

Cada niño madura, comprende y adquiere habilidades a tiempos diferentes. Algunos aprenden a leer antes, otros desarrollan primero habilidades artísticas, sociales o motoras. Eso no significa que uno sea más inteligente que otro, simplemente significa que su proceso es distinto.

¿Por qué es importante respetar el ritmo de aprendizaje?

1. Reduce la frustración
Cuando se presiona demasiado a un niño para que aprenda algo para lo que aún no está listo, puede sentirse incapaz o frustrado.

2. Protege su autoestima
Comparar constantemente con otros niños puede hacer que el niño piense: “No soy bueno”, cuando en realidad solo necesita más tiempo.

3. Favorece un aprendizaje más sólido
Cuando los niños aprenden a su ritmo, comprenden mejor y el aprendizaje se vuelve más significativo.

4. Permite descubrir talentos
Un niño que quizá tarda más en matemáticas puede destacar en creatividad, arte o habilidades sociales.

¿Cómo pueden apoyar los padres?

✨ Evitar comparaciones
Cada niño tiene su propio proceso.

✨ Valorar el esfuerzo
Más que el resultado, reconocer cuando el niño intenta.

✨ Dar tiempo para practicar
La repetición y la experiencia ayudan al aprendizaje.

✨ Acompañar sin presionar
Apoyar, guiar y motivar sin convertir el aprendizaje en una fuente de estrés.

Un niño que aprende rápido no siempre aprende mejor,
y un niño que aprende más despacio no significa que no pueda lograrlo.

Cada niño tiene su propio ritmo… y respetarlo también es educar. 💛

Un niño puede no tomar bien el lápiz por varias razones relacionadas con su desarrollo. No siempre es falta de esfuerzo;...
17/03/2026

Un niño puede no tomar bien el lápiz por varias razones relacionadas con su desarrollo. No siempre es falta de esfuerzo; muchas veces tiene que ver con habilidades que aún están madurando. ✏️

Aquí te explico las causas más comunes:

1. Inmadurez en la motricidad fina

Los músculos de los dedos todavía no tienen la fuerza o coordinación suficiente para controlar el lápiz con precisión.
Por eso algunos niños:
• Lo agarran con todo el puño
• Usan muchos dedos
• Lo sostienen muy arriba o muy abajo

2. Poca experiencia manipulando objetos

Antes de escribir, los niños necesitan jugar mucho con sus manos. Si no han tenido suficiente práctica con actividades manuales, el agarre del lápiz se dificulta.

Actividades que ayudan:
• Plastilina
• Rasgar papel
• Ensartar cuentas
• Usar pinzas
• Recortar

3. Falta de fuerza en manos y dedos

Algunos niños se cansan rápido al escribir porque los músculos de la mano aún son débiles.

Se nota cuando:
• Aprietan demasiado el lápiz
• Se les cae seguido
• Cambian mucho la forma de agarrarlo

4. Postura inadecuada

Si el niño:
• No apoya bien los pies
• Se inclina demasiado
• La mesa está muy alta o baja

esto puede afectar cómo toma el lápiz.

5. Desarrollo del agarre (etapas normales)

El agarre del lápiz también pasa por etapas. No todos los niños usan el agarre correcto al mismo tiempo.

Etapas comunes:
1. Agarre de puño (2–3 años)
2. Agarre con varios dedos (3–4 años)
3. Agarre trípode más funcional (4–6 años)

6. Procesamiento sensorial

Algunos niños no perciben bien la presión o posición de los dedos, lo que hace difícil ajustar el agarre.



💡 Algo importante:
Muchos niños mejoran el agarre cuando desarrollan más juego manipulativo, no solo practicando letras.

👉🏻Muchas personas con apego evitativo aprendieron desde muy pequeñas a protegerse solas.No es frialdad. Es supervivencia...
16/03/2026

👉🏻Muchas personas con apego evitativo aprendieron desde muy pequeñas a protegerse solas.
No es frialdad. Es supervivencia emocional.

La buena noticia es que el apego también se puede sanar.

¿Te identificaste con algo de esto?
💬 Te leo en comentarios.

Dirección

Chávez
99020

Horario de Apertura

Lunes 4pm - 10pm
Martes 4pm - 10pm
Miércoles 4pm - 10pm
Jueves 4pm - 10pm

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Lic. Psic. Jonathan Medina Rosas publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Lic. Psic. Jonathan Medina Rosas:

Compartir