24/01/2026
Estoy haciendo un cambio importante en mi forma de trabajar en psicoterapia.
Durante años me formé y trabajé desde un enfoque humanista, y hoy estoy transitando hacia las terapias conductuales y contextuales.
No es un borrón y cuenta nueva.
Esta actualización se suma a mi formación previa:
– especialización en intervención en violencia
- trabajo con hombres que desean renunciar a la violencia
– psicoterapia humanista
– años de experiencia clínica
– trabajo institucional con población en situación de vulnerablilidad
¿Por qué el cambio?
Porque necesitaba modelos más precisos, con mayor claridad funcional y mejores herramientas para intervenir problemas complejos.
La diferencia está en cómo se integra.
Las habilidades clínicas que desarrollé desde el humanismo (presencia, vínculo terapéutico, sensibilidad al proceso) potencian esta nueva formación y la forma en que aplico los modelos conductuales y contextuales.
No abandono lo humano.
Lo organizo mejor, con más análisis, más estructura y la misma responsabilidad ética de siempre con las personas que acompaño.